Veritas Online

Auditoría

La corrupción: el riesgo “invisible” que afecta nuestra realidad

La corrupción: el riesgo “invisible” que afecta nuestra realidad
Mayo 23
07:13 2017

Estamos viviendo en una época donde la corrupción está “al rojo vivo”. Leemos y conocemos de escándalos de corrupción, tanto a nivel nacional como internacional, que verdaderamente nos dejan perplejos y nos hacen pensar en la frase que atinadamente mencionaba Fouché sobre el precio de los hombres. ¿Realmente hemos llegado a los días donde luchar contra la corrupción será únicamente una utopía?
Los pasados 19 y 20 de abril del presente se llevó a cabo en Bogotá, D.C., Colombia, el 3er. Foro Internacional sobre Delitos Financieros, organizado por la Asociación de Especialistas Certificados en Delitos Financieros (ACFCS, por sus siglas en inglés) y la Pontificia Universidad Javeriana. En este tercer foro se abordaron múltiples problemas que acontecen en el marco de la prevención de los delitos financieros; sin embargo, llama la atención el saber que en casi todos los temas estuvo presente un mal que nos acontece a todos y que debemos ponerle un alto: la corrupción.

Todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cuál es”. Joseph Fouché

Desde casos locales, pasando por los ya conocidos Panamá Papers, sin dejar de mencionar los recientes escándalos de Odebrecht y otras empresas, la reflexión llegó al terminar el evento y saber que la corrupción ya nos alcanzó. Nos alcanzó, superó y dio la vuelta; sin embargo, todo esto nos lleva a formularnos una pregunta interesante: ¿Cómo estamos gestionando el riesgo de corrupción?

Pareciera que desde hace algunos años y tras todos los incidentes de los que hemos sido testigos, no hemos aprendido la lección. No hemos aprendido que la corrupción es un riesgo que no podemos dejar fuera del radar ni tampoco pensar que “no nos va a tocar” porque bajamos la guardia y entonces nos toca.

Warren Buffet dice acertadamente: “Toma 20 años construir una buena reputación y 5 minutos arruinarla. Si piensas en eso, harás las cosas de manera diferente.”

En una publicación del Banco Mundial se hace referencia a las empresas como los títeres y a los funcionarios corruptos como los titiriteros. Empresarios que lamentablemente se dejan manipular como marionetas y nadie hace nada al respecto.

La corrupción no es una cuestión de México, sino que la vemos creciendo con más fuerza en todos los países de Latinoamérica. El Índice de Percepción de la Corrupción 2016 una vez más comprueba que tal parece que únicamente Europa, Estados Unidos de América, Canadá y Australia son los que pueden combatir este delito. Latinoamérica, Asia y África siguen siendo las marionetas de los titiriteros.

Nos falta voluntad política para enfrentar la corrupción”­. Fue una de las frases que sin duda dio pie a un sinfín de comentarios en el marco del evento; sin embargo, al analizarla a detalle podemos observar que es cierto, pero no del todo. La voluntad política no es lo único que hace falta para luchar en contra de la corrupción, sino también la voluntad empresarial.

El plan empresarial de combate a la corrupción debe de partir de un principio simple, pero poderoso: la ética. Ese concepto tan abstracto que alguna vez pudimos aprender tal vez en la universidad que nos hace falta retomar.

Un código de ética robusto será el pilar para comenzar a gestionar el riesgo de corrupción. La ventaja es que hacerlo puede resultar relativamente fácil, el verdadero reto será implementarlo y no dejar que sea letra muerta.

Creer que “todo tiene un precio” tal vez puede ser el error más grande. La primera línea de defensa debe de estar entrenada para saber actuar ante un posible acto de corrupción.

En los últimos años, el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) de los EUA ha comenzado una “cacería de brujas” en materia anticorrupción, aplicando la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero a diestra y siniestra.

El repunte de casos se tuvo cuanto se implementó el programa de “Whistleblowing” o “Denunciante” y el DOJ comenzó a otorgar grandes recompensas a aquellos empleados que denunciaran a sus empresas, siempre y cuando ellos no estuvieran involucrados. Sin embargo, el denunciar por una recompensa rompe hasta cierto punto el sentido de la ética y nos regresa al punto de todo: el dinero.

Tu reputación es más importante que tu paga, y tu integridad vale más que tu carrera”. Ryan Freitas.

El gobierno corporativo no es igual al oficial de cumplimiento o al auditor. Se debe de gobernar a la administración y esclarecer los roles y responsabilidades de las tres líneas de defensa”, se mencionó en el evento como una de las principales herramientas para fortalecer el marco de prevención de la corrupción.

Las empresas deben de fortalecer su marco de gobierno corporativo con todo lo que ello implica, fortalecer sus códigos de ética, difundir el mensaje de romper la cadena de la corrupción si verdaderamente queremos comenzar a mitigar este riesgo.

¿Cómo podemos cuantificar algo que cada día crece de manera exponencial? No podemos dejar fuera del radar a la corrupción. No podemos taparnos los ojos y hacer como si nada pasara. Romper la cadena de la corrupción es una tarea que nos compete a todos y las empresas, como uno de los agentes económicos más importantes, deben de adoptar el compromiso con mayor fuerza.

 

L.F.B. Daniel Alberto Ortíz de Montellano Velázquez, CAMS, CFCS
Gerente de la Práctica Forense en KPMG Cárdenas Dosal, S.C. e integrante de la Comisión de PLD del CCPM
dortizdemontellano@kpmg.com.mx

Related Articles

0 Comments

No Comments Yet!

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Write a comment

Write a Comment