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Juicio Político a Trump, razones y posibles escenarios

Juicio Político a Trump, razones y posibles escenarios
diciembre 01
2019

No es el primer intento de destitular al presidente del país vecino, sin embargo,en está ocasión las condiciones han cambiado y podrían actuar en contra de sureelección.

Desde su campaña por la presidencia, la figura de Donald Trump ha estado envuelta en la polémica, ya sea por su desplantes xenófobos y misóginos, por la renuencia a hacer públicas sus declaraciones de impuestos, por la poca transparencia de sus negocios y,sobre todo, por sus nexos con Rusia y la manera en que pudieron haber actuado en su favor durante 2016.

La minuciosa investigación conducida por el fiscal especial Robert Mueller evidenció la injerencia rusa en el proceso electoral, así como diversas acciones de Trump que podrían ser calificadas como obstrucción de la justicia. Sin embargo, no logró establecer pruebas jurídicas contundentes que implicasen al presidente. Como en su momento el propio fiscal afirmó, la decisión de proceder al juicio político (impeachment)correspondía a los legisladores.

Un sector amplio, aunque no mayoritario, de representantes demócratas empujaron la causa del juicio político. Pero se encontraron con la resistencia de Nancy Pelossi, líder de ese sector en la Cámara de Representantes. A juicio de Pelossi, ir por el juicio político era una apuesta muy arriesgada. No había la certeza de que la causa pudiese avanzar y, por el contrario, un revés sería contraproducente al reforzar la imagen de víctima de Donald Trump y el apoyo de sus bases duras.

Hoy, las cosas han cambiado. La denuncia presentada por un testigo no identificado (whistler blowercomplaint) sacó a la luz una conversación telefónica entre el presidente Trump y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, realizada el pasado 25 de julio. En dicha conversación, el mandatario norteamericano condicionó la entrega de una ayuda militar por 400 millones de dólares a que el gobierno ucraniano investigara y acusara al hijo de Joseph Biden, Hunter Biden,principal rival potencial de Trump en la elección presidencial del próximo año.

La veracidad de esta información, confirmada por la publicación de la transcripción de la llamada telefónica, ilustra el uso de la investidura presidencial para el logro de ventajas personales, amén de numerosas irregularidades. En primer lugar, el bloqueo presidencial a la entrega de una ayuda militar ya aprobada; en segundo, el acto de extorsión al condicionar la entrega del apoyo a la realización de acciones, cuyo beneficiario no es otro que el propio Donald Trump. En otras palabras, el ocupante de la Casa Blanca hace uso de su poder para lograr el apoyo de un gobierno extranjero a su campaña por la reelección.

Como ha sido señalado, esta conducta viola el juramento hecho al asumir la presidencia; es un atentado contra la Constitución de los Estados Unidos. Desde el punto de vista del Estado de derecho, el juicio político es una consecuencia lógica e ineludible. Ahora, la pregunta es cómo se ubica la opción del juicio político en la lógica de la realpolitik.

En términos formales, el primer paso es la apertura de un proceso de investigación en la Cámara de Representantes para determinar si hay elementos suficientes para proceder. Esta investigación ya fue encomendada por Pelossi a seis comités diferentes.

No significa que el presidente pueda ser removido del cargo en automático. Con la narrativa correcta, la izquierda podría avanzar”.


La claridad de las evidencias, aunada al hecho de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, permite prever que se llegará a la conclusión de que el juicio político sí está justificado.

Desde luego, esto no significa que, en automático, el presidente Trump pueda ser removido del cargo. Un segundo paso consiste en que la declaratoria de procedencia del juicio político debe ser remitida al Senado,cámara que, por mayoría calificada, deberá hacer suyo el dictamen de los representantes y proceder entonces a un juicio de destitución. A este respecto, el punto clave es la mayoría republicana en el Senado. Y aunque no se puede desdeñar la eventual adhesión de algunos senadores de este partido a la propuesta de juicio político, es difícil que se logre el número de votos suficientes, sobre todo cuando el líder republicano en el Senado, Mitch McConell, se ha distinguido por su lealtad a toda costa al presidente Trump.

Así las cosas, la decisión de los demócratas de echar a andar la maquinaria del juicio político no se basa en la expectativa de removera Trump. Se explica, en cambio, por la posibilidad de desatar una suerte de terremoto político en el que prevalezca una narrativa donde Trump sea percibido como un personaje que, en aras de sus intereses personales, está dispuesto a violar la ley e, incluso, a poner en riesgo la colaboración de gobiernos aliados. La idea es que esta tormenta mantenga ocupado y preocupado a Trump durante la campaña. Se apuesta, en otras palabras, por sacar a Trump de la Casa Blanca a través de una victoria demócrata en la elección de 2020.

Para que este escenario se concrete es indispensable que los demócratas se muevan con mucha cautela. Esta cautela implica no caer en estridencias ni en posturas radicales, que inspiran desconfianza en el sector mayoritario del electorado. Se necesita una narrativa atractiva que refuerce valores como el respeto a la ley, pero que, al mismo tiempo, tenga algo que ofrecer a los grupos no radicales que hace cuatro años dieron la espalda a los demócratas para apoyar a Trump.

Esta necesidad se vuelve crucial al considerar que, en buena medida, en la elección se enfrentarán dos discursos distintos y que Donald Trump ha mostrado ser hábil para elaborar historias a su favor. Es un hecho que insistirá en que es objeto de una cacería de brujas, y en que, desde los sótanos de lo que él llama el estado profundo o deep state, se urde una conspiración para mantener privilegios y facilitar el avance de la izquierda.El atractivo de este discurso ha sido patente en distintos momentos y entre distintos públicos. Eso es lo que debe contrarrestarse.

Lic. Pedro Javier González G.
Director de Seminario Político
pj1999@gmail.com

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