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Jóvenes mexicanos, ¿por qué fomentarles la ciudadanía?

Jóvenes mexicanos, ¿por qué fomentarles la ciudadanía?
agosto 01
07:00 2017

El principal componente de la ciudadanía es ejercerla: actuar. Para ello es necesario que a cualquier nivel escolar se sensibilice a los jóvenes sobre ayudar al desarrollo social de México.

Usualmente concebimos al ciudadano como al individuo parte de una sociedad, sujeto de derechos y obligaciones determinadas por las instituciones de gobierno. El principal y más conocido derecho dentro de un sistema democrático es el de votar para elegir a nuestros gobernantes. Más allá no existe un consenso público sobre qué más implica ser ciudadano.

Aun este derecho es poco ejercido en gran parte de los países. Un ejemplo es lo ocurrido recientemente en las elecciones de Estados Unidos de América, donde 55.4% de los votantes ejerció este derecho. México no es la excepción, en las pasadas elecciones presidenciales 63.34% de los ciudadanos votantes salió a emitir su voto en las urnas (IFE, Boletín elecciones 2012).

La realidad es que el concepto de ciudadano debe concebirse como uno dinámico, donde el derecho se ejerce de manera constante, multidimensional y en crecimiento. Es decir, debemos considerar a un ciudadano más completo, que ejerce la totalidad de esta característica, a aquel que conoce y cumple las leyes y respeta el estado de derecho, lucha activamente por contar con un sistema legal, político y social más justo, democrático y con transparencia y rendición de cuentas. Más allá del discurso, el principal componente de la ciudadanía es que se ejerce, es una acción.

Elementos tan sencillos como respetar el reglamento de tránsito o tratar con respeto y solidaridad a cualquier persona, sin importar su condición social o económica, defender el derecho a una vida digna y libre de violencia; todo ello es ejercer nuestra ciudadanía. Sin este sentido de ciudadanía activa y cotidiana es difícil imaginar que podremos combatir las prácticas de corrupción e impunidad que aquejan al país y que, de acuerdo con el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) representan 10% de pérdida del Producto Interno Bruto.

DESDE LAS AULAS

Existen diversas reflexiones en torno al rol del sistema educativo al respecto. Sin minimizar la importancia del aprendizaje familiar, la escuela, a cualquier nivel, representa un espacio fundamental para la construcción de la persona y del ciudadano, no solo por la enseñanza en las aulas, también por la convivencia escolar y por la impronta que los profesores y las prácticas escolares pueden lograr entre los alumnos. Este hecho es reconocido en diversos modelos educativos. En Australia, por ejemplo, hay una alianza de universidades para la vinculación comunitaria, a través de la cual estas instituciones hacen parte de sus programas educativos el involucramiento de sus estudiantes con comunidades que se ven beneficiadas de su apoyo(Australian Universities Community Engagement Alliance, AUCEA, 2008).

El Reconocimiento a las Mejores Prácticas Universitarias en la Promoción de Ciudadanía es una iniciativa del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) que busca distinguir las acciones de las instituciones de educación superior, encaminadas a promover la participación activa de su comunidad estudiantil y académica, logrando un impacto positivo no solo en esta comunidad, sino entre aquellos que reciben el beneficio. Por mejores prácticas universitarias entendemos que la institución asume un compromiso para realizar una actividad de forma recurrente. Entendemos por ciudadano aquella persona que es sujeta de derechos y obligaciones al formar parte de un Estado, respeta el estado de derecho, realiza aportes sociales tomando en cuenta la diversidad social, respeta en todo momento los derechos de las personas y participa en las decisiones de su comunidad.

La promoción de la ciudadanía implica proponer acciones, programas o actividades que fomentan valores y hábitos cívicos como:

  • Conocimiento y respeto de las leyes e instituciones. Por ejemplo, campañas informativas sobre derechos y obligaciones de los ciudadanos, promoción del voto, etcétera.
  • Tolerancia y respeto hacia los demás a través de acciones que promuevan el reconocimiento a la diversidad y la multiculturalidad.
  • La corresponsabilidad en las acciones públicas, desarrollando prácticas como campañas y acciones para el cuidado del espacio público, el medio ambiente, concientización de problemáticas sociales.
  • La participación activa en la sociedad civil organizada por medio de organizaciones, redes, movimientos ciudadanos.

Para lograr nuestro objetivo se invitó a todas las universidades del país a participar en una convocatoria abierta para que presentaran sus prácticas en la promoción de ciudadanía, considerando que se tomarían en cuenta los siguientes elementos: que promuevan la ciudadanía, que sean innovadoras, que tengan resultados tangibles, que sean replicables, que sean sostenibles. Se propusieron cuatro categorías de participación: medio ambiente, nuevas tecnologías para causas sociales, voluntariado en organizaciones y vinculación con la comunidad; siendo esta última la categoría más común entre las prácticas recibidas.

En esta primera edición un jurado especialista seleccionó cinco prácticas para ser reconocidas por su innovación y capacidad para fomentar ciudadanía entre sus alumnos:

  • Programa MARACAS, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Dirigido a niños y jóvenes en el que los beneficiarios interactúan con la comunidad universitaria en un curso de verano que se realiza en las instalaciones de la UACJ.
  • Programa de servicio social: vínculo comunitario, Universidad del Caribe. Los estudiantes y profesores ofrecen cursos sabatinos a la comunidad que rodea a la universidad y su fin es estimular la formación humana de las personas, propiciar la convivencia y desarrollar habilidades de utilidad para su vida laboral.
  • Taller de voluntariado: buenas intenciones, mejores acciones, Universidad Panamericana, Ciudad de México. Programa de voluntariado en el que se les plantean a los estudiantes distintas posibilidades de acción en la comunidad, donde ellos deciden qué problemática desean abordar, qué actividades resultarán las más eficientes y cómo obtener los recursos.
  • Acompañamiento a las OSC en el proceso de acreditación de Institucionalidad y Transparencia del Cemefi, Universidad Iberoamericana Torreón. Los alumnos se vinculan con distintas Organizaciones de la Sociedad Civil con el fin de elaborar un plan de negocios que le brinde una mayor institucionalidad a la asociación y realizar el procedimiento para contar con la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia del Cemefi.
  • Servicio Social de verano, Universidad Latina de América. Los estudiantes viven durante cinco semanas en comunidades de alta marginación cercanas a la ciudad de Michoacán. La experiencia de vivir en la comunidad les permite comprender mejor las problemáticas y lograr la confianza de la población.
  • En el Cemefi esperamos que este reconocimiento brinde a las universidades un elemento más para impulsar su compromiso en la formación integral y holística de los jóvenes mexicanos. La convocatoria 2017 se abrió en julio.

Mtra. Lorena Cortés Vázquez
Directora de Investigación y Políticas Públicas del Centro Mexicano para la Filantropía
lorena.cortes@cemefi.org

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