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Jornadas de trabajo: Esquemas a la medida

Jornadas de trabajo: Esquemas a la medida
enero 02
10:09 2014
Por L.C. Lourdes Abadía Velasco
Integrante de la Comisión Representativa ante
Organismos de Seguridad Social del Colegio (CROSS)
y Premium, Gerente IMSS, Infonavit y Contribuciones Locales
lourdes.abadia@prb.com.mx
Además de las jornadas laborales tradicionales, el actual ritmo de vida de los empleados y las características de cada negocio obligan a considerar otros esquemas que a la larga pueden beneficiar a ambas partes.
Cuando hablamos de las jornadas de trabajo en una organización es común que primero recordemos lo que la Ley Federal del Trabajo (LFT) establece como jornadas máximas para laborar, pero cuando estamos por crear un negocio o reestructurar no debemos olvidar las que se refieren a jornada por semana reducida o por unidad de tiempo, mismas que pueden llevar a ser más eficiente la productividad de una empresa. Para ello debemos precisar que la jornada es tiempo durante el cual el trabajador está a disposición del patrón para realizar su trabajo, en ese sentido la LFT distribuye las jornadas máximas en:
Diurna, con una duración máxima de ocho horas diarias, las cuales están comprendidas entre las seis y las 20 horas.

Nocturna, su duración máxima es de siete horas, entre las 20 y las seis horas.
Mixta, esta comprenderá periodo de tiempo de las dos anteriores, siempre y cuando el periodo nocturno sea menor de tres horas y media, y no podrá ser mayor de siete horas y media en total.
Pero debido a un par de sutilezas tanto de la LFT como de la Ley del Seguro Social (LSS), cuando la primera de ellas hace mención a la manera de fijar el salario y la segunda refiere al procedimiento para determinar la forma de cotización, se deduce que la jornada puede establecerse o pactarse además de las ya mencionadas en:
Por semana reducida, es decir, que en lugar de que el trabajador labore los seis días de la semana sólo se requiere que trabaje cinco días o menos.
Por jornada reducida, se refiere cuando el salario se determina por unidad de tiempo.
Es importante comentar que la LFT especifica que en ningún caso el ingreso que reciba el trabajador por la modalidad de unidad de tiempo podrá ser inferior al que le correspondería a una jornada diaria, para ser más claros, como ejemplo, cuando un trabajador labore cuatro horas por día su salario por ese día no podrá ser menor al mínimo ya sea general o profesional, según corresponda. Esto queda directamente relacionado a la LSS, ya que aclara que en ningún caso se recibirán cuotas calculadas con base en un salario inferior al mínimo.
Beneficios para el empresario
Desde hace algunos años el tema de “flexibilidad” ha cobrado un auge importante, pensar en establecer un programa flexible en una empresa a través del cual los empleados pueden acceder a jornadas reducidas que les permitirá realizar otras actividades, ya sea profesionales o personales, de acuerdo con algunas estadísticas e informes, la productividad de estos trabajadores será más efectiva.
Para conocer más sobre el tema podemos referir el estudio mundial La evolución de la fuerza laboral de Dell e Intel, para el cual se entrevistaron a ocho mil 360 trabajadores en 11 países. Específicamente en México, uno de sus resultados refiere que 86% de los trabajadores opinan que laborar con un horario flexible les permite ser más productivos.
Al mismo tiempo que hablamos de una mejor productividad como beneficio, estamos ante el efecto financiero, el cual se desprenderá de analizar si la actividad del trabajador y la tecnología con la que contamos permitirá establecer jornadas más cortas, y que a su vez el análisis se refleje en el pago de salarios justos y acorde a la productividad, trayendo como resultado, en muchos de los casos, mejoramiento en las finanzas del negocio.
Ha cobrado auge pensar en establecer un programa flexible a través de jornadas reducidas que permita a los trabajadores realizar otras actividades
¿Qué debemos considerar?
Una vez hecho el análisis y definido que la actividad del negocio se acomoda para establecer jornadas reducidas de trabajo, deberá ser formalizado no sólo en las reglas de juego a través de “políticas”, sino en el contrato individual de trabajo, ya que de esto dependerá que el funcionamiento sea claro y armonioso.
En lo que se refiere al pago de salarios muchos de los sistemas de nómina que actualmente usan las compañías cuentan con los procesos necesarios para calcular una nómina con estas características, es donde se unirán las especificaciones del contrato individual de trabajo y la forma para determinar el salario.
Para el correcto cálculo del salario es importante considerar conceptos como: días de descanso, ausentismo y percepciones que se otorguen sobre la puntualidad o la productividad, entre otros, a los cuales se les deberá determinar su equivalencia respecto de los días de la semana o las horas por día que se laboren.
Si nos referimos a las ausencias de los trabajadores que se encuentran laborando una semana reducida, el Reglamento de la Ley del Seguro Social en Materia de Afiliación, Clasificación de Empresas, Recaudación y Fiscalización especifica cómo se deberán enterar los días trabajados para el pago de cuotas en estos casos.
Esta equivalencia a los días en que el trabajador en semana reducida falta a sus labores, permite equilibrar el pago de cuotas, pagando únicamente las que comprende el seguro de enfermedades y maternidad en los días de ausencia.
Otro de los aspectos a considerar es cuando la jornada reducida se pacta para trabajadores que ya eran parte de la empresa, pero con una jornada diurna máxima de acuerdo con la LFT y estamos por cambiar una parte de sus características que en su momento se notificaron al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el procedimiento de presentación de avisos afiliatorios que se deberá aplicar corresponde a la presentación de una baja y de un reingreso mediante el cual el empleado sea identificado con la nueva jornada.
Muchas de las empresas que se ven ante una situación como la ejemplificada, no solo convienen en un nuevo contrato individual de trabajo las nuevas condiciones, sino que además finiquitan las condiciones anteriores de la relación de trabajo, es decir, le pagan al trabajador las partes proporcionales de las percepciones que venía recibiendo conforme a su contrato anterior, respetando la antigüedad del mismo para las nuevas condiciones, ya que se trata de la misma relación de trabajo, pero con características diferentes a las anteriores.
A manera de conclusión sobre este tema, por demos decir que las necesidades actuales de un negocio que desea mayor productividad y diversificar sus actividades, entre otras, y de trabajadores que requieren cubrir probablemente acciones adicionales a las de su trabajo, ya sea por necesidad o por gusto, hace necesario acceder a esquemas donde se pueda dar un giro a la jornada de trabajo comúnmente utilizada, para convertirla en una opción que le sea más atractiva a los trabajadores para permanecer en la organización.

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