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Investigación sobre la corrupción desde la Contaduría

Investigación sobre la corrupción desde la Contaduría
septiembre 01
2019

Para un ciudadano promedio, es frecuente considerar a la corrupción como el problema principal de la sociedad; incluso, se genera indignación al conocer actos ilícitos en el sector gubernamental. Se retrata cómo se percibe el fenómeno en la profesión.

Desde la óptica de la Contaduría Pública (CP) es necesario tomar el tema de la corrupción como prioridad para investigarlo y proponer acciones que ayuden a resolver este mal social. Se han escrito casi 5 mil artículos, libros o documentos sobre la corrupción desde 1898 hasta la fecha, 3 mil 176 de ellos se concentran en la última década (según las bases de información a nivel mundial).

Es evidente que los contadores tienen un reto, pues a pesar de que saben que esto debe inspeccionarse, lo normal es que sea un evento mediático en lugar de uno de investigación. En este contexto, se han publicado pocos documentos que aporten conocimiento. Además, es necesario hacer notar que no se incluyen ensayos o notas periodísticas, que son un amplio espectro de opiniones, sino sólo las contribuciones al conocimiento del fenómeno para combatir a la corrupción.

En el mundo existen 275 mil 363 documentos sobre el tema desde 1492 en las bases de datos, tan sólo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hay 113,168 que se pueden consultar en el sitio de la Dirección General de Bibliotecas (DGB). Para los fines de esta investigación, es interesante saber que en los últimos 20 años se han publicado 100,083 artículos, aunque se piensa que es un nuevo flagelo de la época, se trata de un asunto de interés social desde hace siglos. Nada más en los últimos dos años se han escrito casi 21 mil documentos al respecto.

Lo relevante es la manera en que cambiamos la perspectiva de la deshonestidad como problema y lo ubicamos como la consecuencia de otras situaciones como: entornos o sistemas de corrupción, fallas de control interno, cumplimiento de mejores prácticas, denuncia pública, transparencia, carencia en la rendición de cuentas o el perdón y olvido de la sociedad a actos que la agreden.

DEFINICIÓN

Se debe entender el concepto como par¬te de la evolución misma de la sociedad (Hollstein, 2018), donde se puede ver que en los tiempos premodernos se consideraba como algo que estaba roto, dañado o alejado de las virtudes desde la óptica de la ética; sin embargo, en la era moderna y al paso de los años de las diferentes sociedades, culturas y lugares, tener una definición única ha sido imposible.

Las tres etapas para definir el fenómeno fueron:

  1. Ilustración. Se entendía que la ciudadanía creaba la corrupción y se podía prevenir, así como que era un ciclo que unía actos pasados con posibles consecuencias futuras.
  2. Republicanismo. Se asume que la deshonestidad puede ser corregida por las virtudes de los ciudadanos y que la comunidad es tan buena como sus ciudadanos.
  3. Liberalismo. La definición se centra en alinear los objetivos de los individuos con los de la sociedad, así que definir el fenómeno implica supuestos y entornos específicos. Por ejemplo, se pueden escuchar posturas donde sólo se busca perseguir los actos corruptos, mientras que otras quieren corregir los sistemas o entornos para prevenir que las autoridades faciliten que los ciudadanos corrompan las instituciones. Una tercera vertiente es la tendencia a buscar culpables, aunque la corrupción exista de manera posterior.

Para decirlo en palabras sencillas, se unen las esferas públicas y privadas con tres sistemas: jurídico, político y económico, y todas las disciplinas profesionales. De aquí que encontrar una solución sea un tema de ética, ciudadanos, gobernantes y convencionalismos sociales.

Como una buena noticia, existen contadores públicos que analizan el tema; aunque estén referidos a otros países, se puede aprovechar esos estudios para apoyar los propios.

La experiencia en otras naciones puede ayudar a resolver de manera práctica y teórica nuestra realidad contemporánea. Un ejemplo es la cartilla moral, que tiene buenas intenciones, pero no atiende las profesiones ni la interacción entre las esferas públicas y privadas; además, no es vinculante con la ley y el sistema económico, por lo que se puede concluir que el impacto real no será resolver el problema si no se acompaña de otras políticas y medidas complementarias. También se puede revisar el entorno económico en materia financiera, como evitar que el Estado utilice dinero físico y se obligue a emplear dinero electrónico (rastreable) para evitar los maletines de efectivo, que son el mecanismo deshonesto menos controlable y, por lo tanto, los más utilizados por los defraudadores profesionales.

Como estos casos, pueden señalarse múltiples variantes, ya que en lo que respecta a México son comunes a pesar de los avances en la investigación.

ROL DE LOS AUDITORES EN EL NUEVO ENTORNO

Hace falta dejar de lado los procedimientos actuales de los auditores que les han costado años de trabajo en materia de prevención de fraudes, corrección a la normatividad internacional y el descubrimiento de las maneras creativas de los nuevos delincuentes financieros; han sido útiles, pero se requiere avanzar en las pesquisas para lo que hace falta. También se debe cuestionar dónde están los pendientes del futuro próximo en la CP; en lo que concierne a la auditoría, se identifican los siguientes:

  1. Incorporar las propuestas de la CP al sistema legal, político y económico. Normas, procedimientos y prácticas profesionales son buenos, pero no suficientes para prevenir, encontrar y castigar los actos y entornos corruptibles. Es decir, no sólo es un tema de la profesión, sino de asumirse como corresponsables en terminar con las malas prácticas.
  2. Sumarse a los debates para el combate a los entornos corruptos, a la interacción pública-privada y, desde la profesión aportar elementos de análisis para los eventos que se documenten.
  3. Dedicar tiempo a la investigación contemporánea con nuevas preguntas para los viejos problemas de la corrupción que han existido en el mundo.
  4. Crear métricas para cuantificar el fenómeno, en las que se incorpore la omisión y los micro y macro actos de fraude, así como lo que ya se cuantifica.

CONCLUSIONES 

La corrupción no es una responsabilidad ciudadana si existe un entorno de cumplimiento que evita tomar ventajas privadas de actos de gobierno; tampoco es exclusivo de una profesión, aun cuando desde la CP es posible coadyuvar a evitarla y, por último, es un tema con poca investigación de facto en la realidad mexicana, por lo que es el momento de sumarse para resolver este problema social.

Mtro. Tomás Rosales Mendieta
Vicepresidente de Docencia de la AMDAD
Comisión de Docencia del Colegio
trosales@fca.unam.mx  

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