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Inventarios y costo de producción

Inventarios y costo de producción
junio 01
12:39 2018

Un tema de suma importancia que empieza a olvidarse en la instrucción profesional del contador público es la contabilidad administrativa, considerándose que la normatividad es lo único que debe prevalecer para la contabilidad.

La normatividad se enfoca exclusivamente y es obligatoria para los estados financieros que se emiten hacia afuera de la entidad y la contabilidad administrativa tiene un enfoque hacia adentro, para la toma de decisiones interna, por ejemplo, para fijar precios de venta, para abatir costos de producción, incluso para pagar impuestos; en fin, con muchos objetivos que son de interés para quien toma las decisiones internas, no para los que deciden si invierten o no en la entidad, que son a los que protegen las normas.

Los inventarios y los costos de producción deben ser informados hacia afuera ya que forman parte del balance y del costo de ventas en el estado de resultados integral, pero tienen un enfoque diferente hacia adentro de la entidad, por ello en este artículo nos enfocaremos principalmente a ese aspecto, desde luego que sin olvidar lo que la normatividad tiene contemplado en la NIF C-4 Inventarios.

Existen algunos temas que las normas han borrado, pero que es importante conocer y estar seguros que sirven mucho en la toma de decisiones, como por ejemplo el UEPS, el Costeo Directo, los costos predeterminados, temas a tratar en este artículo; el hecho de que las normas no traten estos temas no significa que no existan y más importante aún que son muy útiles en la toma de decisiones.

Se considera que si bien la información financiera para la toma de decisiones externa es importante, no es lo más importante de la contabilidad. En este artículo nos enfocaremos a la contabilidad de los inventarios y del costo de producción en empresas industriales, los cuales pueden verse afectados con algunas normas en forma negativa y puede obstruir la toma de decisiones.

La contabilidad de costos tiene como objetivo primordial el de determinar acertadamente el costo unitario de producción, el cual no tiene algún procedimiento exacto ni procedimientos normativos precisos para su determinación, estos deben ser fijados internamente por un profesional que tenga conocimientos profundos de contabilidad (doctrinales), de la producción, de los productos, de los riesgos que tiene el producto y de cualquier situación que pueda alterar su costo.

Por otra parte, debe conocer las normas de información financiera sobre las que se pueda elaborar la contabilidad para, en su caso, tomarlos en cuenta y evaluar que tan conveniente es su uso en la determinación del costo de producción.

Importante es definir el costo, y después de ello el costo unitario de producción.

La NIF A-5 realmente no define el costo, el anterior boletín C-4 definía el costo como: “La suma de las erogaciones aplicables a la compra y los cargos que directa o indirectamente se incurren para dar a un artículo su condición de uso o venta”

La RAE lo define como el “Conjunto de gastos para la producción de bienes y servicios”.

Considerando dichas definiciones se sugiere la siguiente para el costo de producción: “Valor del conjunto de materiales, del tiempo de mano de obra incurrida y de los gastos necesarios para dejar un bien o servicio en su condición de uso o venta”.

Estos conceptos son los que deben acumularse en el costo en el momento en que ocurren, es decir, cuando se devengan; por ello es muy importante que el costo absorba estos conceptos por todas aquellas erogaciones futuras que provocaron los bienes en su producción, de ahí la necesidad de analizar las provisiones necesarias para incluir dichos gastos, obligaciones laborales al futuro, provocadas por el trabajo actual, así como las garantías, daños ecológicos, el desmantelamiento de activos y cualquier otro gasto inherente.

La falta de reconocimiento de cualquiera de estos gastos lleva a no repercutir las erogaciones que se tienen que recuperar a través del precio de venta de los productos, llevando a la empresa a una pérdida futura paulatina, sin darse cuenta y por ende a la quiebra.

Si la empresa se sale de mercado por los precios aparentemente altos, más vale hacerlo a tiempo, pero no vivir con ilusiones de algo que no se concretará: las utilidades, que se pueden convertir en pérdidas cuando ya no haya remedio.

Los elementos del costo, mencionados anteriormente y que clásicamente no han sido modificados desde hace décadas:

Materia prima: es el material directo al producto, no es difícil su determinación, se requiere sólo de controles para conocer su entrega a producción y las devoluciones que de esta se haga y con ello conocer su consumo. Aquí el único problema, por así decirlo, es decidir el valor al que se debe considerar, por ello existen las ahora mal llamadas “fórmulas” de valuación, que según las normas son PEPS, promedio ponderado y específico. Sin embargo, aunque las normas ya no lo permiten también existe el UEPS, el cuál en ocasiones es más recomendable para el costo, lamentablemente en ese espacio no es posible entrar en detalles, pero no olvidar que el UEPS, aunque las normas no lo permitan, existe, y es útil.

Mano de obra: es sencillo determinar el importe directo de los salarios de los trabajadores que intervienen en cada fase productiva, también es control, para saber las horas e importes de salario que le corresponde en forma directa a cada producto fabricado. Lo difícil es la determinación que de otros conceptos conlleva dicho salario, tales como prestaciones sociales, aguinaldos, vacaciones, horas improductivas, obligaciones laborales a largo plazo, cuyo importe surge del trabajo rutinario, por lo que el costo debe absorber el costo ocurrido, aunque éste se vaya a pagar en varios años hacia adelante, los cuales incluso pueden ser muchos, como por ejemplo la prima de antigüedad, pero forma parte del costo cuando se genera a su favor, que es cuando labora.

Gastos de fabricación: el principal problema que tienen los costos de producción y por ende el costo unitario, está en los gastos de fabricación, primeramente definir cuáles son los gastos que deben considerarse y, después como incorporarlos al producto. La mayoría de los gastos de fabricación no son plenamente identificados con el producto o con algún producto en particular, por ello se debe recurrir al prorrateo, técnica que requiere de un amplio conocimiento de la producción y del comportamiento del gasto, para así poder encontrar la base más apropiada para aplicarlo al producto.

Por esta razón la determinación del costo del producto no puede ser una mecánica generalizada, cada industria y cada empresa en particular tienen procedimientos diferentes en producción y por lo mismo el diseño del prorrateo es particular en cada empresa.

Cada gasto además debe tener una base de prorrateo que vaya de acurdo a su naturaleza, es decir, no debe ser una base general para todos los gastos, ya que se tiene una alta probabilidad de error en su aplicación. Las bases pueden ser las horas de mano de obra, las horas de uso de máquinas, el consumo de kwatts, número de personas, m2 de ocupación por área y muchas más, o en su caso como lo menciona el ABC, por actividades que después se aplican a los productos.

Además del prorrateo otro problema importante es determinar el gasto correcto, los sencillos son los que se registran por flujo de efectivo, los problemáticos son los que por ahora no tienen flujo de efectivo pero ocurren (se devengan) en el momento de la producción, como son los pasivos que se reflejan en las provisiones; adicionalmente las normas obligan a que éstas, en el caso de referirse a periodos largos se registren según el C-9 a valor presente. Es importante destacar que el valor presente desvirtúa la determinación del costo, otra diferencia con la contabilidad administrativa.

Para efectos del costo es más conveniente reconocer los efectos de la inflación –hecho pasado- que el interés futuro, ya que el primero va registrando los efectos conforme se van dando, mientras que los segundos implican estimar el futuro y traerlo al presente, desvirtuando el costo.

Otro punto importante en el costo es el de la depreciación de los activos fijos. En este punto es importante tomar en cuenta lo mencionado en la NIF C-6, la cual trata a la depreciación con objetivos claros y congruentes para el costo. Lo malo es que se tiene la mala costumbre de aplicar las tasas fiscales. Dos son los puntos importantes de esta norma, primero los componentes del activo que tengan vidas útiles claramente diferentes y el segundo la vida real que deben tener los activos, así como el valor de rescate, y la revisión periódica que debe hacerse de estos elementos. La depreciación mal manejada puede alterar sustancialmente el costo, por lo que siempre es recomendable aplicar estos procedimientos en los activos importantes.

CONCLUSIONES

El costo de producción forma parte de la contabilidad administrativa, misma que los contadores estamos empezando a olvidar en aras de las Normas de Información Financiera.

Algunas normas distorsionan el costo, ya que su enfoque no es de la toma de decisiones interna.

La determinación del costo de producción unitario nos debe servir para fijar confiablemente los precios de venta, conocer la integración más precisa del valor de los bienes producidos para encontrar las formas y los elementos para abatirlos y ser más eficientes.

La contabilidad administrativa cada vez se está alejando más de la actividad contable y es importante rescatarla y que forme parte de la rutina de información.

 

C.P. Jaime Carballo Maradiaga
Integrante de la Comisión de Investigación de Información Contable
jcarmarhot@hotmail.com

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