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Iniciativa de eliminación de la compensación universal

Iniciativa de eliminación de la compensación universal
diciembre 18
2018

Un auténtico viacrucis financiero es el que tendrían que enfrentar los contribuyentes a partir del ejercicio 2019, de aprobarse en sus términos la iniciativa de la Ley de Ingresos de la Federación para 2019 (LIF 2019) presentada ante el Congreso de la Unión el pasado 15 de Diciembre del presente, y concretamente por lo previsto en la fracción VI del artículo 25 de dicha iniciativa de Ley, donde se prevé de facto la sustitución de la compensación universal, vigente al día de hoy.

Como se recordará, el artículo 6 de la Ley del IVA vigente establece que los contribuyentes que tengan saldos a favor en el IVA podrán acreditarlo contra saldos a cargo generados en meses posteriores, compensarlo o bien pedirlo en devolución. En concordancia con lo anterior, el artículo 23 del Código Fiscal de la Federación (CFF) vigente prevé la posibilidad de aplicar la compensación universal, es decir, que los saldos a favor generados en cualquier impuesto son susceptibles de compensación contra saldos a cargo de otros impuestos, lo cual representa una alternativa que optimiza los flujos de efectivo de los contribuyentes.

Para ejemplificar lo anterior, pensemos en un contribuyente que obtiene saldo a favor en el impuesto al valor agregado (IVA) y que en el mismo período tiene un saldo a cargo en el impuesto sobre la renta (ISR). En lugar de solicitar la devolución del saldo a favor en el IVA y pagar el ISR, el mecanismo previsto en el artículo 23 del CFF permite presentar la declaración del IVA asentando el saldo a favor y posteriormente compensar ese saldo contra el ISR a cargo, lo cual evita flujos innecesarios de efectivo, y permite destinar esos recursos al desarrollo de las actividades de negocios propias del contribuyente, tales como pagos de pasivos a sus proveedores, la compra de bienes o servicios, el pago de sueldos, etc.

En un segundo ejemplo, un contribuyente que hubiera generado saldos a favor en el ISR, por haber realizado en el ejercicio inmediato anterior pagos provisionales en exceso al ISR del ejercicio, opta por compensar esos saldos a favor en el ISR contra los pagos provisionales del ISR del ejercicio en curso, e incluso parte de esos saldos a favor los puede compensar contra los pagos mensuales del IVA o de retenciones de salarios.

En ambos ejemplos, hablamos de contribuyentes que cumplen cabalmente con sus obligaciones fiscales, y que simplemente por la mecánica de causación y entero del ISR e IVA (o inclusive del IEPS), generan esos saldos a favor, los cuales pueden compensar bajo el esquema de compensación universal.

Con la propuesta de reforma a través de la citada LIF, se prevé que los contribuyentes obligados a pagar mediante declaración ÚNICAMENTE podrán optar por compensar las cantidades que tengan a su favor contra las que estén obligadas a pagar por adeudo propio, SIEMPRE QUE AMBAS DERIVEN DE UN MISMO IMPUESTO, , presentando los avisos de compensación correspondientes. Adicionalmente, los contribuyentes que presenten el aviso de compensación, deberán acompañar los documentos que establezca el Servicio de Administración Tributaria mediante reglas de carácter general. En dichas reglas también se establecerán los plazos para la presentación del aviso mencionado.

En el caso específico del IVA, cuando en la declaración de pago resulte saldo a favor, el contribuyente únicamente podrá acreditarlo contra el impuesto a su cargo que le corresponda en los meses siguientes hasta agotarlo o solicitar su devolución. Cuando se solicite la devolución deberá ser sobre el total del saldo a favor. Los saldos cuya devolución se solicite no podrán acreditarse en declaraciones posteriores. Como puede apreciarse, se elimina la posibilidad de compensar los saldos a favor del IVA contra otros impuestos.

La exposición de motivos base de dicha reforma parte de la supuesta premisa de combatir las prácticas de evasión fiscal al citar entre sus considerandos que “Los mencionados saldos a favor se originan por la aplicación del acreditamiento de impuestos que fueron trasladados al contribuyente en los gastos o en las inversiones que realizan, acreditamiento que corresponde a impuestos causados previamente y que debieron ser enterados al fisco por parte de sus proveedores, lo que en muchas ocasiones no ocurre así, ya sea por una evasión lisa y llana del impuesto a pagar, o bien, porque se realizan acreditamientos ficticios soportados por comprobantes fiscales de operaciones inexistentes, que dan lugar a los saldos a favor que posteriormente se compensan contra otros impuestos, sin existir una revisión o autorización previa por parte de la autoridad. Por ello, para combatir estas prácticas de evasión fiscal se hace indispensable limitar la compensación abierta entre los diferentes impuestos”.

Si bien es entendible la intención de fiscalización, también lo es que esta propuesta puede generar efectos adversos en la economía nacional en el corto y mediano plazo, y probablemente en la supervivencia o extinción de múltiples empresas.

Porque en todo caso, a quienes más afectará será a sectores cruciales en la economía nacional como lo es el sector alimenticio, el sector manufacturero de exportación, el farmacéutico, la industria editorial, las actividades agrícolas y ganaderas, y la exportación en general de bienes y servicios, por citar algunos, quienes suelen generar saldos a favor principalmente porque sus actos o actividades están gravados a la tasa del 0%, por lo que al enfrentar el IVA acreditable que han pagado para la realización de sus actos o actividades obtienen lógicamente saldos a favor, que en lo sucesivo ya no podrían compensar.

Los pagadores de impuestos ahora verán imposibilitada la recuperación inmediata de sus saldos a favor en cualquier impuesto, y que en aquellos casos en los cuales no tengan la posibilidad de compensarlos contra saldos a cargo del mismo impuesto, o en el caso del IVA de acreditarlos contra saldos a favor de meses posteriores, deberán seguir el largo y sinuoso camino de solicitarlos en devolución. Pero la devolución no es automática, tiene sus plazos, más los requerimientos de información de la autoridad que pueden alargar las solicitudes de devolución durante varios meses. Pero el ISR o IVA a cargo del mes, ese si debe pagarse de inmediato. ¿De dónde va a obtener el contribuyente los recursos?, ¿Tendrá que pedir financiamiento a instituciones de crédito para pagar los impuestos? Y mientras espera su devolución, tendrá que pensar también en cómo resolver otras obligaciones puntuales como sus pagos a proveedores, de su nómina, etc. que quizá deje de pagar o deba diferir por cumplir con sus obligaciones tributarias. No es un tema sencillo.

A lo anterior, hay que añadir que en la LIF no se tiene previsto un mecanismo de transición que dé claridad a los saldos a favor generados en 2018, y cuya recuperación o compensación se lleve a cabo durante 2019, por ejemplo, el pago provisional de ISR y mensual de IVA de diciembre de 2018, que se tendrá que pagar en enero de 2019.

Al final del día, generará una seria afectación en su capital de trabajo, en sus proyectos de inversión. Lo que los contribuyentes requieren son medidas que originen certeza en las actividades de inversión, no impedimentos que les imposibiliten la realización de sus actividades. Habrá que estar atentos los próximos días a la discusión de esta iniciativa en el Congreso de la Unión; si bien es entendible la labor de fiscalización de las autoridades, sería deseable que no sea a costa de afectar la actividad productiva nacional.

Rodolfo Jerónimo Pérez

Presidente de la Comisión de Desarrollo Profesional Fiscal 2 Bosques 

r.jeronimo01@gmail.com

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