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Información financiera. Antes y después de la Ley Sarbanes-Oxley

Información financiera. Antes y después de la Ley Sarbanes-Oxley
febrero 01
07:40 2018

Después de las acciones fraudulentas en EUA, esta ley obliga a las administraciones empresariales a revisar la información que presentan y asegurar que existe y se mantiene un sistema de control interno.

Durante más de 30 años de práctica profesional se ha observado la preocupación de los administradores por el comportamiento ético de las personas, ya sean en instituciones gubernamentales, sociedades mercantiles o civiles, despachos profesionales, negocios pequeños o grandes, familiares o públicas.

Con el fin de fomentar el comportamiento honorable de las personas han existido un sinnúmero de intentos a través de leyes, políticas, procedimientos, manuales, códigos de ética y otros lineamientos que pretenden regular el buen comportamiento del personal, sin considerar que el origen de los malos o buenos principios de las personas, en mi opinión, inicia en el seno familiar.

La corrupción se ha insertado en la administración, a tal grado que en algunos casos se perciben como “normal” este tipo de comportamientos poco éticos, el riesgo de daño aumenta y puede ser devastador para las instituciones si las personas que tienen el poder de la información son presas de este flagelo.

Es una realidad que en todas las áreas y profesiones existen personas que carecen de valores y principios, sin embargo, y en particular en la profesión contable, se ha perdido la confianza en la información que se presenta en unos estados financieros, por lo que se gastan millones para tratar de conseguir un poco de confianza y se pueda considerar, por lo menos, que la información presentada sea “razonablemente correcta”.

Desde del punto de vista y con base en la experiencia, no será suficiente la tinta y las letras plasmadas en el papel, que pretenden obligar a actuar de manera diligente a las personas en la profesión contable, si las personas no cuentan con ética profesional, el valor de las palabras escritas que pretenden obligar a actuar profesionalmente, no sería mayor al valor del papel en el que están plasmadas.

Se ha observado que los quebrantos de las empresas no son originados necesariamente por fallas operativas, errores en procesos o fallas de los programas de cómputo, existe un gran número de evidencia de auditoría en el proceso de revisión que demuestra que es mayor el daño por la malversación de fondos, fraudes, robos, etcétera, efectuados por las personas que conscientemente pretenden dañar a las instituciones a través del manejo de la información.

UN INTENTO PARA RESTAURAR LA CONFIANZA

El manejo de la información financiera es capaz de mantener a una empresa o destruirla manipulando la información financiera, el ejemplo más representativo se dio en los Estados Unidos de América (EUA), donde tuvo que intervenir el gobierno para promulgar una ley que obliga a los contadores, a lo que profesionalmente estábamos obligados a “conducirse con cuidado y diligencia profesional”.

Es conocido en todo mundo el caso Enron y de otras grandes empresas en EUA, del cual se originó la iniciativa de la Ley Sarbanes-Oxley. Por el alto grado de corrupción que originaron la desconfianza del gran público inversionista en todo el mundo.

Hay que recordar que en Enron, los altos ejecutivos actuaron de manera corrupta, fraudulenta, totalmente carentes de ética, manipulando en billones de dólares los ingresos y ocultando deudas inmensas, con la complicidad de la entonces firma de contabilidad y auditoría (Arthur Anderson), la cual dejó de existir después de este evento. Los tres autores intelectuales principales fueron el fundador y presidente del consejo, el presidente ejecutivo y el vicepresidente de finanzas, quien se considera el arquitecto de la contabilidad creativa fraudulenta usada para ocultar la realidad.

La Ley Sarbanes-Oxley busca restaurar la confianza en la información presentada por las empresas a través de mecanismos más eficaces”

A partir de estos hechos, surge la Ley Sarbanes-Oxley, que pretende restaurar la confianza en la información presentada por las empresas a través de mecanismos que mejoren el gobierno corporativo de las organizaciones y establezcan una conexión entre este y las actividades de control realizadas a nivel operativo.

La Ley Sarbanes-Oxley se forma de 11 capítulos y está dirigida, entre otras cosas, a obligar a las empresas a través de los altos ejecutivos responsables de la operación y finanzas, a certificar que la información financiera puede ser confiable para quienes pretendan invertir en las acciones de las empresas.

Aunque ciertamente esta ley aplica a las empresas que cotizan en la bolsa de Nueva York, se ha generalizado como mejor practica en todas las compañías, coticen o no en bolsa, sin importar el tamaño o giro de los negocios.

Cabe hacer la aclaración q ue 10 a ños a ntes de que se promulgara la Ley Sarbanes-Oxley ya existía un marco de referencia utilizado por la profesión contable como guía para implementar o evaluar controles internos en las compañías.

En 1992 el entonces comité de patrocinadores de la Comisión Treadway, lo que se conoce como COSO (por sus siglas en ingles), publicó este marco donde se establece desde entonces la guía y metodología para el establecimiento de controles dirigidos al cumplimiento de tres objetivos principales:

[1] Salvaguarda de los activos de la empresa.

[2] Adherencia a las leyes, políticas procedimientos y reglamentos a los que son sujetas las compañías.

[3] Eficiencia de los procesos de las empresas.

La nueva ley Ley Sarbanes-Oxley acepta y reconoce que el marco de control COSO es un marco que cumple con las características para lograr que las empresas cumplan con procesos eficientes para producir información financiera.

Existen en esta ley capítulos y secciones que son una afrenta a la profesión contable, al obligar a los administradores a certificar que el trabajo de los contadores, en cuanto al control interno y presentación de información financiera, sea de manera diligente, lo que desde siempre ha sido obligación profesional.

Esta ley obliga a la administración a certificar, revisar la información presentada y asegurar que se mantiene un sistema de control interno, el cual debió ser evaluado y es efectivo para producir información financiera; obliga a obtener una certificación por parte del auditor externo, de la efectividad del control interno sobre reportes financieros; a certificar a la administración que la información presentada es completa y muestra correctamente las condiciones financieras y los resultados de operaciones de la compañía.

CONCLUSIONES

El manejo de la contabilidad debe tener como elemento indispensable el cuidado y la diligencia que nos requiere la ética profesional; sin embargo, eso pareciera que es letra muerta y se requiere de una ley que obligue a quienes nos dedicamos a la profesión contable a realizar de manera diligente nuestra profesión.

Todo esto demuestra que el dominio de la técnica contable, sin el adecuado manejo de la ética, puede convertirse en un arma para defraudar, engañar y distorsionar información, en perjuicio de terceros o peor aún a personas y empresas que pagan por servicios profesionales.

Es tan importante cuidar que se lleve a cabo la labor de contabilidad, que el solo hecho de registrar por error, por intención o por seducción, cifras manipuladas que alteren la información en los estados financieros, ponen en grave riesgo a la propia empresa y a todos aquellos relacionados con su actividad.

MBA Raúl Vaca Castro
Director de Auditoría de Grupo México Infraestructura
raul.vaca@mm.gmexico.com

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