Veritas Online

El Rincón del Abogado

Implicaciones fiscales en torno a nuevas jurisprudencias del matrimonio

Implicaciones fiscales en torno a nuevas jurisprudencias del matrimonio
julio 08
2015

La institución del matrimonio en México tiene un extenso pasado que se enriquece de múltiples y variadas fuentes, mismas que la han venido moldeando para establecer su configuración actual.

Podemos remontarnos hasta el Derecho Romano, en donde el iustum matrimonium se definía como la unión de un hombre y una mujer, que comprendía una unión indivisible o consorcio de vida, tal y como se desprende de las Instituciones de Justiniano y del Digesto Romano, en donde existía especial énfasis en la intención de vivir como marido y mujer, el comportamiento de honorabilidad y el respeto recíproco entre los cónyuges. En esas épocas, la figura del matrimonio era considerada una situación de hecho, de índole meramente social.

Igualmente, la influencia de la Iglesia Católica en México es evidente, en donde la alianza matrimonial se regula en el Código de Derecho Canónico y se define en términos generales como un sacramento a través del cual el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, mismo que tiene como características esenciales la unidad e indisolubilidad.

A través del Código Civil francés de 1804, atribuible a Napoleón Bonaparte, se intentó secularizar la institución matrimonial, aproximando su naturaleza a la de un contrato civil con elementos de existencia y requisitos de validez, en donde también se reglamentó el divorcio civil.

Asimismo, el matrimonio en nuestro país se reguló como un contrato civil en la Constitución de 1857 y en las Leyes de Reforma, lo cual fue replicado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917. A partir de 1992, se eliminó la connotación constitucional de contrato de la definición de matrimonio.

Por su parte, los Códigos Civiles para el Distrito Federal de 1870 y 1884 definían al matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer que se unen por un vínculo indisoluble para la procreación de la especie y la ayuda mutua. El Código Civil para el Distrito Federal de 1928 no estableció una definición de esta institución, pero implícitamente se entendían como fines del matrimonio la procreación y la ayuda mutua.

En el 2000, el Código Civil para el Distrito Federal determinó que el matrimonio es la unión libre de un hombre y una mujer para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua con la posibilidad de procrear hijos de manera libre, responsable e informada, eliminando así el fin histórico de la procreación de la especie.

Más aún, desde el 2010, el Código Civil para el Distrito Federal define al matrimonio como la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua. Con esta definición, se observa que jurídicamente, el matrimonio puede ser contraído entre un hombre y una mujer, o entre dos personas del mismo sexo.

No obstante, la regulación matrimonial del Código Civil mencionado tiene vigencia territorial exclusivamente en la capital de nuestro país, ya que el estado civil de las personas es de regulación estatal en México. Por ello, pueden existir y de hecho existen diferentes normas de la institución del matrimonio en cada una de las entidades federativas de la República Mexicana.

Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado en la jurisprudencia en materia constitucional 1a./J. 45/2015 (10a.), que a pesar de la existencia de esta libertad configurativa para regular el estado civil, los Congresos estatales del país deben respetar la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los derechos humanos contenidos en ella y en los diversos tratados internacionales suscritos por México. En tal virtud, la legislación estatal de cualquier materia no puede afectar el principio de igualdad y no discriminación constitucionalmente protegido.

En esta tesitura, la Primera Sala de esa misma Corte emitió dos jurisprudencias por reiteración relacionadas con la materia en comento, la número 1a./J. 43/2015 (10a.) y la número 1a./J. 46/2015 (10a.), las cuales en términos generales señalan que la única finalidad constitucional del matrimonio es la protección de la familia como realidad social, por lo que cualquier legislación local que señale que el fin del matrimonio es la procreación o que el matrimonio es exclusivamente aquél que se celebra entre un hombre y una mujer, resulta discriminatoria respecto de la orientación sexual de las personas y va en contra del principio de igualdad.

Además, nuestro máximo órgano jurisdiccional señala que no se puede excluir a las parejas homosexuales de la institución del matrimonio, puesto que a su parecer no existe una justificación racional para no reconocerles sus derechos en relación con su orientación sexual o sus relaciones de pareja. Con ello, la Corte busca salvaguardar su dignidad humana y su integridad.

Ahora bien, el matrimonio es una institución con múltiples aspectos jurídicos, siendo el régimen patrimonial uno de especial importancia. Para efectos fiscales, los nuevos criterios jurisprudenciales que fueron determinados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación tendrán consecuencias relevantes en todo el país para las parejas del mismo sexo. A continuación se mencionan algunas implicaciones fiscales al respecto.

Primeramente, no se pagará Impuesto sobre la Renta en caso de que uno de los cónyuges efectúe un donativo al otro. Por otra parte, las personas casadas residentes en el país, podrán tomar como deducciones personales los pagos por honorarios médicos y dentales, los gastos hospitalarios, los gastos funerarios y las primas por seguros de gastos médicos, complementarios o independientes de los servicios de salud proporcionados por instituciones públicas de seguridad social, efectuados por uno de ellos para su cónyuge, siempre y cuando se cumplan los requisitos establecidos en ley para hacerlo.

Igualmente, en materia de discrepancia fiscal, no se considerará que existe discrepancia entre los ingresos y egresos de una persona cuando uno de los cónyuges traspase dinero a la cuenta bancaria del otro cónyuge.

Es importante mencionar que en caso de existir sociedad conyugal, los consortes tendrán los derechos y obligaciones inherentes a la misma, incluyendo la responsabilidad que pueda surgir de la copropiedad de los bienes para efectos fiscales.

Asimismo, podrá utilizarse el estado civil de las parejas del mismo sexo para determinar la existencia de control efectivo en materia de regímenes fiscales preferentes.

Por otra parte, en materia de Seguridad Social, los cónyuges del mismo sexo podrán ser considerados como beneficiarios del asegurado o del pensionado. Lo anterior implica que, por ejemplo, en caso de muerte o incapacidad permanente total del cónyuge por algún riesgo de trabajo, el otro cónyuge será acreedor de una pensión determinada para sufragar sus gastos. Además, los cónyuges quedan amparados con el seguro de enfermedades y maternidad del otro consorte.

También, al existir un matrimonio, cualquiera de los asegurados podrá retirar una cantidad determinada en ley por concepto de “ayuda para gastos del matrimonio”, siempre y cuando exista el registro del cónyuge ante el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Con lo anterior, se observa que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en aras de velar al máximo por los derechos humanos reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en instrumentos internacionales, ha permitido que las parejas del mismo sexo accedan plenamente a los mismos derechos fiscales de los que gozan ya las parejas heterosexuales.

 

Lic. Juan de la Cruz Higuera Arias

Con la colaboración de Juan de la Cruz Higuera Ornelas

*Nota: La información contenida en el presente escrito no constituye una opinión profesional del autor, por lo que no se le puede imputar responsabilidad alguna por el uso que se le otorgue. El contenido aquí plasmado es meramente informativo y de carácter general, por lo que puede contener interpretaciones diversas a las que en su momento emita una autoridad. Para la resolución de algún caso en concreto, se invita a cualquier interesado a que obtenga una opinión profesional. Finalmente, este texto no deberá ser copiado ni reproducido sin la autorización previa y por escrito de su autor.

 

Facebook Comments

Related Articles

0 Comments

No Comments Yet!

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Write a comment

Write a Comment

Búsqueda

Sígueme en Twitter

A %d blogueros les gusta esto: