Veritas Online

Finanzas y Administración

Impacto de COVID-19 en la valuación de activos

Impacto de COVID-19 en la valuación de activos
septiembre 01
2020

Cada compañía es responsable de evaluar los efectos financieros que la pandemia ha provocado en ella y producir información financiera veraz, con el fin de tomar decisiones de negocio adecuadas.

En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de COVID-19. A medida que ha pasado el tiempo, los efectos económicos son visibles alrededor del mundo y se vislumbra una recesión global que dificulta evaluar el desempeño financiero de las empresas y, en algunos casos, su continuidad.

Ante tal incertidumbre, los órganos de gobierno de las compañías intentan estimar sus proyecciones financieras y determinar sus flujos de efectivo con el fin de planificar el cierre financiero de 2020, que sin duda todos recordarán. Estamos próximos a observar los informes financieros del tercer trimestre del año, y un elemento clave que los lectores de los estados financieros pretenden observar es la valuación y presentación de los activos de las empresas, toda vez que han pasado varios meses de esta nueva normalidad y los indicios de deterioro son visibles y susceptibles de analizar.

Frente a la realidad actual, cobra relevancia que los órganos de gobierno de las empresas actúen con juicio profesional y criterio prudencial cuando analicen su información financiera y evalúen la razonabilidad del valor de sus activos. De manera enunciativa mas no limitativa, algunos activos que requieren una revisión detallada sobre su correcta valuación son:

Cuentas por cobrar originadas por ventas de bienes o prestación de servicios. Es probable que los flujos de efectivo futuros que se estimaba recibir de los clientes no sean por las mismas cantidades ni en el tiempo presupuestado, además del posible otorgamiento de algún descuento por pronto pago en aras de agilizar la recuperación del efectivo; por lo cual, de conformidad con la NIF C-16, Deterioro de instrumentos financieros por cobrar, no es necesario esperar el incumplimiento del crédito para determinar una estimación. Al contrario, la norma sugiere reconocer una pérdida por deterioro a medida que se generan los ingresos y no con posterioridad. Esta estimación de pérdida esperada parte de la clasificación o segmentación de los créditos en etapas (por niveles de riesgo crediticio) que los responsables de la elaboración de información financiera hagan sobre las cuentas por cobrar. Debido a la falta de información confiable y oportuna, se prevé que la razonabilidad de la estimación de pérdida esperada sea complicada de determinar y evaluar.

Inventarios. Con la interrupción de las cadenas de suministro y el cierre de negocios no esenciales, los inventarios cobran relevancia por su caducidad, obsolescencia, temporalidad y costos adicionales para su mantenimiento. Es prudente recordar que éstos deben valuarse a su costo de adquisición o valor neto de realización, el que resulte menor. Cada entidad debe evaluar la calidad y el valor de sus inventarios al cierre de cada periodo, esto le permite determinar de manera asertiva el costo de ventas y las utilidades brutas futuras. Un indicador financiero de gran ayuda para este caso es la rotación de inventarios.

Activos fijos. Al disminuir la actividad económica y productiva de las empresas, fue necesario que las propiedades, planta y equipo dejaran de funcionar o que fueran subutilizadas, en casos extremos implicó la cancelación de proyectos de inversión. La NIF C-6 señala que el método de depreciación utilizado por las entidades debe ser consistente y estar alineado en términos de tiempo con los beneficios económicos futuros que generen dichos activos. Los órganos de gobierno de las compañías tienen que evaluar si con la pandemia los beneficios económicos futuros o la vida útil de los activos fijos ha cambiado. Ante tal circunstancia, se podría modificar el método de depreciación que han venido utilizando y es conveniente precisar que la afectación contable es prospectiva, ya que corresponde a una modificación por circunstancias actuales.

Capitalización de intereses. Además de lo explicado en el párrafo anterior, es probable que la pandemia haya interrumpido la construcción de un activo por un tiempo importante. Frente a esta situación las entidades deberían documentar el hecho y suspender la capitalización de intereses, de conformidad con los lineamientos de la NIF D-6, Capitalización del resultado integral de financiamiento.

Activos de larga duración. Muchas empresas han observado un deterioro en el valor de sus activos a largo plazo, los cuales son necesarios para la operación de las entidades y de los que se espera obtener beneficios económicos futuros, como créditos mercantiles, usos de marcas, patentes, activos por derecho de uso, etcétera. Entre los efectos económicos de COVID-19, existen indicios de deterioro sobre dichos activos, debido a la reducción de ingresos, el incremento de costos y gastos, la pérdida de clientes clave, cancelación de contratos, modificaciones en las cadenas de suministros, cambios tecnológicos, daños físicos, entre otros, que día con día se descubren en los reportes financieros de las entidades. Es necesario que toda empresa realice una evaluación puntual de sus activos de larga duración al cierre de cada periodo de reporte. En caso de determinar que existen indicios de deterioro, se procede con un análisis detallado sobre ellos en aras de verificar que no excedan su valor de recuperación. La detección tardía de evidencias de daño sobre los activos de larga duración conlleva a los siguientes riesgos:

  • No informar a los órganos de gobierno sobre la existencia de pérdidas operativas.
  • Generar desacuerdos y multas con los órganos reguladores de las empresas.
  • Incrementar el riesgo crediticio.
  • Incumplir con indicadores bancarios previamente pactados (covenants).
  • Propiciar la falta de credibilidad con los accionistas o inversionistas.

Activo por derecho de uso. La NIF D-5, Arrendamientos fue adoptada en ejercicios a partir del 1.º de enero de 2019, estableciendo una nueva normatividad para el registro de los contratos de arrendamiento. Debido a la pandemia, es probable que el arrendador y el arrendatario renegocien diferimientos de pago, periodos de gracia, cambios en los plazos del contrato, un tipo de cambio preferencial, etcétera. Es prudente determinar si los cambios en la negociación de los arrendamientos generan una modificación en el valor del activo por derecho de uso, o se tendría que hacer un ajuste a los pasivos por arrendamiento y al activo por derecho de uso correspondiente, con afectación al estado de resultados.

Impuestos diferidos. Es muy probable que los resultados negativos que han venido reportando las corporaciones provoquen un incremento en sus estimaciones y provisiones. Asimismo, se observa una tendencia clara de generar pérdidas fiscales en 2020, que al cierre del ejercicio serán partidas temporales activas. En este contexto, es importante evaluar la razonabilidad de las diferencias temporales activas, y si existe la certeza de generar utilidades en el corto plazo que permitan la aplicación de dichos impuestos diferidos activos. Para tales efectos hay que revisar las proyecciones de recuperación, las cuales deben ser contundentes; en caso contrario, lo concerniente sería crear una estimación de no realización de activos diferidos. Es responsabilidad de las compañías evaluar los efectos financieros que COVID-19 ha provocado en ellas y producir información financiera veraz que guíe la adecuada toma de decisiones. En estos tiempos disruptivos, los órganos de gobierno deben actuar con estricta prudencia y honradez al determinar los valores de sus activos, en beneficio de accionistas, reguladores y de los lectores de la información financiera.

C.P.C. Parménides Lozano Rodríguez
Integrante de la comisión de Finanzas y Sistema Financiero del Colegio
Socio de Auditoría y PLD de Baker Tilly México, S.C.
plozano@bakertilly.mx

Facebook Comments

Related Articles

Búsqueda

Síguenos en Twitter

A %d blogueros les gusta esto: