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IFRS 9, Instrumentos Financieros: Hacia un lenguaje común

IFRS 9, Instrumentos Financieros: Hacia un lenguaje común
junio 29
11:00 2017

La implementación de una nueva norma significa adaptar procesos o estructuras para la aplicación legal. En el caso de esta IFRS será importante interpretar los requerimientos para el deterioro de los créditos en las instituciones financieras.

Los bancos constituyen un actor clave para los mercados globales. La transparencia en el manejo y revelación de su información financiera resulta vital en este contexto. Particularmente, la razonabilidad y adecuación del valor de los créditos adquiere un papel fundamental, debido a su significatividad en los estados contables de las instituciones del sector financiero.

En virtud de lo anterior, el Global Public Policy Committee (GPPC), grupo que representa a seis de las más prestigiosas y reconocidas firmas de auditoría en el mundo —incluyendo a las denominadas Big Four como PwC, Deloitte, EY y KPMG— ha publicado el 17 de junio de 2016 un documento que establece las cuestiones fundamentales relacionadas con la implementación de los requerimientos de deterioro de créditos para la banca, de acuerdo con lo dispuesto por la Norma Internacional de Información Financiera, IFRS 9, que trata sobre instrumentos financieros.

LA REACCIÓN NORMATIVA A LOS ESCÁNDALOS

La IFRS 9, emitida en 2014 por la Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB, por sus siglas en inglés), se desarrolló como una respuesta frente a la necesidad de unificar criterios contables en las entidades financieras, ante lo sucedido luego de la crisis financiera mundial que tuvo su punto álgido en septiembre de 2008, tras la caída de Lehman Brothers. La norma tiene en cuenta aspectos vinculados a la contabilización de diferentes instrumentos financieros, incluyendo cuestiones como la clasificación y medición, el deterioro y registro de coberturas. El documento publicado por el GPPC apunta, específicamente, al registro del deterioro de los créditos, introduciendo el modelo de pérdidas esperadas, con miras a lo que se plantee de cara al futuro en relación con la recuperabilidad de dichos créditos.

La IFRS 9 representa un cambio significativo para la elaboración de estados financieros, impactando no solo en el sector bancario, sino también en varios de los involucrados como inversores, reguladores, analistas y la profesión contable en general (específicamente, los auditores). La intención, tras la crisis de confianza en que derivó la hecatombe de las hipotecas subprime, fue beneficiar a dichos involucrados a fin de reducir los posibles impactos de una inadecuada evaluación del riesgo crediticio sobre los estados contables de las instituciones financieras.

CAMBIOS EN EL CÁLCULO DEL DETERIORO

De acuerdo con las normas previas a la IFRS 9 (fundamentalmente la NIC 39), las pérdidas se debían reconocer como consecuencia del estudio realizado sobre las experiencias acumuladas en años anteriores, aplicando modelos que tengan en cuenta la información histórica y los ajustes que resulten de la identificación de los créditos problemáticos por parte de la institución. En cuanto a los créditos utilizados significativos, el análisis se lleva a cabo de manera individual, aunque solo se registran previsiones por incobrabilidad en caso de que haya elementos claros que permitan concluir acerca de la existencia de problemas concretos de pago por parte del deudor.

En contraposición con lo antes indicado, el modelo de reconocimiento del deterioro de los créditos previsto por la IFRS 9 se basa en el criterio de las pérdidas esperadas, según el cual no se requiere que un evento de pérdida haya real y efectivamente ocurrido para ser registrado en los estados financieros, estableciéndose que, así, las pérdidas se registraban de manera tardía. De acuerdo con el método previsto en la IFRS 9, el deterioro de los créditos se puede considerar e impactar en los estados contables en función de las pérdidas estimadas por posibles incumplimientos del deudor en los 12 meses siguientes a su cálculo correspondiente. Así, las pérdidas esperadas se definen como el valor presente de todos los déficits de fondos a lo largo de la vida esperada del instrumento financiero.

LA NECESIDAD DE PROYECTAR DATOS Y MODELOS

Un aspecto clave de la IFRS 9, recogido en el documento del GPPC, se enfoca en el hecho de que las entidades financieras necesitan asegurar que los modelos de deterioro de los créditos hagan un uso apropiado de la información proyectada. Por ello se espera que la implementación de esta IFRS 9 requiera llevar a cabo la recolección y el seguimiento de datos que no habían sido previamenteutilizados en los cálculos de las previsiones o en enfoques regulatorios de capital preexistentes. A los efectos de que la implementación sea exitosa, se destaca que parte de losesfuerzos a desarrollarse por parte de las entidades financieras deben ser dirigida a proveer a los inversores de información detallada de la forma de previsionar los créditos a causa de su deterioro, a fin de transparentar y ayudar a interpretar el valor y el cálculo de los activos.

La IFRS 9 busca llegar a un lenguaje común más avanzado, que contribuya a la lectura de la información financiera, tanto de manera interna como externa”.

CONCLUSIONES

La implementación de una nueva norma o requisito normativo siempre impone un desafío: la necesidad de adaptar procesos o estructuras existentes ante un requerimiento de aplicación legal. En este caso, la entrada en vigencia de la IFRS 9 presenta complejidades específicas como la manera de interpretar, implementar o adaptar los nuevos requerimientos para el deterioro de los créditos en las instituciones financieras. Si bien el concepto de previsión por la degradación de una cuenta por cobrar resulta familiar para las entidades financieras y para la profesión contable, la IFRS 9 busca, transparentando y homogeneizando los métodos, llegar a un lenguaje común, más avanzado, que contribuya a la lectura de la información financiera, tanto de manera interna como, principalmente, para los inversores e involucrados externos.

Lo antes expuesto impone un compromiso particular para los profesionales dedicados a temas contables y de auditoría. Refleja la necesidad de que, una vez más, los contadores públicos deban estar permanentemente actualizados, interpretando las normas y convertirse en asesores estratégicos de sus clientes. A tal efecto, los profesionales contables deben conocer la IFRS 9 y los modelos de pérdidas esperadas de una manera más profunda, incluso que la de los propios obligados a implementarla.

Si la intención final es que la IFRS 9 sea un pilar para que se implementen los más altos estándares de calidad de su información en lo que respecta a uno de los rubros principales de los estados contables –la cartera de créditos–, el documento elaborado por el GPPC parece ser el camino correcto, ya que se ha desarrollado para ayudar a interpretar y aplicar la norma internacional antes mencionada. Sin embargo, sería aventurado afirmar que la puesta en práctica de sus principios debe alcanzar para un uso exitoso de la IFRS en cuestión. Su utilización obligatoria, que se encuentra más próxima de lo que se supone, requiere un esfuerzo y de un compromiso profundo y de la voluntad política del gobierno corporativo para su implementación. Si los resultados se alcanzan o no, es algo que solo el tiempo permitirá o no comprobar.

Dr. Julian Laski
Socio Representante de la firma PKF Audisur, Argentina
julian@laski.com.ar

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2 Comments

  1. manolo
    manolo julio 04, 09:00

    saludos

    Reply to this comment
  2. Diana Ventura
    Diana Ventura julio 06, 16:38

    saludos !!!

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