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Fraude empresarial, un enemigo cercano

Fraude empresarial, un enemigo cercano
octubre 29
11:15 2013

Por L.C.C. Óscar Moreno Eufracio

Integrante de la Comisión de Finanzas y

Sistema Financiero del Colegio y Socio Alvarez y Torres Consultores S.C.

o5c4rme@yahoo.com.mx

El fraude es más recurrente de lo que se podría pensar, y la mayoría de las veces el enemigo está en casa. Tomar las medidas pertinentes podría salvar al negocio de importantes pérdidas económicas.

El fraude es uno de los riesgos más importantes y recurrentes que son inherentes a cualquier negocio. El diccionario de la lengua española lo define como aquella “acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete”; a lo largo de los años, este se ha convertido en una manera de obtener beneficios que ha ido evolucionando gracias a la inteligencia, viveza y creatividad humana para pasar desde engaños muy pequeños hasta la creación de esquemas altamente sofisticados que buscan el engaño, abuso de confianza, dolo o simulación que pueden llevar a afectaciones multimillonarias.

86% de los fraudes están relacionados con el robo de activos y 7% son fraudes a estados financieros.

En su gran mayoría, el fraude está asociado con la obtención de beneficios económicos, lo que nos lleva a deducir que es un problema social que se relaciona a los ciclos económicos; en la medida que las personas tienen más necesidades, el índice de recurrencia crece, contrario a lo que sucede cuando las condiciones económicas de la población son estables, pues puede vivir decorosamente sin la necesidad de obtener beneficios extraordinarios; no obstante, siempre existe el factor ambición en la naturaleza humana, que lleva a las personas a cometer este tipo de prácticas sin importar su condición económica.

Elementos del fraude. Los que habitualmente integran un fraude son:

  1. Engaño: Es la actividad positivamente mentirosa que se emplea para hacer incurrir en creencia falsa.
  2. Aprovechamiento del error: Es la actitud negativa que se traduce en la abstención de dar a conocer a la víctima el falso concepto en que se encuentra, con el fin de desposeerla de algún bien o derecho.
  3. Obtención de lucro indebido: Es el beneficio que se obtiene con la explotación del engaño o error de la víctima.
  4. Relación de causalidad: El engaño o el error deben ser determinantes de la obtención del lucro.

Los fraudes en las empresas son el producto de tres elementos principales que al interactuar hacen mucho más probable la ocurrencia de este:

[I] Oportunidades de que ocurra, que se traducen en carencias de control y supervisión.

[II] Racionalización, que representa la creencia de que no se le hace daño a nadie o que el actor no se siente valorado.

[III] Presiones personales al imponerse metas muy altas y ven en este tipo de prácticas un medio para lograrlas.

La Asociación de Examinadores de Fraudes Certificados (ACFE, por sus siglas en inglés) publica de forma bianual estadísticas relacionadas con los fraudes dentro de las cuales podemos destacar:

El 86% de los fraudes cometidos están relacionados con el robo de activos, mientras que solo 7% son fraudes a estados financieros, sin embargo estos últimos son mucho más costosos para las empresas, en promedio le cuestan un millón de dólares, mientras que el robo 120 mil dólares en promedio.

El 46% de las ocasiones los fraudes son detectados inicialmente por información de terceros, 14% de las ocasiones se detecta por revisiones realizadas por supervisores o la administración de la empresa y 14% por auditorías internas.

El sexo masculino es el que más fraudes comete. Esto es consecuencia de que aún existe cierta disparidad entre el número de personas hombres que tienen bajo su responsabilidad la salvaguarda de activos o posiciones que les permiten tomar decisiones; sin embargo, hay una tendencia al alza en la participación de las mujeres en los fraudes en la medida que ocupan altos puestos.

Un fraude cometido por un empleado dura aproximadamente 36 meses, mientras que un fraude de estados financieros en promedio dos años.

Los empleados cometen 46% de los fraudes con un costo promedio de 60 mil dólares, mientras que los gerentes y administradores los cometen en 37.5% con un costo promedio de 182 mil dólares y la alta dirección de las empresas participan en 17% de los casos con afectaciones que oscilan en los 573 mil dólares.

Dentro de las áreas que componen las empresas, en el departamento de Contabilidad se generan 22% de los fraudes, operaciones 17%, ventas 12% y la alta dirección provoca 11.9% de estas actividades.

El fraude  está asociado con la obtención de beneficios económicos, lo que nos lleva a deducir que es un problema que se relaciona con los ciclos económicos.

Como se ha platicado, uno de los fraudes más costosos para las empresas es el que se relaciona con los estados financieros, y a pesar de no ser los más recurrentes, el impacto que estos tienen es muy alto, porque habitualmente son realizados por personas altamente capacitadas con esquemas sofisticados difíciles de detectar y que traen consigo el movimiento de importantes sumas de efectivo; 61% de los casos se trata del reconocimiento de ingresos ficticios, en 35% hay un manejo incorrecto de gastos, en 15% son inflados los activos y en 31% hay una subvaluación de pasivos.

Los auditores en muchas ocasiones se ven imposibilitados en la detección de fraudes porque los honorarios que reciben son bajos para hacer un trabajo de calidad, hay relaciones amistosas con la gerencia, una falta de independencia, conflictos de interés o dejan la responsabilidad de la auditoría a un equipo poco preparado.

Las modalidades de los fraudes son múltiples y siempre se está expuesto; sin embargo hay maneras de prevenirlos. Para ello, es indispensable tomar medidas como:

[a] Tener controles de las actividades que se realizan en la empresa en todas las áreas, y supervisar los mismos. Estos controles tienen que ser revisados periódicamente y en su caso ir incorporando nuevos y desechando los que se vuelvan obsoletos.

[b] Hacer una minuciosa investigación previa del personal que se incorpora a la empresa y revisar periódicamente la condición actual de los empleados.

[c] Promover continuamente los valores institucionales.

[d] Contar con órganos de control y supervisión serios dentro de la estructura de la compañía.

CONCLUSIONES:

El fraude es un riesgo que se encuentra implícito en cualquier negocio, y será una posibilidad mientras no se adopten medidas preventivas. La mayoría de las veces son detectados inicialmente por información de terceros, por eso es muy importante estar atentos de lo que sucede al interior de la compañía. Una constante muy recurrente es que el enemigo está en casa. El más común es el de robo de activos; sin embargo, económicamente hablando, es mucho menos perjudicial que aquellos que se relacionan con los estados financieros.

Al recapitular, podemos decir que el fraude es cualquier acto intencional que conlleva engaño, abuso de confianza y dolo, en el que intervienen aspectos macroeconómicos, valores humanos y la situación particular de cada empresa.

Por esta diversidad de factores es complicado erradicarlos totalmente; sin embargo, la opción es establecer las mejores condiciones para prevenirlos.

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