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Ética y negocios en las empresas

Ética y negocios en las empresas
julio 01
2020

La clave para que una organización perdure en el tiempo es mantener una relación positiva entre la búsqueda de rentabilidad del negocio y la toma de decisiones.

La ética y los negocios son asuntos vinculados entre sí en el ámbito de las organizaciones empresariales, y cuando esta relación no se da en los mejores términos posibles debido a procederes éticos inadecuados, las consecuencias son múltiples repercusiones negativas que afectan a diversos actores. Infortunadamente, en los últimos tiempos ha ocurrido una gran cantidad de desfalcos y fraudes financieros a nivel mundial, por lo que podría sostenerse que los problemas éticos empresariales, al igual que muchos otros, están cada vez más globalizados.

La ética como eje temático

Una empresa del sector privado que se proyecte, se cree, se organice o se instale, si quiere permanecer en el tiempo, tiene que ser rentable, generar utilidades, y con base en esto, poder consolidarse. Ahora bien, obtener ganancias no debería lograrse a toda costa, ya que recurrir a medios o procederes indebidos para alcanzar esta meta podría tener consecuencias negativas, tanto para la entidad como para quienes mantienen relaciones y vínculos directos o indirectos con ella.

Ser rentable como consecuencia de resultados financieros favorables, es una de las metas primordiales que las compañías se trazan, la cual, en oportunidades, hace que se presenten contradicciones entre los valores éticos organizacionales que se profesan y la actuación que en la práctica se realiza. Las empresas no son un entorno para que se medite desde el punto de vista filosófico sobre la ética y los negocios, actividad más propia de centros académicos, pero hay que tener en cuenta que, si bien la ética no es el negocio de las empresas, forma parte de él.

Ética y negocios: ¿Elementos concomitantes?

Una relación concomitante se presenta cuando algo acompaña a otra cosa, circunstancia que da pie para plantearse qué tipo de relación debería existir entre el comportamiento ético de las organizaciones empresariales y el éxito económico de los negocios. La consideración indicada ocasiona proponer qué tipo de vinculación puede y debe existir entre el proceder ético de las organizaciones empresariales, reflejo de las personas que las conforman, y los resultados económicos de los negocios en particular, y a tales efectos habría que tratar de identificar los asuntos a los que las empresas deben dar la mayor importancia, lo cual se podría conceptualizar dentro de la categoría de valores empresariales.

Esta categoría podría ser muy amplia, con diversos tópicos, por lo que, con la intención de acotarla para el caso en estudio, se subcategorizará en tres aspectos principales.

  • Liderazgo. De todas las funciones de las organizaciones, el liderazgo quizás ha sido de las más estudiadas, pero la que menos se comprende. Podría entenderse al liderazgo como el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en la forma de ser o proceder de las personas o en un equipo de trabajo determinado, haciendo que este grupo actúe con entusiasmo hacia el logro de sus metas y objetivos.
  • Responsabilidad. La primera de ellas, para una empresa, debería ser producir riquezas, ya que sin éstas no será posible enfrentar otros compromisos, uno de ellos, la responsabilidad social. No cabe duda que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) o Inversión Socialmente Responsable se ha constituido como un motivo de relevancia en el ámbito organizacional, que ocupa importante atención en el quehacer de la gestión gerencial de las entidades productivas, al tomar conciencia de que ya no es suficiente generar sólo ganancias para los dueños de las mismas, sino que es necesario aportar, en la medida de lo posible, por la mejora del medio social donde se desenvuelve.
  • Efectividad. En el ámbito empresarial, puede identificarse como la adecuada armonía entre eficacia y eficiencia, esto es, que una actuación resulta ser efectiva si es eficaz y eficiente. La eficacia consiste en alcanzar un resultado o efecto deseado, y está orientada al qué del asunto. Por su parte, la eficiencia es la capacidad de lograr el efecto en cuestión, con el mínimo de recursos posibles y en un lapso adecuado, es decir, el cómo.

Con base en la categoría identificada (valores empresariales) y las tres subcategorías definidas: liderazgo, responsabilidad y efectividad, hay otros elementos conceptuales que podrían emerger (como se muestra en el esquema a la izquierda), pero siempre se debe tener como norte la necesaria asociación entre el comportamiento ético de las personas que forman parte de una organización, y la indispensable búsqueda de la rentabilidad y obtención de ganancias.

Los líderes cumplen una función fundamental en las organizaciones al ejercer influencia con base en la confianza que generan, ya que las personas hacen lo que ven, lo que refleja el ejemplo. El real potencial de un líder está determinado por quienes lo rodean, y si lo que se busca es el adecuado crecimiento holístico de la empresa, en lugar de dirigir seguidores, se debe propiciar la multiplicación de líderes positivos.

La rentabilidad empresarial es la mejor manera de fortalecer la sostenibilidad y permanencia en el tiempo. Si una organización no genera ganancias, sino que sufre pérdidas de manera permanente, no se podrá distribuir nada, y por lo tanto, no tendría sentido hablar de responsabilidad social en una empresa en situación precaria o que no exista. Obtener utilidades es una responsabilidad empresarial vital.

Conclusiones

Hay que tener clara conciencia de que se vive en un mundo volátil, globalizado, de grandes y continuos cambios, y cualquier discurso ético empresarial que se quiera llevar adelante, debe tener en consideración esta realidad. La sociedad está cada vez más globalizada, y guste o no, es una realidad ineludible; sin embargo, cada nación tiene sus particularidades intrínsecas que influyen de manera importante en el desenvolvimiento de las empresas, circunstancia que hay que tener presente y en consideración.

Las empresas ven y verán pasar por sus organizaciones gran cantidad de personas, motivo por el que será cada vez más importante tener una sólida ética empresarial que sirva para que la organización perdure en el tiempo. No cabe duda de que el fin de lucro (la obtención de ganancias) es un objetivo que persiguen las empresas, con toda razón, si son lícitas y razonables, no tiene nada de malo. Generar riquezas es lo positivo, ya que, con esas ganancias, las entidades rentables podrán enfilar importantes esfuerzos para fortalecer su responsabilidad social.

Andrés Grisanti Belandria
Doctor en Ciencias Administrativas y Gerenciales
Profesor titular de la Universidad de Carabobo en Venezuela
andresgb08@gmail.com

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