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Cápsulas de Ética

Ética y Moral

Ética y Moral
junio 30
11:55 2014

Son dos palabras con raíces de diferente origen, la primera de raíz griega y la segunda latina, pero ambas, ética y moral, significan: “costumbre”, “hábito”, “uso” que se convierte en modo de vivir, en su forma de vida exterior. Por su significado podría pensarse que estas palabras son sinónimas, sin embargo, cuando se profundiza en el estudio de estos temas se encuentran diferencias importantes.

Este artículo tiene limitaciones de espacio por lo cual me conformo con solamente sembrar la “semilla de mostaza”, como en la parábola, esperando que después alcance más desarrollo en el tema. Según Santo Tomás de Aquino ethos significa la costumbre, más concretamente, lo moral. Es aquello que tiene su morada, y habita originalmente en el espíritu. Ethos no es algo que desde fuera se adentre en el comportamiento, sino algo que brota de su interior y se hace acción. Cuando el hombre se determina a sí mismo, y es guiado por su propio espíritu interior a obrar bien, actualiza su ethos, y su obra adquiere la propiedad de lo ético.

En la palabra ethos se expresa y afirma la experiencia que todo hombre tiene, más o menos clara, de que en él hay una conciencia moral, por la que distingue entre el bien y el mal, de que en la voz de la conciencia siente la invitación a ser bueno, a realizar su “mejor yo”, y la advertencia a no apartarse de él, a no ser malo. “La conciencia (moral) como ley, freno, impulso, sentimiento, es el hecho de conciencia que se le impone al hombre de la manera más directa y duradera; no le deja lugar a duda de que es de naturaleza moral, pues va unida a exigencias incondicionadas a su conducta, sin que le siga una coacción exterior”, de acuerdo con J. Messner Innsbruck.

En la conciencia moral me percato de una norma que se impone a mi pensar y querer, que exige imperiosamente determinar mi interior y regular mi conducta. A la vez siento en la voz normativa de la conciencia la responsabilidad de la sumisión al deber y a la obligación, y de no apartarme de ellos, a conducirme y a obrar lo que es debido. De acuerdo con J. Messner Innsbruck, la conciencia es el conocimiento concomitante a la ley moral.

La palabra ethos expresa que todo hombre tiene una conciencia moral por la que distingue el bien y el mal, la invitación a realizar su “mejor yo”

El Dr. en Filosofía Raúl Gutiérrez Sáenz en su libro denominado Introducción a la Ética hace una clara distinción de la diferencia entre estos dos vocablos: “… independientemente del uso que se pueda asignar a estos dos vocablos, existen dos realidades que conviene distinguir desde un principio con toda claridad; una cosa es el conjunto de normas que recibimos a partir de la educación acerca de lo que debemos hacer u omitir, y muy diferente es la norma que una persona se otorga a sí misma en función de su reflexión y análisis de los valores y las opciones que se presentan a su consideración en un momento dado. Al primer hecho lo vamos a llamar moral, al segundo lo vamos a llamar Ética. La moral nos viene del exterior, la Ética tiene su origen en el interior y la intimidad de la conciencia humana.

“… la palabra Ética la vamos a reservar para designar el hecho real que se da en la mentalidad de algunas personas, a saber, un conjunto de normas, principios y razones que un sujeto ha analizado y establecido como la línea directriz de su propia conducta. Es un hecho que algunas personas han tenido la oportunidad para reflexionar acerca de su propia conducta, su proyecto vital, su plan de vida, sus metas existenciales, su vocación, sus preferencias y sus principios, y en tales circunstancias, han podido establecer, en forma consciente y deliberada, un conjunto de normas que adoptan como su propia guía a lo largo de su vida.

“Veamos ahora la gran diferencia: la moral tiene una base social, es un conjunto de normas establecidas en el seno de una sociedad y, como tal, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes. En cambio la ética surge como tal en la interioridad de una persona, como resultado de su propia reflexión y su propia elección”.

Como se puede apreciar, el tema es extenso y profundo y yo me quedé a la orilla del río, imaginen el río Nilo o el río Amazonas. Aún queda mucho por recorrer y yo invito a los estudiosos del tema a escribir en mi columna Cápsulas de Ética comentarios sobre el mismo.

C.P.C. Enrique Zamorano García

Maestro Emérito del IPN

ezamorany@prodigy.net.mx

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