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Ética profesional: cuestión de principios fundamentales

Ética profesional: cuestión de principios fundamentales
diciembre 01
08:33 2017

El contador público tiene la obligación de cumplir con el propósito de actuar para el interés público y su deber ser tiene como piedra angular cinco principios fundamentales.

Uno de los aspectos más comentados de la 10.ª edición del Código de Ética Profesional del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, vigente desde enero de 2016, es su extensión, ya que está compuesto de 419 párrafos (antes artículos) y, ello supone un conjunto normativo muy extenso, aspecto que desde la 9ª edición de 2012 era cuestionado, pues aquella contenía 392 párrafos y contrastaba con los 75 artículos, 12 postulados y la guía de casos prácticos que se incluían en la 8.ª edición. El enfoque del marco conceptual está formado de cuatro conceptos sustantivos que son:

  • Interés público. La marca distintiva de la profesión contable es el servicio para este, que representa el bienestar común.
  • Principios fundamentales. Reglas básicas de conducta que ha de cumplir el contador público.
  • Amenazas. Hechos y circunstancias que ponen en riesgo el cumplimiento de los principios fundamentales.
  • Salvaguardas. Acciones u otras medidas que pueden eliminar las amenazas o reducirlas a un nivel aceptable.

Con el contenido de todos los párrafos, aun cuando el marco conceptual gira en torno a los cuatro elementos descritos, es indispensable comprender que el planteamiento del Código de Ética Profesional del Contador Público, es decir, la sustancia del deber ser, está centrada en los principios fundamentales, prácticamente en cinco disposiciones mínimas de conducta que el profesional tiene la obligación de cumplir con el propósito de actuar para el interés público, como señala el párrafo 100.1 y tal cual dispone el párrafo 100.5 que establece: “El contador público cumplirá los siguientes principios fundamentales: a) Integridad, b) Objetividad, c) Diligencia y competencia profesionales, d) Confidencialidad y, e) Comportamiento profesional”.

El resto del Código se convierte en una parte más instrumental con la finalidad de brindar elementos para desarrollar una competencia profesional específica. En el párrafo 100.6 se reconoce “… este Código establece un marco conceptual que requiere que el contador público identifique, evalúe y responda a las amenazas de incumplimiento con los principios fundamentales”.

Este mismo párrafo da una orientación del sentido positivo en el planteamiento del marco conceptual cifrado a partir de los principios fundamentales, así como un reconocimiento de su limitación enunciativa al señalar: “Es imposible definir cada situación que crea amenazas al cumplimiento de los principios fundamentales y especificar la acción apropiada”. Sin embargo, refuerza en la profundidad de su sentido indicando: “El enfoque del marco conceptual ayuda a los contadores públicos a cumplir con los requisitos éticos de este Código y con su responsabilidad de actuar para el interés público”.

Resulta erróneo pretender aplicar el Código como lista de prácticas que es posible realizar al no estar descritas como prohibidas, tal cual se hace con las disposiciones legales, partiendo del principio de derecho romano que indica que “si no está prohibido, está permitido”, ya que ello encuentra una limitante puntual que no deja lugar a la interpretación, y que refuerza el hecho de que el sentido del Código se encuentra basado en la aplicación de los principios fundamentales. Esta referencia se ubica en ese mismo párrafo en su parte final, que al referirse al enfoque del marco conceptual indica: “Se ajusta a muchas variantes en circunstancias que crean amenazas de incumplimiento de los principios fundamentales y debe impedir que el contador público concluya que si una situación no está específicamente prohibida, está permitida”.

De forma puntual, dos párrafos, uno en la parte B del ejercicio independiente y otro en la parte C, del ejercicio en los sectores público y privado, establecen la preminencia de los principios fundamentales como reglas básicas de conducta sobre cualquier otra consideración, al indicar:

“200.2 El contador público en la práctica independiente no deberá, a sabiendas, participar en ningún negocio, ocupación o actividad que deteriore, o pueda deteriorar, la integridad, objetividad o la buena reputación de la profesión y que, por lo tanto, sería incompatible con los principios fundamentales. 300.6 El contador público en los sectores público y privado no deberá, a sabiendas, participar en ningún negocio, ocupación o actividad que demerite o pueda demeritar la integridad, objetividad o la buena reputación de la profesión y como resultado sería incompatible con los principios fundamentales.”

El Código está centrado en cinco disposiciones de conducta: objetividad, integridad, diligencia, con dencialidad y comportamiento profesional”.

Por otro lado, como se mencionó en las definiciones de los componentes del marco conceptual, estarían las amenazas que no deben ser entendidas como faltas de hecho de los principios fundamentales, sino justamente como aquellas circunstancias que pueden generar incumplimientos de los mismos. Como medidas que tiendan a eliminarlas o para reducir su presencia, de tal forma que no comprometan el cumplimiento de los principios fundamentales están las salvaguardas, cuya aplicación no puede entenderse como la vía para cohonestar hechos en el ejercicio profesional, ya que es evidente que entenderlas así sería contraria a estos. Indica el párrafo 100.9 que en el proceso de evaluación de la importancia de una amenaza: “El contador público deberá considerar factores cualitativos y cuantitativos”, asimismo que en el caso de que la amenaza no pueda ser eliminada o reducida en su magnitud “ya sea porque es demasiado importante o porque no hay salvaguardas apropiadas disponibles o no pueden aplicarse” en cuyo caso, y para evitar cualquier incumplimiento de los principios fundamentales, el contador público deberá declinar, suspender la actividad o servicio profesional específico, tratándose del ejercicio independiente; o renunciar a la organización en la que trabaja cuando se desempeña en los sectores público o privado.

En su acepción general un principio es una norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta; los contadores públicos debemos asumir el hecho de que nuestro Código de Ética Profesional, nuestro deber ser, tiene su piedra angular en los cinco principios fundamentales; integridad, que implica la obligación de ser leal, veraz y honrado, así como actitudes objetivas y justas. Objetividad traducida en la actuación apegada al juicio profesional y, por lo tanto, alejada de cualquier influencia indebida, interés o prejuicio. Competencia y diligencia profesionales entendidas, por un lado, como la altura de los conocimientos y habilidades necesarias para prestar un servicio de nivel profesional; por el otro, en una actuación apegada a las normas y técnicas profesionales, así como un desempeño cuidadoso, minucioso y oportuno. Confidencialidad, por la cual no deberá revelarse o hacer uso de información a la que se tenga acceso por la prestación del servicio. Comportamiento profesional, que obliga a no realizar acciones que generen desprestigio a la profesión y que requiere el cumplimiento de las disposiciones legales y otros ordenamientos relevantes.

L.C. y A.C. Héctor Torres Sánchez
Presidente de la Comisión de Ética del Colegio
h.torres@ebc.edu.mx

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