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Ética en el pago de impuestos

Ética en el pago de impuestos
octubre 31
2019

Distinguir entre el bien y el mal debería ser una habilidad universal; sin embargo, se han tenido que emitir códigos para regular el actuar y asegurar el cumplimiento de responsabilidades. Aquí se exponen los motivos.
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Por cuestiones económicas, para algunos contribuyentes resulta fácil querer resultados sin miedo a las repercusiones y simular operaciones de manera indiscriminada. Esto con la intención de disminuir el pago de impuestos y otras contribuciones, sin importar las afectaciones. Un ejemplo claro es que para no pagar las cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), no se afilia a los trabajadores, lo que los deja desprotegidos al no tener acceso al cuidado,de la salud y perjudica su jubilación o pensión, pues las aportaciones van a su fondo de ahorro.

A  lo anterior se suman factores y estereotipos que crean héroes de la delincuencia organizada, fomentan la falta de respeto a la autoridad y hacen que la conducta moral no identifique el bien del mal ni los actos benéficos delos que no lo son, por lo que la ignorancia se convierte en algo cotidiano.

En la época de cambio actual, el nuevo gobierno publicó un decálogo del buen mexicano en materia fiscal, dado a conocer por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) hace unas semanas. No podemos tomar de referencia lo que, a partir de estos cambios, sea correcto o incorrecto y al pagar impuestos se debe entender el objetivo y la necesidad de contribuir.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su Artículo 31fracción IV, obliga a los mexicanos a contribuir con el erario público según la definición de esta acción en el Artículo 2 del Código Fiscal de la Federación(CFF), donde los impuestos forman uno de los cuatro elementos federales de las contribuciones.

Del decálogo del SAT se distingue el siguiente punto sobre este tema: “soy honesto en relación con los ingresos que percibo y los gastos que realizo, y utilizo fuentes de financiamiento lícitas y comprobables para el desarrollo de mis actividades”.

Estaría demás que el gobierno lo relacionara, pues la conducta moral establece que por la obligación a contribuir un mandato constitucional, se deben considerar todos los ingresos y sólo disminuir los gastos propios de la actividad.

Las contribuciones, en especial los impuestos, están fundamentadas en una ley o como se conoce también: una disposición tributaria. Los contribuyentes tienen que pagar impuestos al gobierno para cubrir varias necesidades que él tiene, la recaudación tiene una finalidad determinada y que es la de financiar los gastos del país, de acuerdo a sus políticas económicas, todos los años el ejecutivo propone un presupuesto de egresos por ejercicio fiscal, ahí está la importancia de pagar los impuestos ya que si no hay una recaudación efectiva el gobierno no podrá cumplir con las necesidades que se plasmaron en presupuesto.

¿POR QUÉ NO SE PAGAN LOS IMPUESTOS?

Voces de diferentes sectores económicos, como el trabajador obrero, el profesionista y el inversionista, se generalizan en decir: “para qué pagar impuestos si se lo roban los políticos”, “no lo veo reflejado en seguridad o en infraestructura”.

El pago de impuestos es una obligación ciudadana, el conocimiento moral indicaría que es un deber, lo veamos reflejado en infraestructura o no, se lo roben los políticos o no, se trata de un compromiso social que soportado con los valores se debería entender y tener la disposición de cumplir con ello.

La ética en el pago de impuestos debería ser analizada como un comportamiento de cumplimiento a la nación, por ser correcto según la moral, un acto de unidad nacional y de conciencia del bien común.

La moral debe darse de forma natural; se debe entender que, al generar un incremento en el patrimonio, ganancia, utilidades o consumo de bienes o servicios, se debe contribuir con el impuesto correspondiente y esto ayuda a la sociedad.

La idea del cambio de las sociedades empieza por los ciudadanos. Si estos cambian su perspectiva de cómo contribuir a la sociedad, el entorno debería empezar a modificarse. Se requiere una sociedad crítica que no se preste a conductas de corrupción, respete a las instituciones y a la autoridad, y ayude al cumplimiento de una distribución eficiente. Los ciudadanos, a su vez, deben fomentar mejores conductas como contribuyentes: honestidad, objetividad y de apoyo a la sociedad.

Cumplirlas leyes y normas relativas a la acreditación del pago de impuestos y valores morales facilita el desarrollo de la sociedad desde los individuos, y le genera una autonomía al gobierno para que cumpla sus funciones de administrar al Estado. Por su parte, el compromiso del ciudadano hacia la sociedad con el pago de los impuestos ayuda a estabilizar al gobierno.

Los ciudadanos tienen la responsabilidad y obligación de una campaña a favor del pago de impuestos y en contra de la corrupción. Con ella, sobre todo, deben asegurarse de que su conducta refleje ese compromiso hacia la sociedad y sirva a nuevas generaciones a pagar de manera natural los impuestos al generar una satisfacción personal de cumplimiento.

Soy honesto en relación con los ingresos que percibo y los gastos que realizo, y utilizo fuentes de financiamiento lícitas y comprobables para mis actividades”.

Fuente: Decálogo del buen mexicano en materia fiscal. SAT, 2019.


La sociedad honesta, responsable, íntegra y con respeto logra que los gobiernos se comprometan en la distribución económica mediante el presupuesto, que irá a sectores como salud, infraestructura, seguridad, programas sociales y educación. Al contar con los flujos necesarios, el gobierno puede llegar a sus metas y propiciar una disminución impositiva en periodos futuros que deberían hacerse efectivos en el bolsillo del contribuyente.

Si existe inseguridad u otros factores que hacen perder la tranquilidad, se deben buscarlos canales adecuados para externar la inconformidad, como evaluar por quién se vota como representante de los ciudadanos y, sobre todo, no se debe dejar que en ellos recaiga la solución a los problemas cotidianos y a la espera de que cambien el entorno. Eso debe salir del interior de cada mexicano, así que se deben sembrar actos en las palabras y palabras de cambio en el entorno.

L.C.C. y P.C.F.I. Rodrigo A. Ramírez Venegas
De la comisión de Desarrollo Profesional Fiscal 3 Bosques del Colegio
Socio de Ramírez Venegas Consultores
rramirez@ramirezvenegasconsultores.com.mx

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