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Ética y Valores

Ética de los negocios en la era digital

Ética de los negocios en la era digital
mayo 01
2020

Las redes sociales se han convertido en redes profesionales, donde la manera de desenvolverse debe basarse en valores.

Los valores deben ser la columna vertebral del actuar de las personas en sociedad, así como de su desarrollo personal y económico, ya que muestran la capacidad de interactuar con otros en un sentido de armonía y coherencia en el camino de cada persona, al recordar que surgen de una base familiar reforzada por la preparación y experiencia de cada individuo.

La ética ayuda a definir la percepción del bien y el mal, pero cuando es aplicada a los negocios se convierte en un mecanismo para incrementar la productividad, la atracción de inversiones, la calidad del servicio y la retención de los empleados. En los colaboradores el alto sentido de pertenencia en una organización genera un ambiente donde las ideas y opiniones son respetadas, lideradas y aplicadas en el desarrollo del negocio y sus actividades.

A este mecanismo se suma un entorno social en constante evolución, donde se crean y modifican herramientas, inteligencia artificial, redes sociales, big data y avances tecnológicos que han simplificado muchas de las labores cotidianas, y en el trabajo suelen ser indispensables para el desempeño, pero es aquí donde surge una controversia entre la llegada de mejores herramientas y la capacidad de desenvolverse en un escenario, cuando a estos avances se suma la responsabilidad de servir al interés público, siendo difícil delimitar el alcance de cada uno de los actos, tanto dentro de una empresa como fuera, ya sea que se forme parte de ella o no.

La era digital

Llegó con instrumentos que sobresalen por mucho la habilidad cognitiva de cualquier ser humano, al menos en términos de su potencia y eficiencia de procesar billones de datos disponibles para determinar estadísticas con gran nivel de confianza (Juan Manuel Parra, “La ética en el mundo digital”, 2006, Dinero), y cuando se suma al trabajo diario se generan espacios de confort en el desempeño laboral, que pueden desviar el correcto desempeño en la organización, o bien, ser un trampolín para generar mayor riqueza, confianza y estabilidad.

Al visualizar ejemplos como el del ex-CEO de Grupo Omnilife, José Luis Higuera Barberi, que representaba a la organización y se le reconocía como un personaje brillante en los negocios, pero a la hora de emitir opiniones en Twitter era severamente criticado porque no se podía encontrar una relación coherente entre esa persona increíble a la hora de hacer números y esas expresiones reprochables, y en algún momento tanto “libertinaje” llevó a su cese en el cargo. En otro ejemplo, en Estados Unidos de América (EUA) a algunos deportistas se les contrata para ser la imagen de una franquicia y desempeñarse como figuras que representan salud y disciplina, cuando incumplen con alguna cláusula o emiten juicios de más, corren el riesgo de ser suspendidos por los patrocinadores por actos que se pensarían comunes.

De forma más trivial es el caso con los políticos, que son las figuras públicas por excelencia; contradecir, apoyar y desarrollar propuestas de ley los vuelve objeto de un seguimiento exhaustivo. Los contadores dentro de una organización con acceso a una gran cantidad de información de sus clientes, prospectos o de los mismos colaboradores, tienen un principio de confidencialidad que los lleva a no revelar ningún dato en cualquier escenario dentro o fuera de la empresa, ya sea en una relación profesional o personal, pues la línea que divide su compromiso con su desempeño es muy delgada. Si a estos ejemplos se les potencia con el riesgo de que esto se exponga en una red social, por mencionar la herramienta más básica, el impacto no tiene límite en su alcance y el valor se pierde aun cuando el acto sea con la mejor intención o sin ella. Las redes sociales pueden sonar como un parámetro muy corto, pero cuando se vuelven profesionales el ejemplo es más evidente.

Esta gama de características en las redes profesionales se convierte en áreas de oportunidad para la aplicación de filosofías empresariales donde se podría complementar la sana convivencia, el respeto y el uso de ideas en niveles jerárquicos ascendentes o descendentes además de comunicación y desarrollo continuo donde la práctica de los valores no sea una norma, sino el estilo de vida que prevalezca en cualquier lugar. La integración y traducción de datos que son capaces de crear en un negocio es impresionante y, si no se tiene cuidado, las consecuencias pueden ser desmedidas, por lo que la responsabilidad de cualquier participante en una empresa no termina junto a la jornada laboral; esto sin que invada la vida social, sólo al llevar a un grado más de conciencia colectiva.

Valores en el mundo tecnológico

“Lo valores no cambian, las personas sí”, no es un mito que la sociedad continúa desarrollándose, la incertidumbre aumenta, los negocios crecen y desaparecen, pero una condicionante en este desarrollo es el actuar dentro y fuera del medio tecnológico, ya que el nivel de responsabilidad que debe existir con el uso de estas tecnologías de información y comunicación (TIC) debe ser muy elevado, pues representa también a una persona, empresa u organización, en un sentido de pertenencia que hay que reconocer como mutuo. Considerando así al prestigio como un valor agregado que influye en muchos aspectos del desarrollo económico.

Hoy se debe reconocer el poder de un retuit, share o post en cualquier red digital, ya que pueden facilitar un empleo o quitarlo, así como dar a conocer a alguien profesional o personalmente. Se debe entender que los principios de una empresa acompañan a sus colaboradores más allá de un horario o lugar de trabajo. Como empleados, la lealtad y objetividad son las herramientas principales que se poseen, aun cuando la tecnología se sume a la capacidad de desarrollo. Es fundamental comprender que, como empresarios o patrones, la confianza e integración son el sustento para un ambiente sano y de gran productividad de acuerdo a sus necesidades específicas, sin encasillar en géneros, cargos, lenguajes y, sobre todo, procurar evitar cualquier abuso o desinformación. En cada paso o tecnología aplicada se deben incluir las clásicas recomendaciones de seguridad y privacidad con los datos, actividades y lugares de convivencia aun cuando se trate de trabajo, al reconocer que son los conceptos más publicados en estos sitios.

Como colaborador en una pequeña o gran empresa, hay que ser capaces de identificar los escenarios y circunstancias alrededor, y saber que todo lo que se haga por medio de la tecnología puede tener un fin, pero interpretaciones distintas; esa misma compresión debe existir en cualquier cargo jerárquico dentro de una organización, ya que la compresión y respeto de los espacios personales genera y aumenta los factores de desarrollo económico que se mencionan al inicio de esta publicación.

Julio César Campos Flores
Analista Contable en HT Consultores
De la comisión de Ética y Responsabilidad Profesional del Colegio
jccamposf.09@gmail.com

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