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Ética Constitucional

Ética Constitucional
enero 26
09:35 2017

A cien años de la celebración de nuestra carta magna, es importante recordar los avances en la comunicación; desde los jeroglíficos, papiros, imprenta y la tinta han trascendido en libros, maquina, computadoras, teléfonos inteligentes, hasta microchip intramusculares de geolocalización, satélites, telemetría y telecomunicaciones. El lenguaje de cada idioma ha desarrollado una comunicación perfectible para trasmitir lo necesario para convivir progresando en un ámbito de paz y consciencia ética responsable sustentable. El México revolucionario sediento de justicia, democracia y libertad logro sacar lo mejor de nuestros legisladores al poder adelantarse a su época muchos conceptos morales, éticos, cívicos, legales, democráticos y derechos humanos a favor de una sociedad dignificada ante el olvido de integración derivado de la discriminación, indiferencia y falta de justicia social.

¿Se ha puesto a pensar que al día de hoy, aproximadamente hay 5 veces más mexicanos en pobreza que hace 100 años? Estamos considerando que había alrededor de 12 millones de pobres, ya que del total de 15.2 millones, debemos restar 2 millones de muertos y 1 millón de emigración al país vecino del norte, quizá podemos pensar que había 200 mil personas que no se pueden considerar como pobres. El dilema es saber porque es posible aguantar tanto distanciamiento entre 99% de humanos que vive con el 5% de la riqueza que se produce en el planeta, claro México no es la excepción, la desigualdad económica es abismal. Sin embargo existe otro lastre que se ha entrelazado de forma inaudita, es la doble moral, pérdida del sentido de los valores en la familia.

El silencio de la teoría es la falsedad de la práctica de la justicia y son hermanas de la incongruencia  por la falta de equidad financiera para atender el objetivo de reconocer las prácticas crecientes de solidaridad económica que exige la consciencia ética universal de la bondad, como un elemento decisivo en las resistencias a los patrimonios de la superestructura amasada con la ayuda de los medios de comunicación para defender la riqueza de ese 1% de afortunados que viven para acumular o derrochar, pocos son los que lo hacen para ayudar al prójimo, lamentablemente se evita el progreso real y el desarrollo comunal, ambos actualmente en crisis galopante ante la imprudencia e inconsciencia de la verborrea de los líderes y políticos corruptos.

El diseño central es que unamos esfuerzos de buena voluntad, se requiere intentar desprenderse de la teoría del conocimiento adoctrinador, aletargador y conformista, debemos ocuparnos de los problemas epistemológicos derivado de las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento sano y solidario dando criterios reales de justificación o invalidación con base a la inteligencia y sentidos, así como la definición clara y precisa de los conceptos epistémicos de la congruencia en la aplicación de la jerarquización de los valores como el perdón, el amor, verdad, objetividad, preparación, razón, constancia, prudencia, agradecimiento y demás principios universales en busca de la solidaridad y justicia económica para ser articulada en una gama indefinida de proyectos viables conforme a capacidades y habilidades.

La ética constitucional es la extracción espiritual de la política de apariencia legal, como proyecto de nación y sociedad por parte de las autoridades alternas que al final siempre estarán cobijadas y aceptadas por intereses que favorecen los capitales y el buen vivir de unos cuantos agraciados. Por otro lado, la falta de recursos financieros para alentar una responsabilidad ética encaminada a una consciencia de una economía copartícipe de intereses socialmente fraternos y fructíferos, para luego pasar a la construcción del concepto “Juntos podemos” y “Todos somos uno”. En lugar del caduco sistema dominante de economía anti equitativa donde unos cuantos controlan a unos muchos. Nuestros valores son lo primero que debemos dar en una jerarquía sustentada en cada principio, debemos proponer maneras y formas de compartir consciencia para comprender inquietudes sanas, admirar proyectos importantes, comunicarnos solidariamente y con tacto basado en respeto mutuo y ayuda mutua, enfocarnos en una responsabilidad ética profesional dentro de una solidaridad económica para el bien general, más allá de las pasiones ideológicas que den distanciamientos con la honorabilidad y bondad deseada.

Hay que impulsar al cien, diría nuestra juventud, que a cien años de la revolución y nacimiento de una de las mejores constituciones en el mundo, debemos alentar su cuidado y atesoramiento, por lo que ya hay voces que en silencio gritan, festejemos al cien los 100 años de la carta magna con un CIEN (Código Integral de Ética Normativa), donde no solo se exprese lo bueno, bonito y lógico de razonabilidad del buen juicio, sino también se documente las vivencias de injusticia de la gente, sin ser alarmistas, solo realistas, de una forma ecuánime. Dejemos de repetir la historia por la histeria de la ironía de la injusticia y maldad inscrita en la indiferencia, el olvido, la discriminación y la falta a los derechos y desarrollos humanos.

Atreves del tiempo el hombre ha logrado aprender el uso de signos para manifestar sus pensamientos, sentimientos, creencias, ideas y sueños íntimos creativos para dar un mensaje que llegue a tener el mismo sistema de símbolos almacenados en su cerebro para tratar de buscar unificar usos y costumbres, donde se encuentre lógica compartida y sentido común de aceptación entre las diferentes formas de convivir y dirigir el comportamiento de aceptabilidad. Cuando el abuso del poder corrompe, desvirtúa, engaña, miente, tergiversa y traiciona los principios fundamentales de la ética y la legalidad, llega un momento en que los componentes de la sociedad inician una lapidación de la importancia de predeterminar sus valores en tiempo y energía vinculatoria para salvaguardar la paz al margen de la Ley.

Este 5 de febrero de 2017 celebremos de forma especial nuestra paz social de un México de leyes y busquemos la  vía  de  activar  la  consciencia de  sanación cívica y moral:

  1. Encuentro en silencio para dialogar con el canto del alma y el titilar de las estrellas.
  2. Purificar aire y agua para ingerir deidad al espíritu en la meditación trascendental.
  3. Dedicar atención sustentable en cuerpo, a la madre naturaleza y al padre tiempo.
  4. El poder de la mente en la apreciación de los valores, sentidos e inteligencias.
  5. Actualizar la consciencia ética y la responsabilidad profesional financiera fiscal.

 

 

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez
Consultor en Conciencia Ética y Responsabilidad Profesional
Colaborador Permanente del Colegio de Contadores Públicos de México
cpcvicenterobleda@hotmail.com

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1 Comment

  1. Ale
    Ale junio 14, 11:26

    Bueno el articulo

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