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Estrategias políticas y económicas. El gobierno mexicano ante Donald Trump

Estrategias políticas y económicas. El gobierno mexicano ante Donald Trump
enero 01
12:37 2017

Debe quedar atrás el optimismo ingenuo que hasta ahora ha prevalecido en el gobierno de México para tomar conciencia de sus debilidades y construir estrategias y alianzas.

No es tiempo de fatalismos ni mucho menos de victimización. Pero tampoco es tiempo para un optimismo ingenuo que no encuentra asidero en la realidad. La hipótesis de que el agresivo discurso de odio del candidato Trump era un mero recurso retórico de la campaña que se matizará una vez que enfrente las responsabilidades de gobierno es, más que una hipótesis, un auténtico wishful thinking.

México no solo fue un recurso retórico de la campaña, es en realidad visto como una de las principales causas de los males que aquejan a la sociedad estadounidense, por lo que las anunciadas medidas comerciales y migratorias son parte crucial de un programa de gobierno que el nuevo ocupante de la Casa Blanca está empeñado en cumplir. La victoria de Donald Trump, contrariamente a lo que el gobierno mexicano quiere creer, es un peligro real.

En este contexto, el principal problema es que el gobierno deberá enfrentar la amenaza en condiciones de extrema debilidad. En primer lugar, por la dolorosa mala imagen del país en Estados Unidos de América (EUA). No se pueden cerrar los ojos ante el hecho de que el enorme déficit en materia de Estado de derecho, la corrupción, las deficiencias del sistema de justicia y la inseguridad son factores objetivos que alimentan la mala imagen y convierten al país en blanco fácil y en una amenaza.

En segundo lugar, para hacer frente a la amenaza, no se vislumbra un esfuerzo para construir un frente que unifique al gobierno, a las distintas fuerzas políticas y a los actores sociales en torno a una estrategia orientada a contrarrestar las medidas. No se puede pasar por alto que los históricamente bajos niveles de aprobación de la gestión presidencial, aunada a una auténtica crisis de credibilidad en el gobierno y en las instituciones, no ofrece una base sólida para encarar los retos.

La visita que en el marco de la campaña realizara Donald Trump al país no puede leerse ahora como un acierto. Haberlo invitado no fue una muestra de visión estratégica, fue un error que la victoria del republicano no convierte en acierto. Basta recordar que el Presidente Peña no logró colocar el punto de vista de México como tema clave de la reunión.

No hubo ni mayor receptividad ni ningún acercamiento de posturas, sino el olímpico desprecio a la visión de México y la reafirmación de las ofertas de campaña, particularmente en relación con la deportación de inmigrantes y la construcción de un muro respecto al cual señaló, burlonamente, que México pagará.

Business Strategy with a Chess Board Concept

Debe quedar atrás el optimismo ingenuo que hasta ahora ha prevalecido en el gobierno de México para tomar conciencia de sus debilidades y construir estrategias y alianzas.

Bajo estas circunstancias, la pregunta que se impone es qué se puede hacer. Ante todo, es preciso dejar de actuar como si nada grave hubiese pasado. El triunfo de Trump ya ha tenido sus primeros efectos: ha agravado la volatilidad de los mercados e impactado el tipo de cambio.

Se incrementan los riesgos de que el proceso devaluatorio finalmente termine por incidir en la inflación. Sin embargo, tal vez más importante aún es cómo la incertidumbre respecto a las decisiones que vaya a tomar el próximo Presidente de EUA ha significado la posposición y la eventual cancelación de importantes proyectos de inversión. Precisamente por ello la mayoría de los bancos y los analistas han revisado a la baja las estimaciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, tanto en Los Pinos como en el Congreso se festinó que el presupuesto se hubiese aprobado cuatro días antes que venciera el plazo legal.

El problema fue que se aprobó uno que no considera los impactos que ya está teniendo la amenaza de Trump sobre la economía nacional. Los diputados no revisaron a la baja el pronóstico de crecimiento ni la estimación de variables como tipo de cambio o tasas de interés.

En relación con la revisión y renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, al parecer, el gobierno apuesta por el pragmatismo.

Los probables impactos negativos de la eventual cancelación, materia de desarticulación de cadenas de valor y de empleo, así como el de la imposición de aranceles sobre los precios, deberían llevar al gobierno estadounidense a modificar su postura inicial. Tal vez así sea, a pesar de que el Brexit da cuenta de que las buenas razones económicas no siempre se imponen.

Se requiere una actitud proactiva que incluya un intenso cabildeo de las empresas norteamericanas potencialmente afectadas, una agresiva campaña informativa en los estados que más dependen del comercio con México y, sobre dicha base, plantear la necesidad de modernizar un tratado que tiene más de 20 años y que no considera temas clave de la economía contemporánea como el comercio electrónico y otros que forman parte del Trans-Pacific Partnership. La apuesta de México debe ser en favor de actualizar el Tratado y no caer en un juego de estira y afloja en materia de aranceles. El anuncio de la campaña que emprenderán empresarios de México y EUA apunta en la dirección correcta y el gobierno debe brindar todo el apoyo posible.

Ello significa que el gobierno no puede quedarse callado. Ante cada falacia debe responder con argumentos sólidos y asegurar que estos se difundan ampliamente en EUA y en el ámbito multilateral. Y lo mismo debe hacer en relación con el tema migratorio.

Adicionalmente, el gobierno mexicano debe dejar atrás el optimismo ingenuo que hasta ahora ha mostrado; debe tomar conciencia de sus debilidades y liderar la construcción de una amplia alianza con las distintas fuerzas políticas y los actores empresariales y sociales.

En el plano estratégico se debe instrumentar una política de diálogo conautoridades locales y estatales (sobre todo con aquellas más vinculadas con el intercambio comercial bilateral y con una importante presencia de población de origen mexicano) y una de acercamiento a organizaciones civiles concapacidad para ofrecer defensa legal a nuestros connacionales. Para estos efectos, sus 50 consulados, la red consular más grande del mundo, son un importante punto de apoyo.

Lic. Pedro Javier González G.
Director de Seminario Político
pj1999glez@gmail.com

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