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Estados Unidos de América, las convenciones de los partidos

Estados Unidos de América, las convenciones de los partidos
octubre 01
2020

Durante la segunda quincena de agosto, se celebraron las convenciones nacionales de los partidos Demócrata y Republicano. El propósito fundamental de estos eventos es nombrar de manera oficial quién habrá de abanderar a los partidos en la contienda por acceder a la presidencia. En esta ocasión, sin embargo, se llegó a las convenciones con el tema definido, dada –por un lado– la ventaja tan amplia obtenida por Joe Biden en las elecciones primarias y la consecuente renuncia a la disputa por parte de sus contendientes, mientras que, por el lado republicano, en su calidad de presidente en funciones, Donald Trump no enfrentó obstáculos para asegurar la nominación.

La primera en realizarse fue la Convención Nacional Demócrata, la cual adoptó un formato inédito obligado por la pandemia del coronavirus. En esta ocasión no estuvieron los globos ni los sombreros ni las pancartas típicas de este tipo de eventos. Se recurrió a lo digital y el resultado final fue exitoso.

La Convención se caracterizó por su agilidad y la sustitución de los largos discursos por mensajes más breves y bien enfocados».

Un aspecto digno de ser remarcado fue la presencia de un amplio espectro de participantes. Todas las expresiones del partido, desde los progresistas radicales hasta los centristas más identificados con el poder establecido, hicieron oír su voz en apoyo a la fórmula Biden-Harris. A diferencia de lo ocurrido hace cuatro años, ahora se proyectó la imagen de un partido más dispuesto a trascender sus diferencias internas y consciente, por tanto, de la necesidad de marchar unido para alzarse con el triunfo.

El cemento que unió a un grupo tan amplio y políticamente heterogéneo, en el que incluso participaron algunos destacados liderazgos republicanos, fue el franco rechazo a la posibilidad de la reelección de Donald Trump. El mensaje central fue la necesidad de salvaguardar la democracia y recomponer el rumbo de un país que ha sido manejado más con base en los intereses personales del presidente Trump, que en una visión de Estado y de un proyecto de futuro que incluya a todos los componentes de la polarizada sociedad estadounidense.

Se remarcó la necesidad de una presidencia que tome decisiones más informadas y responsables, comprometida con el respeto al orden jurídico. También hubo pronunciamientos en favor de las energías limpias, del acceso universal a los servicios de salud y de una reforma migratoria. Mediante una oferta que busca conciliar el progresismo con la responsabilidad, el Partido Demócrata aspira a ganar el próximo 3 de noviembre. Las encuestas de intención de voto favorecen claramente a la dupla Biden-Harris. Sin embargo, cabe destacar que, ante los amagos de Trump de no reconocer un resultado desfavorable, será preciso que la victoria sea lo suficientemente clara. Ello significa una amplia participación electoral y la adopción de estrategias creativas para sortear los obstáculos que, desde ahora, está ya levantando la administración para sesgar en su favor el proceso. El caso del Servicio Postal es ilustrativo.

Una semana después, arrancó la Convención Nacional Republicana en un marco de enorme complejidad para las aspiraciones reeleccionistas del presidente Trump. No sólo se halla 10 puntos por debajo de Joe Biden en las encuestas, sino que, según estos ejercicios demoscópicos, una mayoría de estadounidenses considera que su manejo de la pandemia ha mostrado una gran ineptitud. Adicionalmente, irrumpieron noticias poco favorables, como la confirmación de la intervención rusa en los comicios de 2016, el encarcelamiento de algunos buenos amigos (como Stephen Bannon), el llamado a votar por Biden de un nutrido grupo de exfuncionarios de seguridad nacional (en su mayoría republicanos) y presiones para hacer pública su situación fiscal, entre otros.

Sin embargo, el ocupante de la Casa Blanca está dispuesto a dar la batalla. Confía en su base dura e insiste en que ha cumplido la mayoría de sus promesas de campaña: canceló la participación de Estados Unidos de América (EUA) en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP, por sus siglas en inglés); renegoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); impuso aranceles a China; ignoró la legislación ambiental para apoyar actividades como la minería del carbón; y adoptó una línea dura contra la inmigración ilegal. Puede ponerse en tela de juicio la pertinencia y la efectividad real de estas medidas, pero lo cierto es que, para muchos, éstas son indicativas claras de que está cumpliendo sus compromisos.

Durante la Convención, se perfilaron los que podrían ser los mensajes clave de su campaña. Fue notorio el esfuerzo por proyectar la imagen de un Trump empático y preocupado por el bienestar de sus conciudadanos, al mismo tiempo que busca dar vuelta a la página de su misoginia y xenofobia. También se presentó, y esta idea fue constantemente reiterada por los oradores que participaron, como la garantía de la ley y el orden, el que tiene la fuerza y voluntad para evitar que la oleada de protestas contra el racismo altere la paz que demanda la sociedad estadunidense. En paralelo, identificó a Joe Biden como el candidato de la izquierda radical y advirtió que “si la izquierda gana el poder, demolerán los suburbios, confiscarán sus armas y nombrarán jueces que borrarán la Segunda Enmienda y otras libertades constitucionales”.

El rechazo que ha cosechado, debido a sus evidentes limitaciones como líder de la nación más poderosa y a sus posturas en temas como la equidad de género y los grupos supremacistas, se ha intensificado por su mal manejo de la pandemia y por el elevado desempleo».

El camino al 3 de noviembre está cuesta arriba para el presidente Trump, cuyos niveles de aprobación no han superado los 50 puntos.

Pero, aunque el modelo basado en un Colegio Electoral aún le ofrece una oportunidad si logra ganar en algunos estados clave, el panorama adverso que enfrenta su reelección puede dar lugar a acciones no sólo ilegales, sino al desconocimiento de los resultados, representando un peligro real para la democracia. A este respecto, llama la atención que Donald Trump se sigue presentando ante el electorado como el outsider, adoptando una postura más de opositor que la de un mandatario que debería actuar como factor de la unidad y la estabilidad institucionales.

Lic. Pedro Javier González G.
Director de Seminario Político
pj1999glez@gmail.com

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