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Esquemas home office

Esquemas home office
mayo 02
2020

El home office representa para el colaborador ahorros significativos de hasta 40% en tiempo y dinero.

El coronavirus (COVID-19) nos ha dejado numerosas enseñanzas a nivel organizacional muy importantes y una de ellas es la adecuación de esquemas home office (aún con la resistencia que tenemos al respecto). Por un lado están las empresas que no consideran sana su implementación por pensamientos como: “La gente no trabaja aunque la tengamos enfrente; si no la vemos, menos”. Por el otro lado está el talento que “no se haya” en estos esquemas porque está acostumbrado a la supervisión permanente y a la revisión de las actividades, así como a los recordatorios constantes, es decir, al clásico “¿cómo vas?”.

Por ejemplo, en la Ciudad de México en promedio la gente laboralmente activa destina tres horas de traslado de su casa al trabajo y viceversa; y en ciudades como Querétaro, los costos del traslado público diario oscilan entre los 30 y 40 pesos.

Para las organizaciones el principal beneficio es la disminución de costos de materia de insumos y rotación, sin embargo, el arranque de un esquema de este tipo suele ser bastante complicado:

  • Las empresas no cuentan con sistemas de gestión de proyectos adecuados para que el personal deje de trabajar por horas y trabaje por metas.
  • Los jefes inmediatos tienen malos hábitos para delegar actividades y proyectos sin fechas de entrega, resultados esperados, etcétera. Todo se reduce a un “¡necesito ingresos ya!” o “¡necesito el reporte ahorita!”, o sea, estamos acostumbrados a trabajar por “bomberazo” y no de una manera sistémica.
  • El personal, al no tener una buena cultura de trabajo, desde el primer día de home office comienza con malas costumbres: levantarse tarde, trabajar en la cama, salir a comprar el pan para desayunar y otras actitudes que los convierten en colaboradores muy poco productivos.

En México sólo 30% de las empresas (hasta antes de la enfermedad por coronavirus) permitía el trabajo a distancia y no es para menos, con todas las problemáticas que mostramos, suele ser más caro para ellas ofrecer el beneficio que no hacerlo; pero hay algunos aspectos que si los cuidamos a detalle, harán de esta transición del trabajo tradicional a home office algo mucho más ligero para la organización y el colaborador:

  • Concientización. Sensibiliza al equipo de trabajo y a los jefes sobre la importancia de asignar y realizar tareas muy puntuales y con tiempos de entrega, así como del impacto para la organización de este nuevo esquema. Selección. Elige qué puestos podrán participar en home office, cuáles son los que pueden acceder a las plataformas de trabajo desde cualquier punto móvil o a cuáles puedes habilitar accesos.
  • Monitoreo y control. Existen diferentes plataformas que te permiten llevar un control puntual de las actividades y de los proyectos asignados, además algunas son gratuitas.
  • Trabajo por proyecto. Acostumbra a todos en la organización a trabajar por proyectos y objetivos, no por horarios, ya que éstos no son tan adecuados en esquemas home office. ¡Cambia el enfoque y cambiarás el resultado!
  • Comunicación. Determina qué medio utilizarás para comunicarte y para hacer reuniones virtuales (hay muchos instrumentos tecnológicos para estos fines).

Implementar home office no es tarea sencilla, si no lo haces de manera adecuada la productividad puede bajar y la rotación subir de una manera contundente; pero esto es cuestión de práctica, después de varios intentos y de algunos meses, todo comenzará a fluir de la mejor manera.

Lic. Dunia Castro
Fundadora de Networking Talento 2.0
dunia@networkingtalento.net

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