Veritas Online

Ética y Valores

Equidad de género, tarea pendiente

Equidad de género, tarea pendiente
abril 01
2020

México tiene un asunto que atender. Luego de 30 años, la inclusión laboral de las mujeres sólo ha crecido 11% para ubicarse por debajo de la media internacional.

Desde el 13 de noviembre de 2019, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pasa por una crisis en la comunidad universitaria, al grado que mantienen planteles de nivel medio superior y superior en paro. La demanda: frenar el acoso sexual y otras formas de violencia de género que se suscitan en la máxima casa de estudios. Una demanda legítima que ha resonado en todo el país para hacer visible que, en pleno inicio de década, todavía quedan muchos temas pendientes para eliminar todo tipo de violencia y otros tipos de discriminación.

¿Es el problema que enfrenta la UNAM un reflejo de la sociedad y del Estado?, ¿qué ha pasado con las acciones afirmativas para alcanzar la equidad en razón de género? Representa un avance que estos temas se hablen abiertamente (aún con cierta condena
de quienes se niegan a derrocar sus ejes androcéntricos) y que tomen espacios en los medios de comunicación masiva. Dejar de ver a las mujeres como un objeto no ha sido tarea fácil de facto, aunque sea un tópico atractivo en la política y no menos polémico.

En el caso específico de los logros por el reconocimiento de los derechos de ciudadanía de las mujeres, estos poseen una historia de más de medio siglo desde que en 1953 se reformara el artículo 34 constitucional para conceder el derecho de las mujeres al voto, lo que sucedió en las elecciones de 1955. Es en 1974, a través de la reforma al artículo 4 constitucional, cuando se garantiza la igualdad jurídica plena entre el hombre y la mujer.

En las reformas electorales de 1993 y 1996 se adoptó el principio de representación máxima de un género, que obligaba a los partidos políticos a estipular en sus estatutos que no más del 70% de sus candidaturas deberían ser asignadas a personas de un mismo género.
Otro avance en la adopción de medidas afirmativas para fortalecer la participación política de las mujeres se produjo en la reforma electoral de 2007-2008, en la que se establece la obligación de los partidos políticos de destinar 2% (hoy 3%) del financiamiento público a actividades para la capacitación, promoción y desarrollo del liderazgo político de las mujeres.


En 2002 es reconocido en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) el sistema de cuotas y, finalmente, en 2014 queda establecido en la Constitución que las candidaturas serán paritarias entre hombres y mujeres.

La actual legislatura es la más paritaria de la historia, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional Electoral (INE), tras las elecciones del 1.º de julio de 2018. La Cámara de Diputados está conformada por 52% de hombres y 48% de mujeres, en tanto que la Cámara de Senadores se integra por 51% de hombres y 49% mujeres. Ellas ocupan 241 de las 500 curules en la Cámara Baja y 63 de los 128 escaños en la Alta.

Las cuotas de género, aunque cuestionadas, han resultado efectivas. “Empoderar y alentar a las mujeres a participar más en las instituciones públicas que crean leyes y dirigen los servicios públicos no es sólo moralmente correcto, sino positivo, en términos generales, para el desempeño de una institución, para la igualdad y para mejorar la confianza en los gobiernos”, afirma José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En este aspecto, México muestra avances contundentes para estar posicionado arriba de países desarrollados como Alemania, Reino Unido y Estados Unidos de América, entre otros.

Ahora, se espera es que esa paridad representativa en el Congreso de la Unión se traduzca en paridad participativa en los espacios públicos y privados, de los gobiernos y de las empresas.

La historia no es tan exitosa ni se cuenta de la misma forma cuando miramos las mediciones que realiza la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la tasa de participación en la fuerza laboral de mujeres (% de la población femenina entre 15-64 años). En el periodo que de 1990 a 2019, México tiene una tasa del 47%, muy por debajo de Islandia con 86%, Canadá con 75% o Perú con 74%. Lo más grave es que en treinta años sólo se ha avanzado 11%, lo que puede interpretarse como un claro estancamiento y la necesidad de insistir en la incorporación legal de acciones afirmativas para acortar la brecha de equidad que existe en el sector privado, pues queda de manifiesto (sin generalizar) que dejarlo a la voluntad de las empresas, aun con mejores prácticas, no ha dado los resultados que sí se ven en la conformación del Congreso, como ya se ilustró.

This image has an empty alt attribute; its file name is image-4.png

Mantener las cosas como están limita el potencial de desarrollo integral del país, basados en relaciones libres de violencia y discriminación en los ámbitos familiar, escolar, profesional y laboral, en los sectores público, privado e independiente.

La generación actual cuenta con información amplia, a veces excesiva, sobre este importante tema, así que conocer implica también hacer. No se debe dar la espalda a este problema, sobre todo cuando se cuenta con instituciones y normas que establecen las pautas a seguir y que, de aplicarse, reducirían la brecha y brindarían igualdad de oportunidades de participación a las mujeres.

Conclusiones

Hay una brecha importante por cerrar en pro de la equidad y no se pueden esperar otros treinta años. La aplicación transversal de los derechos humanos con perspectiva de género que ha sido emprendida por gobiernos, instituciones y autoridades debe trascender a las empresas transnacionales, nacionales, medianas, pequeñas y micro, pues no es el tamaño del negocio sino los valores y la ética lo que hará la diferencia. Es esta y no la siguiente generación la que debe empujar decididamente y a profundidad las acciones que permitan construir el “México del progreso” si se logra la equidad, la inclusión y la igualdad de derechos.

Mtro. Alfredo Cristalinas Kaulitz
Vicepresidente de Comunicación y Difusión de la Academia Mexicana de Auditoría al Desempeño
alfredo.cristalinas@hotmail.com

Related Articles

Búsqueda