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En busca de un aplauso

En busca de un aplauso
febrero 27
18:46 2017

La esencia de un “aplauso”, es como resultado emotivo de una exaltación personal, también, puede convertirse en una ovación efectuada por personas que coinciden en el agrado de quienes se reúnen para exteriorizar el sonido de aprobación, ello, mediante el acto de juntar las palmas de sus manos, lo que deriva un ruido energético que fortalece al alma.

Quizá, el aplauso, se escucha tras una interpretación musical de una sinfónica, obra de teatro, danza, conferencias, declamaciones: cuanto más ruidoso, prolongado y ovacionado es, mayor es la aprobación y satisfacción de quien logra trasmitir su expertis. Como dato estadístico, se encuentra registrado en récord Guinness que el 30 de julio de 1991, Plácido Domingo recibió una ovación de una hora y veinte minutos (80 minutos en total), al interpretar al “Moro de Venecia” en la Ópera Estatal de Viena.

La búsqueda de un aplauso, en realidad no es otra cosa que la necesidad de quedar bien con lo que hacemos y mostrar acuerdos en una misión o trabajo realizado, no tanto los brillantes resultados de nuestras tareas, quizá solo buscamos el reconocimiento a nuestros sacrificios. Un aplauso es tan vital como una palmada en la espalda de trasmisión de admiración, así como, tan real y necesario es el salario; como el aplauso en este sentido (no solo de pan y vino vive el hombre).

Bendición ética

Realmente, se puede decir sin temor a equivocación, que una bendición ética, es cuando alguien tiene el valor de reconocer un error y repararlo. Una máxima de la vida es saber perdonarse para poder hacerlo con los demás, y sacar del interior el rencor, causados por abusos y dolor a nuestro Ser. La ética, es la bondad del corazón y la lealtad de los valores de los principios universales, como el reconocimiento, aceptación, perdón y el amor, por citar algunos.

El alma de la ética en el campo profesional, se regocija en una de las la expresiones más sublimes de aprobación, admiración, aceptación y reconocimiento ante un fruto de logros a través de la preparación, el respeto, el buen humor, la constancia y el tiempo que da la experiencia de la perseverancia y dedicación al trabajo en consciencia, donde el éxito es elocuente, tan simple y grande en su manifestación, que puede derrumbar la antipatía, amargura, odio, celos, enojo, envidia, rencor y maldad, que en muchas ocasiones se adhiere a nuestra vida sin percibir el momento de dolor que nos hunde y agobia cada día. Ello, ante el desenfreno vorágine de las prisas e indecisiones causadas por el acelere cotidiano de la ciudad, una de las más caóticas y pobladas del mundo, donde, lamentablemente la cortesía y buenas maneras, han sucumbido ante los automotores y tecnología vidente de los aparatos electrónicos, así como la perdida de respeto, costumbres y cordialidad en el trabajo, la escuela y en la casa.

Es importante recordar, que mientras no luchemos en contra de nuestro ego, el Ser interior no podrá aflorar la sutileza de la bondad, lealtad, generosidad, y agradecimiento para enmendarse y tratar de ser mejor consigo mismo y el entorno a favor de la conciencia personal y la consciencia del bien común; donde la verdadera fortaleza pueda acrecentar y brindar el motivo del poder ser seres valiosos. Lo anterior, otorgará en la vida el merecimiento de dar. Porque dar, es comunicar, comprender, respetar y admirar. Dar, es el único camino para perdonarse y arrepentirse, una vez que pretendamos olvidar debemos evitar el prejuzgar, para así, dedicarnos un aplauso que llegue al corazón y sentir el placer de hacer el bien sin mirar a quien. Toda la gente inteligente sabe DAR, es una dicha, la cual nos ayudará a superar y mejorar el bienestar.

Éxito y Felicidad

El éxito y la felicidad no se pueden concebir sin el dar atención, cortesía, bienestar y sobre todo otorgar buenos pensamientos acompañados de buenas palabras y actos de cariño fraterno, como lo puede ser: un saludo cordial, un abrazo, un ósculo de paz o un aplauso ganado. Recordando, hace tiempo, durante una plática entre amigos, se dijo que el mejor afrodisiaco y venganza, es el éxito, aunque pueda o no ser cierto, hay quien así lo ha vivido.

El ser humano por naturaleza hace múltiples actividades para dar los mejores resultados en su trabajo y obtener éxitos, los cuales pueden ser temporales o anticipados, pero, lamentablemente la inmadurez puede ser una especie de veneno cuando se combina con la corrupción o la prepotencia inconsciente de sentirse triunfadores de ocasión. El verdadero objetivo en la vida es el trabajo y el amor, sin embargo, es necesario entender la diferencia entre lo subjetivo y lo objetivo, para ser algo especial en busca del cumplimiento a las responsabilidades profesionales, no solo en el campo técnico y norma ética, sino, también en busca del apalancamiento de trascender en un engrandecimiento de la entidad o trinchera a defender objetivos y misiones, encaminadas a conseguir admiración y respeto de una sana comunicación en su entorno, lo que ayudará a dar y comprender el interior consiente, ahí existe esa fuerza misma que atesora energía cuántica del campo potencial puro.

Lo anterior, “me permite recordar, mi estancia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mi querida alma mater, donde aprendí la importancia de la ética en ocho palabras para distinguirse del Ser y del Tener, las cuales son: Ánimo, Agradecer, Actitud, Aptitud, Admiración, Alegría, Armonía y Alentar”.

Cabe resaltar, que la Universidad, tiene como lema exaltar su grandeza “Por mi raza hablará el espíritu”, frase histórica del autor José Vasconcelos, que revela la vocación humanística, asimismo, dicha frase asumió una responsabilidad en medio de una época en que las esperanzas de la Revolución aún estaban vivas, había una gran fe por mejorar la Nación, donde el ánimo redentor se extendía para buscar un aplauso. No obstante, la interpretación de este lema, radica en la enseñanza intrínseca del convencimiento de que nuestra raza posee dones y matices de fortaleza para unirnos como compañeros, amigos y hermanos en pro de una responsabilidad ética y de superación educativa dentro de una cultura de tendencias que valoren nuestra esencia espiritual, cultural, participativa, proactiva y de lazos prodigiosos de unión en nombre de la bondad, lealtad y fraternidad por un México con sed de paz, honradez, justicia y respeto digno.

En la actualidad las personas viven de apariencias, todas buscamos ser reconocidas, hasta por nuestras simplezas, graciosidad, o ser simpáticos, esos atributos son transmitidos en los medios digitales. Sin embargo, cada vez somos más intolerantes, nos ofendemos por cualquier cosa cuando se carece de valores éticos y de circunstancias proactivas que nos den mejor emotividad. Lamentablemente, existe mucha gente indolente, amargada o frustrada con la vida que tiene en la pobreza de su falta de preparación,  nos limita a prejuzgar, imponer razonamientos, y criticar (por lo general lo que más adolecemos, lo que te choca te checa). El abuso de la libre expresión debería estar esperanzado por la congruencia, decencia y todo aquello que sea motivo de aplaudir.

El valor de la vida

En nuestras meditaciones seguramente nos hemos preguntado algún día, ¿Para qué  me sirve respirar y pensar si me niego a superarme en lo espiritual, mental y físicamente?, ¿Qué son de las ocho palabras (Ánimo, Agradecer, Actitud, Aptitud, Admiración, Alegría, Armonía y Alentar), emotividad, empatía, estética y ética si no se aprovechan?, todos debemos intentar, dar y aportar, alentar y admirar, ayudar y apoyar, tratar de ser mejor cada día, pues, de que sirve haber aprendido a leer, si no se es capaz de leer un libro, “nunca tenemos tiempo”, frase inequívoca de quien le falta organizar su vida, (sin el afán de criticar), que tal, el tiempo perdido al estar inmiscuido en aparatos electrónicos a costa de nuestra vida.

Nuestra vida es tiempo, y si quiere seguir negándose a vivir como un muerto en vida, o decirlo de otra forma, réstele a una vida de 90 años, el tiempo que se la paso sentado, durmiendo, viendo televisión, su computadora o su teléfono, más todo el tiempo perdido en casos de chismes, mentiras o discusiones inútiles, (por favor no se espante).

Que tanto se cuida, que hábitos ha logrado compartir que sean dignos de aplaudir, de ahí la necesidad de aportar, por favor regálese un aplauso por las veces que dio algo (una sonrisa, una cortesía con el corazón o una palabra de aliento), por las cosas aprendidas, lo que compartió desinteresadamente, lo que disfruto trayendo consigo la satisfacción interior y beneplácito de su Ser, o las veces que viajo, experimento, arriesgo y amo, por favor apláudase fuerte.

Debemos tener cuidado en hacer lo que nos gusta y vivir de ello, de lo contrario las células cancerígenas que producimos a diario, pueden ganar la batalla al ser alimentadas por la envidia, la mala fe, la mentira, la grosería, la ilusión dañada, que aún quiere corregir, por nuestros constantes abusos, indolencia, rencor, falta de perdón, negación de ver la realidad de la verdad de los conceptos universales y de sus principios científicos basados en la inteligencia y el desarrollo de los sentidos. El desgastar energía para ser ordenada y limpia como una persona sana, bella, inteligente y vanagloriada en espera del aplauso por la necesidad de ser reconocidos.

Algunas personas suelen perdonar, pero no olvidar, quizá porque no se puede borrar de la memoria cuando el dolor es mayor, posiblemente resulte complicado, ante la soberbia y desfachatez de la insólita majadería de seguir pensando en lo que paso, y más aún, la falta de congruencia de seguir al lado del perdonado y recordarle su falta cada que quiera para lastimarse mutuamente, amedrentarlo, amenazarlo, controlarlo, denigrar y maltratar, esas personas que no saben perdonar que tienen la sangre envenenada y que les carcome el alma, son en muchas de las veces las que difícilmente pueden vibrar en busca de un aplauso.

 

 

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez
Consultor en Conciencia Ética y Responsabilidad Profesional
Colaborador Permanente del Colegio de Contadores Públicos de México
cpcvicenterobleda@hotmail.com

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