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Empresas y proveedores, emprender o morir

Empresas y proveedores, emprender o morir
agosto 01
08:00 2018

Ya no es suficiente cursar una carrera universitaria ni ser excelentes en lo que hacemos, ahora es una necesidad tener un diferenciador ante la competencia y sobre todo saber vender nuestros servicios.

Para nadie es ya una novedad que estamos viviendo grandes transformaciones en todas las áreas de la vida, experimentamos una vorágine de nuevas tecnologías, dispositivos móviles con una alta funcionalidad, internet de alta velocidad generalizado y un sinfín de inventos, que combinados están cambiando los mercados y la forma de participar en ellos.

En el pasado estábamos acostumbrados a que cualquier persona que acudía a una universidad cursaba una carrera de cinco años, graduado o no, salía al mercado a buscar trabajo, y si eventualmente lo encontraba, iniciaba su carrera laboral y de ahí su enfoque era ascender dentro de la empresa para lograr mejorar su condición económica y así transcurriría la mayor parte de su vida.

Esto ya no es la realidad actual. Hoy en día, una persona acude a una universidad, destina cinco años a aprender un oficio o carrera y al salir debe seguir estudiando, pues una gran parte de lo aprendido ya es obsoleto, debido a que el conocimiento humano se duplica cada 18 meses, por lo que ya no somos producto terminado y estar desactualizado representa obsolescencia en poco tiempo. La cosa no para ahí, las empresas ya no contratan a profesionistas a menos que su función dentro de la organización represente algo estratégico; en los años por venir, cualquier profesional ya no tendrá un solo cliente llamado patrón, sino una serie de clientes que en conjunto le representarán su ingreso y demandarán de cada uno de nosotros el desarrollo de habilidades que hasta hoy no eran tan necesarias.

Las empresas ya no tratan a los empleados como tales, sino como proveedores independientes que les prestan un servicio profesional. Lo que ocurre es muy lógico, cuando la organización contrata a un profesionista como empleado y este último comete errores en su desempeño, quien absorbe las consecuencias es el empleador; a diferencia de esto, más empresas actualmente contratan al profesionista como freelance externo y elaboran un contrato de servicios por proyecto o por resultado específico. Si el profesionista comente un error y no produce el resultado buscado, el error le pertenece a este, y no cobrará hasta entregar lo pactado con su cliente. Esto es apenas una muestra de los grandes cambios que se están gestando.

Este ejemplo puede dar una idea de las nuevas habilidades que se requerirán en el futuro inmediato para sobrevivir en un mundo ampliamente competido, porque para nadie es una novedad que la preparación que nos ofrece la educación formal se limita a una preparación técnica para saber ejercer un oficio, y año tras año egresan profesionistas que no saben vender sus servicios, administrar sus recursos, que carecen de toda estrategia para competir y terminan manejando un taxi, porque no hay quién les contrate para la profesión a la que le dedicaron tanto tiempo, dinero y esfuerzo.

CAMBIAR O MORIR 

Esto nos lleva a hablar de la empresa personal. Sí, es una nueva realidad que pocos están entendiendo. Vemos por todos lados que se multiplican los centros llamados coworking; sin embargo, pocos entienden en qué consiste. Se trata básicamente de millennials, quienes al ya no desear trabajar en horarios fijos para una sola empresa, rentan un espacio en el que comparten equipos y accesorios útiles para cualquier persona; un centro de trabajo compartido para no trabajar desde casa ni mezclar su vida personal con la laboral. Es el inicio del fin de los centros de trabajo, con las nuevas tecnologías es posible que muchos empleados puedan eventualmente trabajar desde casa y estar en comunicación por medio de plataformas de videoconferencia; además, el trabajo compartido está ahora en la nube disponible en cualquier lugar y a cualquier hora.

Puede resultar escalofriante darse cuenta de que antes se podía ser suficientemente bueno para sobrevivir; sin embargo, ahora hay que diferenciarse primero para luego segmentar el mercado entre el tipo de personas que desean esa característica única y saber llegar para ser proveedor. Muchas personas al leer estos párrafos podrían incluso preocuparse, al saberse poco preparados para esto, y este es precisamente el mensaje que se desea transmitir.

Está muy claro que no podemos esperar a que el mercado sea más fácil; lo único que está a nuestro alcance es ser cada día mejores, porque obsolecerse no requiere más que postrarnos en nuestra zona de confort y esta es donde tal vez hemos estado viviendo los últimosaños. Sea por elección o por ignorancia, al mercado no le importa.

En otras palabras, el mundo se mueve cada día más rápido, y con solo detener nuestra preparación, llega la obsolescencia y esto significa que una mayoría de los actores económicos ya son obsoletos en alguna medida.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, las personas que nacieron antes de 1983, y que son considerados generación X o Baby boomers, en su mayoría tienen los puestos de mando en las organizaciones y están educados para obedecer y ser obedecidos, algo que a la generación millennial no le funciona. Hoy se requiere liderazgo en lugar de jefazgo, se requiere innovar, no aferrarse al statu quo.

Un cliente insatisfecho en el pasado tardaba un tiempo en decidir cambiar al proveedor del producto o servicio, y el día de hoy, en menos de un minuto –utilizando Google– puede obtener los datos y servicios que la competencia le ofrece, y en minutos cambiar de proveedor, mientras el actual no sabe que ya ha perdido al cliente.

CONCLUSIONES

Esta perspectiva podrá ser de ayuda para entender por qué ahora requerimos nuevas habilidades como liderazgo: saber vender, ofrecer un diferenciador en el mercado correcto; esto si queremos atraer y retener a los clientes de los cuales obtendremos ingresos y prosperidad en el futuro inmediato. Si tomamos en cuenta que la educación formal solo nos entrena a trabajar, pero no a vendernos y competir, ahora es nuestra responsabilidad adquirir nuevas habilidades para mantenernos vigentes.

Podemos ver que el precio que pagará quien no se desarrolle en habilidades estratégicas será su propio bienestar y el de su familia. No basta con saber hacer algo de forma espectacular si no sabemos cacarear el huevo y lograr que quienes hoy consumen nuestros productos o servicios lo obtengan de forma adecuada, pues la competencia hoy proviene de todos lados y no solo de las cercanías, y quedarse retrasado en cualquier sentido podrá considerarse como una acción de autosabotaje.

 

Head Master Coach Samuel Bistre Michán
Fundador del Club Empresarial de Servicios y Entrenamiento
sbistre@cese.com.mx
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