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El rol del consejo de administración ante una crisis

El rol del consejo de administración ante una crisis
junio 01
2020

¿Qué pasa cuando las empresas no pueden soportar un paro de operaciones o no cuentan con los medios para trabajar de manera remota?

A lo largo del tiempo, la sociedad ha enfrentado distintos tipos de crisis
con afectaciones económicas, políticas, sociales, salubres, entre otras, a nivel nacional o global. La historia ha enseñado que la del COVID-19 no será la última y es importante preocuparse y anticiparse a posibles riesgos con un alto potencial de materialización e impacto en nuestro negocio.

El British Standards Institute (BSI) define crisis como “un evento sin precedentes, extraordinario o situación que amenaza y que requiere una respuesta oportuna, adaptable y estratégica, para conservar la viabilidad y
la integridad del negocio”. Éstas tienden a crecer de forma exponencial, por lo que la manera en que se identifican y abordan hace una gran diferencia. La gestión de crisis consiste en la capacidad de transitar de las actividades cotidianas de una organización, o el business as usual, para implementar
un modo operativo y de gobierno corporativo distinto, con roles enfocados a tomar decisiones significativas para el negocio, a la comunicación rápida y continua, y a la protección de la organización y sus terceros interesados.

Cada crisis tiene un impacto propio

Éste dependerá de su propia naturaleza. Por ejemplo: la enfermedad infecciosa del COVID-19 que se ha vivido en los últimos meses es altamente contagiosa.

La manera y rapidez en la que se ha propagado ha orillado a las autoridades y a la sociedad a tomar medidas de seguridad extremas alrededor del mundo, para lentificar o detener su expansión. Entre los métodos de prevención destaca el aislamiento social; es decir, no salir de casa, evitar lugares concurridos y conservar una distancia de al menos un metro y medio entre cada persona. Una de las consecuencias de esta medida es la inhibición de la actividad económica en las calles de las principales ciudades.

Algunas empresas de distintos sectores han detenido sus operaciones en
sucursales y puntos comerciales por seguridad de empleados y clientes. Otras permitieron trabajar de manera remota a un gran porcentaje o incluso a la mayoría de sus colaboradores. ¿Qué pasa cuando no pueden soportar un paro de operaciones o no cuentan con la infraestructura para poder laborar a distancia? ¿Qué pasa cuando el consejo de administración no está preparado para responder de la mejor manera ante situaciones como la que se vivió?

Cada escenario trae sus propios riesgos

La respuesta ante un desastre natural, como un terremoto, no será la
misma que ante un ciberataque, de aquí la complejidad de una adecuada gestión de crisis. Hay riesgos que se pueden identificar, gestionar y mitigar, mientras que otros son más difíciles de predecir en cuanto a magnitud de
impacto y probabilidad de materialización. Pero que se tenga incertidumbre de cómo, cuándo y dónde se materializarán no significa que una organización no pueda anticiparse. Muchas crisis no pueden ser evitadas, al igual que diversos eventos inesperados, pero sí es posible prepararse para responder de la mejor manera, al reducir el impacto sobre el negocio y mitigar los posibles riesgos que puedan afectar su continuidad.

Dos pasos para hacer frente a las amenazas

La gestión de crisis no puede funcionar de manera aislada, por lo que debe
permearse en los diferentes niveles de la organización. Al liderar el diseño
e implementación, el consejo de administración debe adoptar una postura
que le permita identificar y evaluar amenazas a su industria, ubicación geográfica y mercado donde opera, al tomar acción de dos maneras:

1.Preparar a la empresa para responder ante eventos de alto impacto

La organización debe ser capaz de responder, asegurando que existan protocolos de acción para estas situaciones. El tiempo es crucial cuando se trata de actuar ante eventos inesperados, por lo que contar con planes de acción, que incluyan roles y procesos definidos, contribuye a la eficiencia en la gestión del tiempo, que puede marcar la diferencia en el impacto.

2.  Gestionar situaciones que tengan la probabilidad de convertirse en crisis 

De acuerdo con el BSI, el consejo puede revisar:

  • Velocidad con la que los eventos pasan. Identificar posibles riesgos es relevante al evaluar esta variable,cada crisis tiene etapas. Conocer y evaluar el ritmo y regularidad de los eventos puede dar el tiempo para proyectar diferentes escenarios y planificar acciones concretas.
  • Complejidad del evento. Puede que sea complicado entender la raíz del problema por lo que, al proyectar los escenarios y sus posibles acciones, es probable que éstas resulten igual de complejas.
  • Aumento de la gravedad de los eventos. Los daños directa o indirectamente relacionados, así como la reacción de las autoridades, pueden ser indicadores de que el evento se perfile hacia una crisis.
  • Incertidumbre que rodea la situación.

¿Qué más debe revisar el consejo?

En cualquier tipo de crisis, el consejo en su rol de vigilancia deberá de establecer prioridades en sus actividades. Si bien la capacidad de respuesta es de alta relevancia, también es importante que revise los siguientes temas:

Los eventos inesperados que amenazarán a las organizaciones son inevitables e impredecibles, pero es responsabilidad de los Consejos de
Administración desarrollar la capacidad de anticiparse ante situaciones así. Adicionalmente, debe denotarse que no todo se puede planear, y que la respuesta podría no ser la esperada incluso al contar con planes de acción, pero éstos hacen posible mejorar las probabilidades de la existencia de una organización en el largo plazo.

MBA Rodrigo Badiola Monsalve
Socio de Gobierno Corporativo en Deloitte, México
rbadiola@deloittemx.com

Lic. Alejandro Carrillo García
Consultor de Gobierno Corporativo en Deloitte, México
alcarrillo@deloittemx.com


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