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El IVA y la figura jurídica del mandato, alcances y efectos

El IVA y la figura jurídica del mandato, alcances y efectos
abril 01
07:00 2018

Esta figura ha sido usada en operaciones cotidianas de los contribuyentes y es importante saber sobre su alcance e implicaciones fiscales

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) ha sido clasificado como una contribución de naturaleza indirecta, en la que regularmente concurren dos tipos de sujetos en una operación: el sujeto jurídico causante del impuesto y el sujeto económico, quien resiente la carga económica del impuesto. No obstante lo anterior, existen casos en los que un tercero también puede intervenir en una operación como es el caso del mandatario. El presente artículo analizará algunos aspectos de la figura jurídica del mandato en relación con el IVA.

CONTRATO DE MANDATO

El contrato de mandato está regulado en el Libro Cuarto del Código Civil Federal (CCF) y también en los códigos civiles de las entidades federativas. Según lo dispone el artículo 2546 del CCF, el mandato es un contrato por el que el mandatario se obliga a ejecutar por cuenta del mandante los actos jurídicos que este le encarga. En el día a día de las empresas, la celebración de contratos de mandato es habitual. Por ejemplo, existen casos en los que se celebra un contrato de mandato para que un mandatario efectúe o reciba pagos en nombre y por cuenta de su mandante.

CONSIDERACIONES PARA EL IVA

Aun y cuando la figura jurídica del mandato se ha utilizado por muchos años, la práctica no ha sido ajena a dudas interpretativas en materia del IVA respecto de operaciones en las cuales interviene un tercero (mandatario), además del sujeto jurídico causante y del sujeto económico.

A manera de ejemplo, supongamos que la empresa A presta un servicio a la empresa B. La empresa A tiene celebrado un contrato de mandato con C, con el fin de que este último, como mandatario, haga y reciba pagos en nombre y por cuenta de su mandante. La empresa B, por instrucciones de la empresa A, efectúa el pago por los servicios recibidos al mandatario C. En este sencillo ejemplo, para efectos del IVA, A es el sujeto jurídico causante, B es el sujeto económico y C es meramente un tercero que, en su carácter de mandatario, recibió el pago en nombre y por cuenta de A.

Suponiendo que B quisiera acreditar el impuesto que le fue trasladado por A, se deben cumplir, entre otros, los requisitos de acreditamiento establecidos en la Ley del Impuesto al Valor Agregado (LIVA) y en su Reglamento.

Específicamente cobra relevancia la fracción III del artículo 5 de la LIVA que requiere que el impuesto trasladado al contribuyente haya sido “efectivamente pagado” en el mes de que se trate.

A pesar de que el artículo 1-B de la LIVA da algunas pautas del significado del término “efectivamente pagado”, ha surgido la duda interpretativa consistente en fijar los requisitos para considerar que el impuesto trasladado fue “efectivamente pagado” cuando intervino un tercero.

Es decir, la cuestión estriba en determinar si basta demostrar que el impuesto quedó efectivamente pagado al momento en que i) el tercero C como mandatario recibió el pago de B; o ii) si es necesario además demostrar que C desplazó el importe recibido en pago a su mandante A.

CONTRADICCIÓN DE CRITERIOS JURISDICCIONALES

El Pleno del Vigésimo Séptimo Circuito, con residencia en Quintana Roo, resolvió esta interrogante mediante Contradicción de Tesis No. 5/2017, publicada el 2 de febrero de 2018. La jurisprudencia emitida dirimió los criterios contendientes emitidos por el Segundo y Tercer Tribunal Colegiado, ambos de dicho Circuito.

El Segundo Tribunal Colegiado de Circuito determinó que para considerar que el impuesto está “efectivamente pagado”, basta con que el sujeto económico del impuesto acredite que pagó la contraprestación por el servicio al proveedor, por conducto de un tercero autorizado para recibir pagos (mandatario).

Por otro lado, el Tercer Tribunal Colegiado de Circuito consideró que el sujeto económico, además de acreditar que efectuó el pago al tercero mandatario del proveedor, debe de demostrar que el tercero (mandatario) desplazó el importe recibido al proveedor del servicio (mandante). Como resultado del estudio de ambas posiciones, el Pleno del Vigésimo Séptimo Circuito acertadamente determinó que para considerar que el impuesto trasladado fue “efectivamente pagado”, únicamente es necesario que el pago efectuado por el sujeto económico que se benefició del servicio, sea recibido por un tercero en representación del proveedor, a través de un contrato de mandato. Asimismo, el Pleno enfatizó que es innecesario que el beneficiario del servicio tenga que demostrar además que el tercero mandatario desplazó el importe al proveedor.

En otras palabras, aterrizando el criterio comentado al ejemplo mencionado en líneas arriba, basta con que B acredite que efectuó el pago de la contraprestación al tercero C (mandatario de A) para considerar que el impuesto trasladado quedó efectivamente pagado.

Aun cuando el mandato se ha utilizado por muchos años, la práctica no ha sido ajena a dudas interpretativas en materia del IVA cuando interviene un tercero.”

REFLEXIONES FINALES

Se observa que la interpretación emitida es apropiada al esclarecer los efectos en materia del IVA de esta operación tan común, prohibiendo que se desconozca la figura jurídica del mandato. Además, impide que se agreguen más requisitos de los establecidos en la ley fiscal para la procedencia del acreditamiento del impuesto. Por ello, el demostrar la entrega del pago recibido por el mandatario al mandante, nada tiene que ver con el cumplimiento del requisito de que el impuesto trasladado haya sido efectivamente pagado. Por analogía, dicho criterio interpretativo también debe prevalecer en aquellos casos en los que un mandatario efectúa pagos en nombre y por cuenta de su mandante (aquel que recibe un servicio). Lo anterior es así, ya que el mandatario desempeña la obligación contraída por su mandante. Por ello, previo cumplimiento de las disposiciones fiscales, una vez que el mandatario efectúe el pago de la contraprestación, el mandante está en posibilidad de acreditar el impuesto que le fue trasladado.

El uso de la figura jurídica del mandato ha sido y seguirá siendo parte de las operaciones cotidianas de muchos contribuyentes. Por ello, es importante conocer su alcance y sus efectos en operaciones con implicaciones fiscales.

 

Lic. Juan de la Cruz Higuera Arias
Socio Director de JCH Abogados

Lic. Adriana Higuera Ornelas, LL.M.
Asociada Senior de JCH Abogados
info@jch-abogados.com

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