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El empalme del TLCAN y el T-MEC

El empalme del TLCAN y el T-MEC
agosto 01
2020

El 1.º de julio entró en vigor el nuevo Tratado de América del Norte, con muchas adecuaciones. En este artículo se tocan algunos puntos importantes para su revisión.

La necesidad de modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) era evidente, son más de veinte años en los que el comercio, la sociedad, las necesidades y la comunicación han cambiado. Sin embargo, no estamos frente a una reforma del TLCAN, sino ante un nuevo tratado.

Durante muchos meses se supo de las noticias sobre las rondas de negociación, la presión de Estados Unidos de América (EUA) respecto a algunas mercancías estratégicas como el acero y la afectación a la industria terminal automotriz, sin dejar fuera la reforma laboral que se hizo necesaria para avanzar.

Hubo incluso un frente común entre el gobierno saliente en nuestro país y el gobierno entrante, de forma que pudiéramos mostrarnos, como país, sólidos en la negociación con Canadá y EUA. Nadie puede negar que hubo difusión, entrevistas y un amplio acceso para conocer el proceso sólo a un nivel macroeconómico y político.

El verdadero “aterrizaje” a las empresas se ha dado en las semanas previas a la entrada en vigor y con información no totalmente clara sobre los aspectos operativos. Incluso la publicación en el portal de la Secretaría de Economía de las Reglamentaciones Uniformes fue apenas a principios de junio, sólo en inglés y para “fines informativos”.

A la elaboración de este artículo aún no estaba en español. Las empresas han visto una urgencia enorme en las acciones operativas inmediatas para el tema más recurrente: la calificación de origen para la aplicación de preferencias arancelarias. Por un lado, quienes reciben certificados de origen están acudiendo a sus proveedores extranjeros para solicitar los nuevos con una vigencia válida, y por otro, las empresas mexicanas exportadoras deben determinar si sus productos cumplen o no para ser considerados originarios.

Con las adecuaciones que se susciten, se deberá estar atento a rectificar lo antes posible los pedimentos en los que no se haya podido aplicar oportunamente la preferencia arancelaria, y esto dará lugar a procedimientos adicionales de devolución o compensación para recuperar el Impuesto General de Importación pagado.

Respecto de la exportación, puede ser incluso más complejo, pues las empresas deberán revisar si la regla de origen de sus productos no cambió. Si bien la gran mayoría de las reglas se mantuvieron como en el TLCAN, algunas de ellas, como las textiles y las de los proveedores de la industria automotriz, no. Así, es muy probable que una empresa que vende a las armadoras deba realizar una determinación de origen nueva para todos sus números de parte de exportación, antes de aventurarse a emitir el nuevo certificado de origen.

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no determinó un formato de certificado. Solamente definió los campos y datos mínimos que debe contener, así que en estas semanas se han visto decenas de formatos sugeridos por las empresas y los agentes aduanales o consultores; en ellos hay criterios distintos en cómo colocar la información, algunos con sentido y otros que pueden resultar absurdos. También hay empresas que han optado por hacer su propio formato y están exigiendo que sus proveedores lo usen.

En este sentido, vale la pena ser cuidadosos en cumplir con los requisitos mínimos y no entorpecer la operación, que ya es compleja. No sólo se trata de cambiar el formato, sino de dar soporte a la determinación de origen. Se espera que la autoridad publique reglas precisas que permitan orientar de mejor manera a los importadores y exportadores, en especial en cuanto a vigencias, embarques en tránsito, mercancías en inventario, entre otros.

¿Qué hay en las Reglamentaciones Uniformes?

El documento es una guía de apoyo para la lectura y estudio del Tratado. Está dividido en dos partes, la más extensa relacionada con la interpretación, aplicación y administración del capítulo 4. Reglas de origen, y del capítulo 6. Mercancías textiles y del vestido.

La segunda es sobre los procedimientos de origen y las medidas de facilitación. Incluyen, además de las comunes disposiciones generales, una amplia sección de definiciones y conceptos que explican las diferentes reglas de origen y da muchos ejemplos de ellas.

También clarifica los requisitos mínimos del certificado, las obligaciones de los importadores y exportadores, así como las excepciones. Señala la nueva posibilidad, que también da Tratado, de que sea el importador quien emita el certificado; opción que no estará vigente de manera inmediata, pero que podrá ser la oportunidad de agilizar los procesos de certificación para algunas empresas.

Estas Reglamentaciones Uniformes marcan los requisitos de resguardo del soporte documental, para las verificaciones que las autoridades puedan hacer en el futuro sobre el origen de los productos y sobre la forma en la que estas verificaciones se realizarán.

¿Se debe olvidar el TLCAN?

No. Es necesario tener presente que el TLCAN termina su vigencia para la aplicación futura, pero el T-MEC no exime del cumplimiento de todas las obligaciones aduaneras y fiscales que se derivan de las importaciones y exportaciones al amparo del tratado anterior.

Las facultades de comprobación de la autoridad siguen siendo de cinco años, por lo que cualquier operación que hayamos hecho al amparo del TLCAN podrá ser revisada por nuestra autoridad y por las autoridades de los países integrantes en su determinación de origen, en ambos casos a observancia de las reglas bajo las cuales se emitió, es decir, las del TLCAN y cualquier otra que fuera vigente en ese momento.

El nuevo tratado, el T-MEC, vigente a partir del 1.º de julio, deja a salvo las “demás” obligaciones que las autoridades aduaneras de cada país determinen para los importadores y exportadores, por lo que en todo momento debemos vigilar nuestra legislación y las reglas emitidas tanto por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) como por la Secretaría de Economía (SE).

La industria automotriz

Se podrían hacer muchos artículos sobre esta industria en el T-MEC, ya que es uno de los sectores no sólo con más cambios, sino uno de los que motivaron el inicio de las negociaciones del propio TLCAN. Para ellos, un aumento en el porcentaje de Valor de Contenido Regional, consideraciones sobre el contenido de acero y aluminio, el Valor de Contenido Laboral, entre otros, hacen necesario revisar cada caso de forma individual.

Hay empresas del sector que han sentido tan fuerte la embestida, que saben de antemano que no podrán cumplir con la nueva regla de origen y que buscan nuevas estrategias de comercialización y precios que les permitan mantenerse competitivos en el mercado internacional.

Al final, lo más importante es que los lectores sepan que se requiere cumplir y que no se trata de un cambio simple. Toca en la operación y las negociaciones. No se eche en saco roto una revisión. Tampoco está de más echar un vistazo al portal de la SE (www.gob.mx/se) para consultar los textos finales del Tratado y la información, en inglés, de las Reglamentaciones Uniformes.

L.N.I., L.D. y M.D.F. Magdalena Macías Ríos
Integrante de la comisión técnica de Comercio Exterior del Colegio
Socia directora de AYCE Consultores S.C.
mmacias@ayceconsultores.mx

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