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El ‘Ciber-acoso’ (o cyberbullying)

El ‘Ciber-acoso’ (o cyberbullying)
diciembre 01
00:48 2014

En mayo pasado conocimos del lamentable suceso en el que un niño de 12 años, de una secundaria de Tamaulipas, perdió la vida, víctima de los abusos escolares conocidos como bullying. Lo que potencia al acoso físico en nuestra era, es el ‘ciber-acoso’.

El también llamado Cyberbullying consiste en acosar a una persona a través de medios digitales y la Internet. No hablo de un simple insulto; hablo de una acción persistente orientada a causar menoscabo o lastimar la imagen, autoestima, bienestar y patrimonio de la víctima. 

El insulto, la broma pesada, la denigración, el acoso sexual y el robo de identidad, son las manifestaciones más frecuentes del ‘ciber-acoso’.

El ‘ciber-acoso’ no es exclusivo de los ambientes escolares. Cada día se encuentra más en los ambientes laborales y organizaciones sociales.

Los efectos del ‘ciber-acoso’ son los mismos que con el acoso físico:

           Baja en calificaciones o rendimiento profesional

           Baja autoestima

           Cambio de interés por temas, gustos y aficiones

           Conductas depresivas

           Desórdenes alimenticios

Pero el problema se agrava, porque en el ‘ciber-acoso’, las agresiones tienen más alcance: pueden ser anónimos y persiguen a la víctima a su casa, que es el lugar donde toda persona tiene el derecho de sentirse seguro.

El ‘ciber-acoso’ es realmente lascivo y debemos rechazarlo contundentemente, pues a fin de cuentas, todo tipo de acoso tiene como consecuencia la generación de odio.

El c’iber-acoso’ es un problema real. En la Ciudad de México se reciben hasta 200 denuncias mensuales. Esta conducta delictiva deja un indicio digital que es induplicable e imborrable, y sirve como prueba ante el ministerio público en el 99 % de los casos.

Por otro lado, algunas conductas del ‘ciber-acoso’ pueden tipificarse como otros delitos: Por ejemplo, si un niño es videograbado semi-desnudo en el baño de su escuela o club deportivo, y dicho video se sube a la red, puede considerarse como pornografía infantil.

De los casos que se denuncian, un 10 % deriva en detenciones, y los agresores son procesados por delitos de tipo sexual, delitos contra la seguridad de las personas, y robo de identidad.

De acuerdo con la OCDE, México es el país con el ambiente escolar más violento en secundarias, de los 24 países que la conforman. En el 61 % de los casos, hay intimidación, abuso o agresión verbal entre estudiantes, y en el 51 % se indica que entre la comunidad estudiantil hay uso o posesión de drogas o alcohol.

El Senador Mario Delgado presentó desde el 10 de diciembre de 2012 un proyecto de “Ley general para la promoción de la convivencia libre de violencia en el entorno escolar”, donde propuso de dos a cinco años de prisión a quien practique el ciber-acoso.

 

En dicha ley se define así este delito:

“Difundir, con o sin autorización, imágenes, video o texto a través de medios electrónicos y cuyo contenido menoscabe la dignidad, honor, intimidad o cualquier derecho humano de una víctima de violencia escolar.”

También propone sanciones a escuelas que no cuenten con un programa interno de promoción de la convivencia libre de violencia. Todo esto deberá extrapolarse a los centros de trabajo y asociaciones civiles y sociales, que no están, para nada, exentas de este mal.

Lamentablemente, el ciber-acoso es una moneda de dos caras, donde por lo general los agresores fueron víctimas, o las víctimas se vuelven agresores, bien sea para vengarse de quien les agredió, o para buscar que otros paguen por las afrentas.

Es posible detectar a una víctima de ‘ciber-acoso’ si:

           Se enferma o descompone con facilidad.

           Se irrita tras usar la computadora.

           No querer salir de casa / ir a la escuela o al centro de trabajo.

           Se sustrae de amigos o familiares.

           Abandona lugares, actividades o aficiones que antes le entusiasmaban.

           Sube o baja de peso notablemente.

 

¿Qué hacer si detectas que alguien cercano es víctima de ‘ciber-acoso’?: Te propongo este Decálogo:

1.         Pide ayuda a alguna persona con experiencia o autoridad.

2.         No Responder a las agresiones. Está comprobado que esto estimula al agresor.

3.         No precipitarse. ¿Tal vez sea un caso de suplantación de identidad?

4.         Abandonar el medio hostil.

5.         Evitar Intrusos. A mayor información que compartamos, mayor vulnerabilidad.

6.         Aplicar políticas de Informática Segura, como passwords apropiados.

7.         Mantener el número de contactos al mínimo (depurar “amigos” en redes sociales).

8.         Reconfigurar opciones de privacidad: Bloqueos, firewalls, etc.

9.         Comunica tu molestia al agresor y pide que cese. Recuérdale que comete un delito.

10.       Guardar pruebas del Acoso.

 

Ya había dicho que el ciber-acoso es una moneda de dos caras. Lamentablemente un día descubrirás que alguien cercano es un agresor. ¿Cómo detectarlo?

           Cambia de pantalla súbitamente cuando alguien se acerca.

           Usa sus equipos en horarios no laborales, en la noche.

           Se enoja si no puede usar su equipo.

           Utiliza múltiples “alias” en un misma Red Social.

           Conoce los passwords de otros.

           En el caso de menores, si se niegan a dar sus contraseñas a sus padres.

           En el caso de menores. si no aceptan como “amigo” en las Redes a sus padres.

 

Un agresor, por mucho daño que haya hecho, también necesita ayuda. Aquí te dejo el decálogo para apoyar a un agresor a que cese su conducta delictiva:

1.         Pide Ayuda.

2.         No precipitarse. Duda razonable. ¿Suplantación de identidad?

3.         Comunica tu desaprobación y pídele que cese. Recuérdale que podría incurrir en un delito.

4.         Investiga “para qué lo hace”.

5.         Observar Políticas de Tecnologías de Información Segura.

6.         Mantener la actividad en Redes Sociales al mínimo.

7.         Reconfigurar opciones de privacidad.

8.         Observa tu lenguaje, actitudes y ejemplo. Si eres padre de familia o autoridad, tú das la pauta, el protocolo de comportamiento, a tus subordinados.

9.         No te conviertas en COMPLICE.

10.       Si es posible, ayúdale a reparar el daño.

Si la situación de acoso, llegado este punto, no ha cesado, será necesario tomar medidas legales. Recuerda que siempre es posible retirar la denuncia y nadie sufrirá ninguna consecuencia negativa.

En México: Policía Federal Preventiva. Tel: 01 800 440 36 90 y en el D. F. al 5241-0420 y 5241-0421 ext. 1151. También puedes enviar un MSM al  *088.

Podemos concluir que lo más grave del ciber-acoso es que no deja más que odio a su paso, con todo lo que eso puede derivar.

Vacíos que de ninguna manera se llenan, que conducen a actividades de impacto creciente. Como sociedad, especialmente en estos tiempos que vive México, debemos rechazar cualquier acto de violencia, especialmente la que ocurre en las escuelas, centros de trabajo y también en la familia. Aceptar la violencia en nuestra cotidianidad, es darle, ulteriormente, un espaldarazo a la delincuencia.

 

Eduardo Nader Kuri

Ingeniero en Cibernética y Licenciado en Filosofía

Director General de Servicio Total en Computación, S.A. de C.V.

lalo@stotal.com

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