Veritas Online

Ética Profesional

El arte en los Contadores “El Autómata”

El arte en los Contadores “El Autómata”
abril 10
09:16 2018

C.P. Roberto Rodríguez Ramírez egresado del la Escuela Superior de Comercio y Administración del Instituto Politécnico Nacional (1993-1997), dentro de su profesión ha incursionado como autor en obras literarias de ficción, entre ellas El Dios de los Elefantes y Sebastián y el Judas.

En nuestra profesión como Contadores Públicos, día a día vamos actualizando conocimientos mediante la educación profesional continua, que derivan de lo tecnológico a lo fiscal y contable. No obstante, a falta de observación de si, no nos damos cuenta de que nuestro modo de actuar y pensar, se lo debemos a lo que recibimos también como educación moral o religiosa. De manera personal traté de conjugar la profesión misma con el amor a la literatura, y de este modo escribí una novela titulada ¨El Autómata”.

Este trata sobre un hombre de ciencia que oscila entre su presente y los recuerdos de su niñez, enlazados por las historias que su madre Lisma quiere otorgarle de manera subliminal, como metáfora sobre la libertad en la vida.

El significado de libertad como se trata en la narrativa, se diluyen mediante dos cualidades la inteligencia y voluntad, dicho concepto se ha escuchado infinidad de veces, que nos evoca no a mirar nuestro ambiente si no nuestro interior, cuya arca es donde se encuentran nuestros verdaderos enemigos, miedos, culpa, rencor.

Pero también están nuestros aliados como el arrepentimiento (cambio de rumbo) y nuestro sentido común. Y que en nuestra carrera personal para nuestro desarrollo, tomamos un poco del pasado para advertir los riesgos o las soluciones mas óptimas para resolver cualquier problema en el camino.

Es una historia de un viaje por una Europa cultural, sobre los sabores suculentos de cada país que visitan, de personajes que en vida enaltecieron su época, de los conflictos personales, de ética y claro de un autómata que el lector descubrirá poco a poco.

La robótica no es un tema nacido en tiempos contemporáneos, estos se desarrollaron en culturas que con muchas carencias, optaron por echar mano a los recursos de su época y así realizar apenas un concepto que fue evolucionando por siglos. Y esa era la forma, me atrevo a afirmar, en que eran felices estos científicos empíricos, no importando el reconocimiento o el agradecimiento.

En este punto la felicidad cual tesoro, es percibida como un acto para sí mismo, para el desarrollo humano, sumando con el tiempo la trascendencia en la familia, trabajo y la sociedad.

Los relatos que se van contando durante el viaje son a modo de un mensaje, tanto para el adulto que lo cuenta como al niño que lo escucha. La cocina local  y la música también juegan un factor importante para poder anclar ese sentimiento después de leer de manera atenta.

Nada se compara ese sentimiento cuando por primera vez se escucha una orquesta sinfónica en vivo, cuando se lee por gusto un clásico como La Ilíada de Homero, o cuando se da uno cuenta que solo con un poco de voluntad y perseverancia puede uno cumplir con sus objetivos personales, a un modo de acto para si.

De manera imperceptible se suman las experiencias, los conocimientos, la inteligencia y la voluntad, para ese momento justo en que concatenamos lo aprendido con lo vivido, el acto a realizar en sí mismo se vuelve congruente.

Y bajo todo ese ámbito se desarrolla el personaje principal ya adulto sobre un ambiente laboral que muy pocos cuentan y sobreviven, muchas veces tóxico, otras veces pesado y conflictivo, donde la ética llega a ser inexistente y los valores ignorados.

En estas circunstancias se debe confiar en el propósito bien definido, el enfoque adecuado y la fe en sí mismo, sea cual fuere el ambiente, se puede salir avante o quedarse en el camino, los factores son diversos pero lo que hace la diferencia es la mente o también llamada conciencia, es decir cuando se conoce perfectamente sus estados de ánimo y sus actos.

Es importante mencionar que la Inteligencia Artificial de la cual se sugiere en la novela no es otra cosa que un ser consciente de un cuerpo artificial o máquina, y en la búsqueda de ser consciente el protagonista se da a la tarea de realizar una máquina sin aquellos sentimientos que descienden la capacidad de razonamiento.

El ser conscientes parece simple, mas no lo es, nuestros distractores suelen ser nuestros actos pasados y lo que esperamos en el futuro descuidando el aquí y ahora, de ahí que ser consciente de los actos es una labor que se debe realizar bajo una estricta observación de si de manera progresiva, donde nuestros actos no serán gobernados por sentimientos o por impulsos erráticos.

Es fácil tener una idea, el cómo llevarla a cabo es otra cuestión, y es aquí donde en la novela vemos un desarrollo de lo que se planifica en papel y los pasos en llevarlo a cabo, mediante investigación e incluso buscando en la historia. Sin importar el conocimiento que se tenga,  el protagonista investiga sin dejarse de sorprender, con la curiosidad nata que todos tenemos pero que al paso del tiempo olvidamos.

La premisa es “no lo se todo”, para seguir sumando estudios, diplomados, cursos, experiencias que nos dan sentido a seguir actualizándonos, para no permitir que el ego vista de la frase “qué lo sé todo” nos quite el sabor de aprender, idear y consultar sin miedo, para que finalmente podamos crear.

La creación y las ideas tomando forma en la mente de nuestro protagonista, nos incitan a romper paradigmas y a marcar una diferencia que va desde lo pequeño, como el habito de escribir en una hoja de papel una idea, o paulatino como escribir un boletín y compartirlo. Hasta lo más grande, que una noción evolucione tecnológicamente al mundo.

Son tal vez, palabras mayores si tomamos en cuenta nuestros inicios, y la evolución a partir de nuestro deseo y necesidad de avanzar lo que nos hizo decidir a tener una profesión. Trabajar con el objetivo de progresar económicamente, estudiar temas que no se dominan para poder expandir alguna consultoría, etc.

El Autómata debe leerse desde una perspectiva objetiva, pues la narración del personaje Lisma son a veces crudas y cargadas de un realismo hipnótico y acaso también un poco ingenuo. Pasando por la historia de Da Vinci con Cesare Borgia, de Jaques Vaucanson y su necesidad de fusionar la ciencia con la religión, o una historia libre del Golem para darnos cuenta que las diferencias entre personas sirvieron de escusa para discriminar. Cada narración que hace Lisma es para poder ver entre líneas lo que perdemos muchas veces de vista, nuestra meta personal. Todos tenemos metas, pero para cumplirlas debemos forjar hábitos para no perdernos en el camino.

¿Pero quién no se ha sentido tentado por el hedonismo, por la comodidad que se convierte en costumbre, por los sentimientos que no dejan avanzar nuestros sueños y por los deseos inútiles que nos vuelven esclavos?

Esta no es una pregunta sencilla de contestar, ya que para esto se debe de buscar la verdad, y estar conscientes de que lo que consideramos normal no es necesariamente correcto. Es aquí donde se sentirán identificados cada vez que avanza la lectura, incomodándose a veces, siguiendo a personajes como Leonardo Da Vinci y Arquímedes que en su camino sufrieron igual de intolerancia y dudas, pero que actuaron muchas veces con determinación.

Se van cruzando las historias con la idea de un autómata, con la complejidad y también de acuerdo a la época de dar una chispa de vida a la creación, esto es metafórico, en el caso de un ingeniero de sistemas que desarrolla de una necesidad o parámetros fiscales, un sistema que facilite la labor propia de otras profesiones como la contable, es aquí donde se despliegan las ideas puestas en práctica.

Vislumbrando una conciencia creativa que por generaciones se va desenvolviendo, y que sirve como epifanía para nuestro personaje que sigue un camino determinado que ha decidido seguir con fe en sí mismo. Esta fe no es ciega, es tomar en cuenta que con nuestras capacidades y las técnicas adecuadas se puede sortear las dificultades que se presenten.

No será fácil aceptar el final de la novela, el aceptar el mensaje apoteósico que una madre le brinda a su hijo y tampoco asimilar las decisiones que el personaje principal asumirá. Pero es lo que como seres humanos aceptamos día con día, no al tal grado de El Autómata, pero el mensaje es cierto cuando se dice “la vida es cruel pero maravillosa”, y esa es una decisión personal.

El final impactará al lector tanto como para pensar sobre el desarrollo humano y esa es la intención, lo que hacemos con el ánimo de progresar en nuestro entorno y lo que estamos dispuestos a hacer para nuestra felicidad o lo que tenemos como concepto de ella.

Aceptarlo o no, eso no cambia que existan Contadores Públicos celosos de su profesión y éticos, así como en el polo opuesto con aquellos que realizan actos que contravienen los principios y valores propios de la carrera.

La religión juega un papel importante pero a manera histórica, lo que dio origen al Renacimiento, el Siglo de las Luces, los tratados de mecánica de filósofos como Arquitas de Tarento y la filósofa de Hipatia de Alejandría, quienes fueron influenciados unos de manera positiva y otros negativamente.

Es una crítica, es mirarnos al espejo de lo que como estudiantes de carrera esperábamos ser a lo que somos. Es también ver nuestra colaboración a la sociedad en la que vivimos y dependemos, asumiendo el papel que elegimos ser. Y claro también la inclusión de vernos como personas en lugar de catalogarnos por país de origen o credo.

En conclusión, El Autómata es una novela que incomodará, pero que nos llevará a lugares históricos-culturales con sabores exquisitos, con personajes históricos que aún con lo errores que se comenten en vida, dieron una pauta al arte y la ciencia.

Es una retrospectiva sobre la manera en que nos conducimos de acuerdo a lo que hemos aprendido, de padres a hijos, de maestro a alumno y de una madre a su hijo, dejando ver que hay que estar conscientes que no siempre nuestra enseñanza será interpretada de acuerdo a nuestra perspectiva. Porque como alguna vez mencionó Víctor Frankl en su libro El Hombre en Busca de Sentido:

“Se pueden predecir los movimientos de una máquina; más aún, se puede incluso intentar predecir los mecanismos o dinámicas de la sique humana, pero el hombre es más que sique”

Las convicciones y los objetivos son personales, nadie puede hacerlos cambiar, mas que por acontecimientos muchas veces ajenos y otros por el resultados de un acto voluntario. De ahí que aunque tengamos la misma profesión, las motivaciones pueden ser distintas y nuestros resultados serán coherentes o no dependiendo de nuestra observación de si.

Dentro de la novela existen referencias a tratados y autores que a juicio del lector puede buscarlos y acrecentar esa curiosidad sobre desarrollo personal, que no tiene nada que ver con la automotivación o autoestima.

 

 

C.P. Roberto Rodríguez Ramírez
Gerente de Auditoría IMSS
Gonzalez Chevez y Cía. S.C.
rrodriguez@gonzalezchevez.com

 

Related Articles

1 Comment

  1. Tere Rodriguez
    Tere Rodriguez abril 18, 20:38

    I think is very interesting the story, I look forward to know more about it!

    Reply to this comment

Write a Comment

A %d blogueros les gusta esto: