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Dos caras de la moneda USMA (1.ª parte)

Dos caras de la moneda USMA (1.ª parte)
noviembre 01
08:00 2018

A nivel mundial, México es uno de los países con más acuerdos comerciales firmados. De un total de 14, destacan el de América del Norte (Canadá y Estados Unidos de América o EUA), los acuerdos con Japón, la Unión Europea, Israel, Chile, Uruguay y con países de Centroamérica; todos, acordados entre 1994 y 2005. Desde entonces, el flujo de comercio en México ha crecido de manera acelerada. En 1994, las exportaciones mexicanas solo representaban 10% del Producto Interno Bruto (PIB); hoy, es cerca del 40%. Ese es el mayor porcentaje en Latinoamérica, seguido por Chile (24%) y Brasil (10%), las principales economías en la región sur. El 90% de las exportaciones mexicanas corresponde a manufacturas. Componentes electrónicos, automóviles y autopartes, metales, productos químicos, textiles, plásticos y bebidas alcohólicas son lo que más se exporta, según la Secretaría de Economía (SE). Esta composición en las exportaciones ha generado una integración muy fuerte con nuestros socios comerciales más importantes (EUA y Canadá), a quienes, de acuerdo con Banxico, llega 84% de las exportaciones totales.

Por otro lado, las importaciones también han tenido un crecimiento notable, al pasar de 14% (como proporción del PIB, antes de 1994) a 41%, al día de hoy. A diferencia de las exportaciones, las importaciones mexicanas son ampliamente diversificadas debido a los múltiples acuerdos comerciales, pero también muestran una tendencia creciente. Por ejemplo, en 1998, 70% de las importaciones provenía de EUA; hoy, solo representan 46%, según el Banco Mundial (BM). La caída en la participación estadounidense se debió a la firma de acuerdos subsecuentes, evidentemente, pero sobre todo a que en los últimos años se estrechó más la relación comercial con China. Siguiendo a la Organización Mundial del Comercio (OMC), la proporción de importaciones chinas de México creció del 2 al 18% gracias a que el país asiático se incorporó a la OMC, en 2001. En consecuencia, la exposición comercial de México en Asia creció 35%, según datos de J.P. Morgan.

En este escenario, es comprensible que EUA tuviera la urgencia de renegociar el TLCAN, lo cual se vio reflejado en el apartado 32 del Acuerdo de EUA, México y Canadá (USMCA), donde se incorporó una cláusula que prohíbe la extensión de los acuerdos comerciales a otros países, sobre todo si no son economías de mercado, además del cuarto apartado, relacionado con las reglas de origen y el 23, sobre las condiciones laborales y salariales. La renegociación del TLCAN, junto con la guerra comercial y la salida del acuerdo preliminar Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) son parte de una clara estrategia de EUA para bloquear el crecimiento comercial de China a nivel mundial, pero sobre todo en el continente americano.

¿Qué tan bueno es para México disminuir el flujo de comercio con el país asiático? Cifras del Banco Mundial revelan que EUA genera 24.5% del producto mundial (el mayor del mundo), mientras que China, el 14.8% (el segundo a nivel mundial). Es claro que tener un importante flujo de comercio con la principal economía es benéfico, pero también lo es tenerlo con la segunda. Disminuir el flujo de comercio con China, y en general con Asia o Europa, retrocedería el proceso de diversificación en las importaciones mexicanas, lo cual se traduciría en mayores restricciones al consumo interno total, en especial en el privado. Tener menos opciones para consumir de manera intermedia y de manera final, sin duda, puede ocasionar impactos negativos en las empresas y en los hogares. Asimismo, puede modificar condiciones de producción, precios y costos y, por tanto, procesos de inversión; incluso, alterar la demanda y afectar el poder adquisitivo. En México, el consumo interno es el principal motor del crecimiento económico, y restringirlo disminuiría la actividad económica. Firmar un acuerdo de libre comercio con América del Norte que limite el libre comercio con Asia no tiene sentido, pero, curiosamente, da certidumbre a la economía mexicana. Las razones de este planteamiento se analizan en la segunda parte.

Dr. Salvador Rivas-Aceves
Secretario Académico y de Investigación
Universidad Panamericana, Campus México
Escuela de Gobierno y Economía
srivasa@up.edu.mx

 

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