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Dilemas del crédito mercantil

Dilemas del crédito mercantil
octubre 01
2018

Los mecanismos que se constituyen para darle valor a un activo intangible son solo uno de los problemas que atraviesan este tema. Pese al trabajo del IASB, aún falta establecer lineamientos para su correcta ejecución.

Una de las partidas que más dolores de cabeza ha causado en los últimos años es el crédito mercantil, pues es un verdadero dilema desde que nace hasta que muere, ya que su correcto reconocimiento requiere de mucho juicio.

Cuando se adquiere el problema para determinarlo, parecería sencillo porque puede asumirse que es la diferencia entre lo pagado y el valor de los activos tangibles netos adquiridos a su valor razonable. Sin embargo, no es tan fácil. Una simple diferencia podría ser que queden dentro del crédito mercantil varios activos intangibles adquiridos, como marcas comerciales que pueden ser muy valiosas, gastos de investigación y desarrollo, valor de una fuerza laboral muy especializada, entre otros. Separar estos activos intangibles es importante, además no hay que olvidar que algunos tienen una vida útil definible, como los gastos de investigación y desarrollo y la fuerza laboral especializada, por lo que deben amortizarse en el término de la misma.

Hay quien se opone a la separación y opina que cualquier valor que se asigne es arbitrario, pero de no separar estos activos intangibles no se sabría por qué se hizo un pago superior al valor razonable de los activos tangibles netos en la fecha de compra y no podría evaluarse tampoco si los activos adquiridos serían capaces de generar utilidades en el futuro y, sobre todo, si junto con los activos que ya tuviera la entidad adquirente generarían sinergias que produjeran utilidades más elevadas a aquellas originadas independientemente por los activos de las dos entidades.

Durante muchos años, el crédito mercantil se amortizó en una vida útil económica arbitraria, que iba de 20 a 40 años, según las normas aplicadas. Después, se adujo que el crédito mercantil no debía amortizarse, pues seguía, salvo prueba en contrario, teniendo valor para producir utilidades. Se desarrolló entonces el concepto de deterioro para determinar si el crédito mercantil había perdido su capacidad de generar utilidades y, por lo tanto, se trataba de un activo que se había agotado. Este supuesto es adecuado, pero el problema recae en definir cuándo se agota la capacidad de un activo para producir utilidades. Esto puede suceder por varios motivos, por ejemplo, cuando una entidad adquirida fabrica productos que están siendo o serán desplazados por otros nuevos.

Una forma de determinar el deterioro del crédito mercantil es por medio del valor de recuperación de la Unidad Generadora de Efectivo (UGE) en que esté alojado, o sea el valor de uso de los activos netos de la misma. Sin embargo, no se establece de manera directa el valor de uso del crédito mercantil, sino de todos los activos de la UGE, lo cual puede ocultar el deterioro del crédito mercantil o de otros activos intangibles adquiridos.

El IASB está evaluando el método del excedente de valor de uso sobre valor en libros. Este se determina a la fecha de adquisición de una entidad y analiza en los periodos posteriores si el excedente se sostiene. Si se observa una disminución en él, hay indicio de deterioro y es pertinente hacer más pruebas para identificar por qué ha disminuido. No obstante, no es tan fácil hacer una prueba del excedente, ya que es probable que los activos netos del negocio adquirido se hayan repartido entre diversas UGE dentro de la entidad adquirente. Cualquier asignación que se haga de este, desde la fecha de compra, sería arbitraria. De ahí que esta metodología esté siendo cuestionada.

Una de las soluciones propuestas es la de tener una mejor revelación: primero, se hace un pago adicional por los activos intangibles; después, los resultados del negocio adquirido se alinean con los supuestos de desempeño futuro elaborados a la fecha de adquisición. El cuestionamiento ha llegado a tal grado que se ha propuesto que el crédito mercantil y otros activos intangibles adquiridos se amorticen, ya que producirían utilidades adicionales y habría de reconocerse el costo correspondiente. Además de separar el valor de los distintos activos intangibles adquiridos, el problema también es determinar el plazo y patrón en que serán productivos. En una de las últimas juntas del Consejo del IASB, la mitad más uno de los consejeros indicó que se inclina por la amortización. Como puede observarse, seguirá corriendo tinta sobre este tema.

C.P.C. Juan Mauricio Gras
Investigador e integrante del Consejo Emisor del CINIF
jgras@cinif.org.mx

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