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Día Internacional Contra la Corrupción

Día Internacional Contra la Corrupción
enero 02
10:34 2018

El pasado 9 de diciembre de 2017 se celebró una vez más el día internacional del combate a la corrupción. En este sentido, la Asamblea de las Naciones Unidas consideró importante recordar, sensibilizar y direccionar la toma de consciencia que permita enarbolar la necesidad educativa de mejorar una actitud ética y responsabilidad profesional global en materia financiera, fiscal, sustentable, política y cultural a favor del bien común y de los derechos humanos para una óptima actitud de vida en la proporción de bienestar social. El progreso solo se logra con la lucha contra la impunidad derivada de los excesos e ilegalidad de actividades de los malandrines amantes de lo ajeno y la corruptela que azota y denigra a la justicia social.

Solo unidos contra la corrupción podremos aspirar a implementar los principios fundamentales que todo Código de Ética debe contener para un progreso que impulse el desarrollo de salud, educacional, económico, de consciencia moral personal, de convicción ética profesional y de cultura cívica poblacional que permita sanear los aspectos económicos que laceran y afectan negativamente a más del 90 % de la humanidad. Es deber humano, personal y profesional enfocar los verdaderos valores de comprensión que impulsen una certera comunicación de honradez, respeto e integridad dentro de un marco de eficiencia afectiva y eficacia efectiva en un ámbito de paz e igualdad educacional, laboral, familiar, empresarial, política y social que permita la libre competencia comercial y productiva de forma ética y con responsabilidad comprometida en los valores y normas establecidas para fomentar el bien, evitando inconsistencias en la prestación de los bienes y servicios de consumo optimo como sinónimo de beneficios sanitarios y de calidad controlada y supervisada.

Por desgracia el nepotismo, compadrazgo, el abuso y deslealtad presupuestaria de muchas de las autoridades, favorece la corrupción a favor de unos cuantos, más el sistema capitalista que por lo general solo enriquece a los ricos y uno que otro osado que tiene la ambición de crecer entre reglas buenas y malas, de apariencia e indecencia, a veces con dolo y a veces con inocencia, derivado de la inconciencia ante tanta legalidad normativa que más bien son trabas justificadas para mantenerlos en Jaque.

Para el cierre de 2017 se estima que se pagaron más de 50 mil millones de pesos en corrupción, del cual, el 10% corresponden a nuestro amado México, en otros términos, hay estimaciones de más de 2,6 billones de dólares anuales que cuesta la corrupción, suma que equivale a más del 5% del producto interno bruto mundial. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Económico, se calcula que, en los países en desarrollo como México, se pierde, una cantidad de dinero aproximada a diez veces mayor que la presupuestada a la asistencia oficial para la salud.

La corrupción es un delito muy grave que frena el progreso en todas las sociedades. Cuando se dice que solo el 1% de los seres humanos es dueño del 95% de la riqueza del planeta, se puede deducir o llegar a pensar que al igual que los defensores de la corrupción carecen de sensibilidad y congruencia, están desacreditados por la ingratitud y la conveniencia subjetiva de una putrefacta opinión de sí mismos y su caparazón del manto de su insolencia e indecencia del confort de aparente bienestar, falto de integridad en sus sentidos primarios: Saneamiento ético de su habitad a favor de sus semejantes, respeto a la naturaleza y comprensión al prójimo.

Este año el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, han unido fuerzas para lograr una mejor efectividad en la campaña contra la corrupción, a fin de concientizar un mejor impacto en la educación, y de los objetivos de desarrollo sostenible.

Uno de los efectos de la corrupción es el bajo ingreso per cápita, sueldos bajos, la mala distribución del ingreso; hay raros niveles de inversión extranjera y nacional favorecidos por la corrupción en muchos de los casos, así como bajos niveles de crecimiento económico. El grado de desarrollo de un país está relacionado negativamente con los niveles de percepción de la corrupción, por lo que podemos decir que ésta es una de las características del subdesarrollo.

Es de lamentar que la corrupción hace que se destinen recursos públicos a proyectos en los que hay más probabilidades de obtener un beneficio personal, mejor conocidos como “elefantes blancos”, a costa de las prioridades del desarrollo natural de los gobiernos, no solamente alejan recursos de las necesidades reales de inversión, sino que, con el afán de lucro, sus promotores suelen transgredir normas de seguridad y de protección al ambiente, causando pérdidas adicionales para la sociedad, ecosistema y factores sustentables.

Ejemplos y complicidades sobran en México, se nacionalizan y se privatizan industrias (financieras, comunicaciones, agricultura, seguridad, energéticas, salud, tecnología, etc.). El problema no es que exista gente mala y buena, la desgracia es que la gente malvada, cínica y corrupta se crea buena, la carencia y desviación de valores éticos y el glorificado aspecto de la subjetividad, da manga ancha para acrecentar la osadía a la impúdica e insolente actitud que deplora la virtud y las buenas costumbres, el buen gusto, la armonía por la delicadeza y el buen trato por el respeto a los principios de una sana cortesía de una añorada convivencia participativa para el crecimiento personal consciente, tanto en materia educativa, como productiva y afectiva ante la razón, el sentido común y la lógica social.

La impunidad y el relajamiento en las normas jurídicas promueve la corrupción, favorece el fraude, la evasión fiscal y el crecimiento de economías informales y delictivas. La corrupción también lastima a los sistemas de procuración e impartición de justicia y reduce en general la calidad y oportunidad de los servicios públicos. La corrupción no solamente genera más corrupción, sino que promueve la prepotencia y limita la capacidad de los gobiernos motivada por funcionarios desleales que en muchas de las veces se jactan de promover lo inmoral e impropio con un desdén para combatirla, por el contrario, entre más leyes y sistemas se crean para detener la vorágine corrupción, más puede crecer y volverse incontrolable, contagiable y recomendable como la puerta falsa del pundonor para lograr un éxito a costa de la miseria de un pueblo necesitado de justicia y sustento digno.

En México hay un monumento a la corrupción, se conoce como la “Estela de Luz” construida en plena avenida reforma, se dice que la corrupción somos todos de acuerdo a nuestro nivel participativo de ofrecer o recibir, de tirar o recoger, de ahorrar y ganar.  Históricamente en todos los pueblos del mundo los excesos y abusos han quebrantado la moral, la ética y la civilidad atentando con las buenas costumbres y la consciencia cultural del respeto a la responsabilidad profesional financiera fiscal sustentable, así como la destrucción familiar por las envidias, rencores y demás problemas que el egoísmo no permite perdonar. Como humanos tenemos defectos y virtudes, hay quienes aceptan sus errores y optan por cambiar y mejorar su actitud para su crecimiento personal y su desarrollo profesional en busca del respeto, admiración y el buen talante que produce la reflexión como la antesala de la meditación bien lograda para conseguir el talento de la bondad y lealtad por mejorar.

Hay quienes aceptan sus errores, en términos éticos son seres correctibles que logran superar su nivel de consciencia, sin embargo, es de lamentar que haya personas que putrefacta las formas o los sistemas de vida empecinados y obcecados defendiendo su engaño y daño social por su falta de ética, haciendo parecer lo malo en bueno, anteponiendo intereses personales a los del bien común.

Existen países asiáticos que han surgido de la miseria a grandes potencias en su desarrollo económico y social. Su éxito, simplemente erradicando la corrupción denunciando a familiares y amigos para hacerlos participes de la necesidad de la transparencia y rendición de cuentas mediante una revisión de un órgano mixto de control para satisfacer las auditorias de acuerdo a las normas internacionales en distintos ámbitos profesionales, entre ellos los de nuestra profesión contable.

La corrupción como la máxima descomposición de los tejidos sociales se debe a todos los actos y actividades encaminados a disfrazar transacciones comerciales, financieras, administrativas y bancarias par ocultar el aprovechamiento ilegitimo por la omisión de ingresos institucionales que se benefician del mal uso de los presupuestos para aparentar, impedir, retardar, encubrir, dificultar, atentar, amenazar y deshonrar  los procedimientos que deben amparar las normas éticas de transparencia aplicables en la rendición de cuentas e información privilegiada en el patrocinio asignado para evitar sobornos, trafico de influencias, extorciones, fraudes, malversación, caciquismo, prevaricación o delitos, que violen las leyes, incluyendo el compadrazgo, nepotismo, lavado de dinero, impunidad, narcotráfico, prostitución, discriminación y demás actividades ilegales propiciadas por la delincuencia organizada.

El gobernador corrupto es deshonesto y delincuente por abusos y desfalcos, ejemplo:

  1. Mohamed Suharto. Indonesia de 1967 a 1998 más de 30 MMD.
  2. Ferdinand Marcos. Filipinas de 1972 a 1986 más de 10 MMD.
  3. Mobutu Sese Seko. Zaire de 1965 a 1997 más de 5 MMD.
  4. Sani Abacha. Nigeria de 1993 a 1998 más de 4 MMD.
  5. Slobodan Milosevic. Yugoslavia más de 1 MMD. (Miles de millones de dólares)

En México se está haciendo un esfuerzo especial para que funcione el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción, pero como todo lo bueno que va en contra de los abusos del poder,  complican, difícilmente encontraremos un fiscal que acepte tal responsabilidad por un año, es de lamentar que hay puestos claves como titulares fiscales con independencia gubernamental que por extrañas razones inventan cargos para desprestigiarlos y despedirlos, será porque la verdad del resultado de su trabajo incomoda a los corruptos y afecta la imagen de la careta del cinismo y desfachatez que soportamos de muchos políticos y gobernantes.

Elevemos nuestro nivel de consciencia ética y responsabilidad profesional financiera fiscal sustentable para vivir más satisfactoria y dignamente por un México mejor, mejor y mejor.

 

 

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez
Consultor en Conciencia Ética y Responsabilidad Profesional
Colaborador Permanente del Colegio de Contadores Públicos de México
cpcvicenterobleda@hotmail.com

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