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Desarrollo. PIF 6, evaluación de competencia profesional

Desarrollo. PIF 6, evaluación de competencia profesional
agosto 01
2019

La formación de aspirantes en Contaduría implica cambios en los procesos de enseñanza y aprendizaje, donde se ven involucrados los planes y programas de estudio de las IES.

El enfoque de competencia profesional en la formación de aspirantes en Contaduría implica modificar los procesos de enseñanza y aprendizaje en que se ven involucrados los planes y programas de estudio de las Instituciones de Educación Superior (IES). Dichos organismos son responsables de evaluar y cimentar el desarrollo de competencias en los estudiantes para saber si han alcanzado el nivel óptimo en su Desarrollo Profesional Inicial (DPI) para los estudios de nivel superior, así como darles continuidad a través del Desarrollo Profesional Continuo (DPC) con especialidades, diplomados y cursos de actualización.

Se podría pensar que sólo las IES son responsables de calificar a los aspirantes a contables, pero resulta útil que los empleadores, entidades reguladoras, autoridades gubernamentales y cualquier otro interesado ayuden a la labor, dado que pueden requerir sus servicios para el desarrollo de sus funciones.

En este sentido, el Pronunciamiento Internacional de Formación (PIF) 6 es una guía con los requerimientos de inscripción para medir si se cumple con el nivel apropiado de competencias, acorde con los estándares definidos, para esto, pone en práctica los aspectos técnicos, habilidades, valores, ética y actitudes de carácter profesional.

OBJETIVOS DE AUSCULTAR A LOS CONTABLES, SEGÚN SUS COMPETENCIAS

  • Proteger el interés público al incre­mentar la credibilidad en la profesión cuando se cumple con los requerimientos de competencia laboral.
  • Asegurar que los organismos edu­cativos y las autoridades regulatorias tengan las aptitudes que el público, los empleadores y los clientes esperan.
  • Mantener la competencia entre profe­sionales de la Contaduría para garantizar que clientes, empleadores y partes inte­resadas reciban un servicio competente y con calidad.

Para medir los niveles en la competencia, se deberá tomar como base el tipo de evaluación, que podrá contener las actividades aplicadas en el DPI, mismas que pueden variar entre sí, pero no se limitan. Las actividades se diseñan con la finalidad de revisar áreas específicas y podrán seleccionarse para coincidir con aspectos particulares a evaluar (figura 1). Los responsables de calificar consideran que, para alcanzar los niveles apropiados, no debe limitarse lo siguiente:

  • Complejidad y variedad de activida­des a las que se enfrentarán los futuros contables en el campo laboral.
  • Expectativas de lo que, interesados, público en general, empleadores y regu­ladores esperan que hagan.
  • Conocimiento especializado en áreas que comprenden la formación del experto en Contaduría junto con las de Administración, Derecho y Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).
  • Nivel de juicio desarrollado para apli­carse en la asignación de una función o el desarrollo de tareas.
  • Variedad de funciones como res­ponsable de la emisión de información a través de estados y asesoría financieros y fiscal,entre otras.
  • Complejidad del entorno de trabajo acorde con cada entidad, jurisdicción, etc.

Las evaluaciones deben sustentarse a través de programas y planes de estudio respaldados por IES u organismos acreditados; además, participan de forma importante los empleadores o capacitadores que enfrentan a los estudiantes con situaciones reales, por lo que ambas partes desarrollan actividades que proporcionan confiabilidad, validez, equidad, transparencia y suficiencia, que pueden fortalecerse con:

  • Confiabilidad
    • Evitar las redacciones ambiguas en preguntas e instrucciones de exámenes escritos.
    • Realizar una revisión interna o externa del contenido antes de que finalice la prue­ba para garantizar su objetividad.
    • Seleccionar a los asesores que cuenten con altos niveles de habilidad para la eva­luación en el lugar de trabajo.
  • Validez
    • Aparente. Se percibe cuando mide lo que se pretende medir. Por ejemplo, la aplicación de una norma a través de ca­sos de estudio integral o particular (uso de Normas de Información Financiera o NIF; principios de contabilidad generalmente aceptados, US GAAP, por sus siglas en inglés; y Normas Internacionales de Auditoría, NIA).
    • Predictiva. Se relaciona con un aspecto en particular de la competencia profesio­nal que se pretende calificar. Por ejemplo, se evalúa la competencia de liderazgo en la dirección de equipos de trabajo.
    • Contenido. Cuando proporciona una cobertura adecuada de algo en particular. Por ejemplo, la aplicación de exámenes de asignaturas o áreas específicas.
  • Equidad
    • Asegura que las pruebas se realicen a todos los estudiantes de la Contaduría.
    • Revisa los documentos de los exámenes para quitar supuestos con conocimientos culturales que no suelen compartirse por todos los aspirantes.
  • Transparencia
    • Disposición al público para explicar las áreas de la competencia, los tipos de ac­tividades incluidas y el momento en que se realizaron.
    • Marco de referencia por el que serán ca­lificados, definido por el empleador.
    • El escenario y la conducción de un exa­men debe hacerse público y contar con la disponibilidad sobre su desarrollo, puntua­ción y gestión.
  • Suficiencia
    • Incluye actividades requeridas en cuan­to a habilidades, valores, ética y actitudes (amplitud y profundidad).
    • En el lugar de trabajo se deben demos­trar las capacidades mencionadas.

Todos los registros deben contar con sustento documental, impreso o electrónico, que pueda ser verificado a través de evidencias objetivas que satisfagan las necesidades de cualquier persona que requiera consultar la información. Su finalidad es dotar al futuro profesional de credibilidad y fiabilidad, dado que ha cumplido su formación académica y terminado el DPI con el nivel adecuado. Algunos ejemplos de estas evidencias documentales son los certificados de estudio, título y cédula profesional; los registros de resultados exitosos en exámenes y los proporcionados por empleadores.

CONCLUSIONES

Las revisiones de competencia profesional recogen las diferentes dimensiones de los estudiantes para demostrar que son competentes, que ejercerán la profesión y darán solución a los problemas a través de situaciones reales o por medio del ejercicio profesional, de forma flexible y autónoma, dentro de los centros de trabajo con múltiples relaciones entre grupos de personas y profesionales multidisciplinarios.

Que las IES asuman el enfoque de competencias profesionales implica realizar cambios constantes e importantes en los planteamientos y procesos educativos. Como ejemplo, está el mapa curricular, con el que se puede exigir más responsabilidad a los estudiantes en las decisiones a lo largo de su DPI, fundamentándose en la demostración de capacidades, habilidades y destrezas, y no sólo en documentos recibidos.

Los empleadores toman como referencia las competencias enfocadas al desempeño laboral o a dar importancia a lo que se aprende, así como integrar contenidos orientados al aprendizaje por medio de la resolución de problemas y no por sí misma la aplicación de contenidos teóricos. El mejor desempeño se evalúa a través de situaciones reales. No hay buenas o malas actividades de examinación, ya que cualquiera, la que mejor convenga a quien las aplique, es de utilidad. El PIF proporciona los requerimientos mínimos a considerar en la calificación final del DPI al tomar en cuenta lo siguiente:

  1. Evaluar es un proceso planificado que genera información.
  2. Evidenciar mediante el análisis de resultados.
  3. Poner a prueba el aprendizaje a revisar para aprender.
  4. La información que aportan las actividades son igual de importantes.
  5. Seleccionar las actividades que proporcionen la mejor información acorde con las competencias a adquirir.
  6. Elegir las actividades, según las necesidades de diferentes contextos y culturas.
  7. La combinación de actividades permite obtener información amplia y comparable.
  8. La evaluación es un proceso planificado, generador de aprendizaje, que garantiza y proporciona seguridad y credibilidad a quien requiera de los servicios del profesional contable.

Mtro. Jann Miguel Montes Barrios
Comisión de Educación del Colegio
jmontes@fca.unam.mx    

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