Veritas Online

Ejercicio Profesional

Derechos del trabajador, inequidad en la seguridad social

Derechos del trabajador, inequidad en la seguridad social
junio 01
08:00 2018

Actualmente la seguridad social formal es más cara mientras menor sea el salario del empleado; este tipo de esquemas propicia que 67% de los trabajadores asalariados carezcan de esta cobertura y que por consiguiente haya inequidad en el acceso.

La seguridad social tiene como objetivo fundamental proteger al trabajador contra riesgos inesperados que afecten su patrimonio y proveerle de ingresos cuando llegue su edad de jubilación o retiro. La afectación al patrimonio de un hogar como consecuencia de estos riesgos es generalmente mayor para un trabajador de bajos ingresos. Por ejemplo, una cirugía de $100,000 equivale a los ingresos acumulados durante 1.5 años para un trabajador que gana dos salarios mínimos. Para mitigar este tipo de riesgos, en 1943 nació el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Sin embargo, a pesar de sus 75 años de existencia, actualmente la mayoría de los trabajadores de bajos ingresos no está afiliado al IMSS. Por lo tanto, este y las demás instituciones “formales” de seguridad social en México como las Afores y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda (Infonavit) están fallando en su objetivo de otorgar cobertura de seguridad social precisamente a quienes más lo necesitan ¿Qué explica esta situación?

EL PROBLEMA PARA LOS TRABAJADORES ASALARIADOS

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) solo 33% de los trabajadores asalariados del sector privado que ganan entre 1 y 2 salarios mínimos están afiliados a la seguridad social formal (IMSS, Afores e Infonavit). En contraste, 88% de este tipo de trabajadores que ganan entre 5 y 10 salarios mínimos cuentan con seguridad social formal. Es decir, la mayoría de los trabajadores de ingresos medios y altos cuentan con este tipo de seguridad social, mientras que la mayoría de los trabajadores de más bajos ingresos no cuentan con ella.

La razón de la baja cobertura entre los trabajadores asalariados más pobres del sector privado es simple: las cuotas que deben cubrir, tanto el trabajador como el patrón o empleador, son relativamente mayores para los trabajadores de más bajos ingresos en promedio. Por ejemplo, para el caso de un asalariado que gana un salario mínimo y trabaja en una empresa que cubre una prima de riesgo de trabajo moderada, el total de las contribuciones a la seguridad social formal hechas por el trabajador y el empleador (incluyendo la aportación al Infonavit) representa alrededor de 39% del Salario Base de Cotización (SBC). Por el contrario, estas contribuciones equivalen a solo 22% del SBC para un trabajador que gana 10 salarios mínimos y tiene una prima de riesgo de trabajo similar.

En términos económicos, las contribuciones a la seguridad social formal son regresivas, ya que la proporción del SBC que representan estas es mayor mientras menor sea el salario del trabajador. En términos llanos, la seguridad social formal es relativamente más cara mientras menor sea el salario del trabajador. En una sociedad donde el cumplimiento de la ley no es precisamente la regla y donde las instituciones son débiles para aplicar y hacer cumplir la ley, este tipo de diseño institucional propicia que 67% de los trabajadores asalariados de más bajos ingresos no cuente con seguridad social formal, aunque por ley deberían tener acceso a ella.

EL CASO DE LOS NO ASALARIADOS

El problema descrito es aplicable al caso de los trabajadores asalariados, cuyos patrones están obligados por ley a inscribir a sus empleados en la seguridad social formal. Sin embargo, los trabajadores asalariados representan solamente 60% del total de los trabajadores del sector privado. El resto está compuesto por trabajadores con percepciones no salariales, empleadores, y trabajadores por cuenta propia. Estos trabajadores no están obligados por ley a inscribirse en la seguridad social formal, aunque pueden hacerlo de manera voluntaria.

Los datos del Inegi muestran que sólo poco más de 1% de los trabajadores no asalariados cotizan en la seguridad social formal de manera voluntaria. En términos prácticos, estos trabajadores tampoco cuentan con cobertura formal. Esto se puede deber, entre otras cosas, a la regresividad de las contribuciones mencionada anteriormente; a los problemas en la calidad de los servicios otorgados por el IMSS; a la existencia de formas alternativas de aseguramiento otorgadas por el Estado mexicano (por ejemplo, el Seguro Popular), o a una combinación de estas. Como es bien sabido, la cobertura de los servicios de salud que provee el Seguro Popular es más limitada que la del IMSS. Por otro lado, estos trabajadores no necesariamente tienen acceso a los demás servicios de aseguramiento disponibles para los trabajadores asalariados. Por lo tanto, existe también un problema de inequidad en la provisión de seguridad social para los trabajadores no asalariados.

LA RESPUESTA DEL ESTADO

Ante el hecho de que solo una fracción minoritaria de los trabajadores del sector privado cuenta con seguridad social formal, y de que existe un serio problema de cobertura entre quienes más la necesitan, el Estado mexicano ha ido montando gradualmente un esquema de seguridad social alternativo desde hace ya varios años. Hay varios programas que tienen su contraparte en el esquema formal de seguridad social. Entre los más conocidos están el Seguro Popular, el Programa de Pensiones para Adultos Mayores del gobierno federal, las Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras, el Programa de Apoyo a la Vivienda y el Seguro de Vida para Mujeres Jefas de Familia.

En términos económicos, las contribuciones a la seguridad social formal son regresivas, pues la proporción del SBC que representan estas es mayor mientras menor sea el salario”.

En mayor o menor medida, los trabajadores que se encuentran fuera de la seguridad social formal cuentan con algún tipo de apoyo. Estos han crecido gradualmente en importancia dentro del presupuesto del gobierno federal, y todo indica que esta tendencia no desaparecerá en los próximos años. Se ha vuelto un hecho cotidiano que cada nueva administración, ya sea a nivel federal, estatal o incluso municipal, anuncie la creación de nuevos programas de seguridad social, sin muchas veces importar si estos representan una duplicidad respecto a los programas de los otros niveles de gobierno. Todo esto nos ha llevado a un esquema de seguridad social que no solo es inequitativo, sino que se encuentra cada vez más fragmentado.

¿EXISTE ALGUNA ALTERNATIVA?

No cabe duda de que se requiere una reforma seria y profunda en la provisión de la seguridad social. Idealmente debe pensarse en un esquema único para los trabajadores del sector privado que corrija los problemas de inequidad que existen hoy en día.

En colaboración con los colegas Fausto Hernández y Santiago Levy, desde hace algunos años se ha propuesto un nuevo esquema de seguridad social universal. A grandes rasgos, bajo este esquema todos los trabajadores tendrían la misma cobertura en salud y similar a la otorgada por el IMSS. Adicionalmente todos los trabajadores contarían con una cuenta individualizada de pensiones en la cual se realizarían aportaciones periódicas. La propuesta también contempla que la provisión de la seguridad social no estaría sujeta a la condición laboral del trabajador (asalariado versus no asalariado) como es el caso hoy en día. Además, la seguridad social se financiaría en su mayoría a través de impuestos generales, y no a través de contribuciones basadas en el salario del trabajador. Con estas medidas se eliminaría, tanto el problema de inequidad en la seguridad social como el problema vigente de una cobertura diferenciada, especialmente entre los trabajadores de menores ingresos.

No es ninguna novedad afirmar que nuestro país tiene graves problemas de pobreza y desigualdad. La inequidad en el acceso a la seguridad social es una de las varias estructuras vigentes que impiden una solución efectiva a estos problemas. Por lo tanto, cualquier intento serio encaminado a disminuir la pobreza y desigualdad debe considerar necesariamente un proyecto de reforma a la seguridad social.

 

Dr. Arturo Antón Sarabia
Centro de Investigación y Docencia Económicas
arturo.anton@cide.edu

Facebook Comments

Related Articles

0 Comments

No Comments Yet!

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Write a comment

Write a Comment

A %d blogueros les gusta esto: