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Delitos financieros generados por Covid-19

Delitos financieros generados por Covid-19
julio 01
2020

Muchas actividades se están realizando en línea y los grupos del crimen organizado están aprovechando la situación. ¿Cuáles son los principales riesgos a escala mundial?

La coyuntura no sólo ha presentado riesgos de salud e impactos económicos, también aceleró los procesos de transformación digital de muchas empresas, como parte de las medidas de confinamiento y continuidad de negocio. Ante el drástico cambio que el mundo está sufriendo por la pandemia, las actividades económicas legales no fueron las únicas que se modificaron, también las actividades delictivas tuvieron cambios relevantes en sus operaciones.

El cibercrimen no es algo nuevo, ni tampoco es desconocido, ya que cada vez genera más ganancias para los grupos del crimen organizado transnacional, en comparación con los delitos que habían sido su sustento, como el narcotráfico. Algunos estudios señalan que alrededor de 1.5 billones de dólares son el producto de las ganancias ilícitas que genera el cibercrimen.

¿Qué riesgos genera la actual situación por COVID-19, en la que muchas actividades se están realizando en línea, y cómo los grupos del crimen organizado transnacional los están aprovechando? El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) publicó el pasado mes de mayo un documento sobre las vulnerabilidades de la situación, en donde se resaltan no sólo los riesgos de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, sino también de otros delitos como el fraude, cibercrimen, tráfico de personas, entre otros.

Dentro de los principales riesgos se encuentran:

1 LAVADO DE DINERO

Los criminales están encontrando medidas para traspasar los mecanismos de debida diligencia. Ante un incremento de las compras en línea, los servicios financieros deben de buscar medidas cada vez más robustas para garantizar la autenticidad del usuario. Conforme llega la llamada “nueva normalidad”, será cada vez más común encontrar empresas, en particular las de servicios financieros, que requieran de la tecnología para ofrecer nuevos productos. Las regulaciones también deben modificarse para permitir el uso de las tecnologías y así, mantener un robusto marco de debida diligencia del cliente.

Incremento en el uso indebido de servicios financieros en línea y criptoactivos para mover y ocultar fondos ilícitos. Aunque el uso de criptoactivos y servicios financieros en línea para mover y disfrazar fondos ilícitos no es nuevo, la actual pandemia ha obligado que los grupos del crimen organizado transnacional los utilicen cada vez más.

Que las personas estén retirando el dinero del sistema bancario derivado de la inestabilidad puede generar mercados desregulados, incrementando las oportunidades para que los criminales puedan lavar los flujos ilícitos.

2 FRAUDE

Suplantación de identidad de oficiales de gobierno. En algunos casos, los criminales contactan a individuos (ya sea por teléfono, por correo electrónico o en persona) y se hacen pasar por oficiales de gobierno con la finalidad de obtener información bancaria o dinero en efectivo. Estos esquemas incluyen organizaciones conocidas como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Falsificación de bienes esenciales, tales como medicinas y equipo médico. Considerando la alta demanda de estos productos, se han incrementado los esquemas fraudulentos en línea. En estos casos, los criminales se hacen pasar por empresas, asociaciones de caridad o empleados de organizaciones mundiales ofreciendo cubrebocas, kits de pruebas y otros productos, solicitando la información de las tarjetas de crédito para confirmar pagos y proceder con el envío. En la mayoría de los casos, los envíos nunca llegan, o los bienes que se reciben no cubren con los estándares requeridos.

Levantamiento de fondos para organizaciones de caridad falsas. En estos casos, los criminales se hacen pasar por organizaciones de caridad que, a través de correos electrónicos, solicitan donativos para campañas relacionadas con COVID-19. Los receptores de estos correos electrónicos son direccionados a sitios web fraudulentos en donde se solicita información bancaria para realizar los donativos.

Esquemas fraudulentos de inversiones. La crisis económica derivada de COVID-19 ha producido un incremento de estos esquemas, tales como la promoción de productos o servicios de compañías listadas que prometen rendimientos altos por estar relacionados con COVID-19.

3 CIBERCRIMEN

Ataques de pishing a través de correos electrónicos y mensajes de texto. Los criminales están explotando la preocupación por COVID-19 para enviar software malicioso en las computadoras y dispositivos electrónicos. En algunos casos, los criminales aseguran ser miembros de organizaciones mundiales y envían vínculos o archivos adjuntos infectados, que, al hacer clic en ellos, revelan datos sensibles del usuario tales como nombres de acceso y contraseñas.

Esquemas de Business Email Compromise. Considerando que muchos trabajadores han adoptado esquemas de trabajo remoto, los criminales están explotando las vulnerabilidades en las conexiones de las empresas para acceder a la información de los usuarios.

Ataques de ransomware. Los reportes de países integrantes del GAFI, indican que los criminales están utilizando diversos métodos para insertar ransomware (secuestro de datos) en las computadoras y dispositivos personales. Por ejemplo, se utilizan sitios web y aplicaciones móviles que aparentemente comparten información relacionada con COVID-19 para acceder y bloquear los dispositivos hasta que se realice un pago.

DELITOS PRECEDENTES

Tráfico de personas. Los criminales pueden aprovechar la pandemia para explotar grupos vulnerables. La disminución de las actividades de gobierno dedicadas a prevenir este delito, así como la desaceleración económica y la alza en las tasas de desempleo, son factores que pueden resultar en un incremento en el tráfico de personas.

Explotación de niños en línea. Existen reportes que han evidenciado un incremento en la producción y distribución de material relacionado con la explotación infantil en línea.

Ante estos nuevos riesgos que se están enfrentando, es imprescindible que se tomen las medidas de prevención adecuadas para evitar ser víctimas de los cibercriminales. Estas medidas pueden incluir:

  • Estar alerta de correos electrónicos fraudulentos. No dar clics en enlaces ni abrir archivos adjuntos de remitentes desconocidos que mencionan COVID-19. Los defraudadores por lo general usan direcciones que cambian sólo algunas palabras a las direcciones reales.
  • Estar alerta de tiendas falsas que usan métodos de pago no tradicionales, tales como transferencias, cryptos o tarjetas de regalo. No utilizar “atajos de pago” emitidos por “representantes” sólo para pagar en el sitio seguro de las tiendas.
  • Verificar los antecedentes de las organizaciones antes de donar a caridades o esquemas de crowdfunding. Estar alerta de donaciones en efectivo.
  • Evitar compartir fotos del trabajo en casa en redes sociales, ya que pueden contener información confidencial. Siempre estar alerta de lo que se comparte en redes sociales.
  • En las aplicaciones de videoconferencia usar fondos o procurar que el fondo sea blanco. Se puede estar relevando información que puede servir como herramienta para los ciberdelincuentes de manera inconsciente. Asimismo, habilitar las salas de espera y verificar los sitios a los que los menores de edad están accediendo.

L.F.B. Daniel Ortiz de Montellano Velázquez, CAMS, CFCS
Integrante de las comisiones de PLD y de Tecnologías Financieras y Emergentes del Colegio
Gerente de la práctica Forense de KPMG, México
dortizdemontellano@kpmg.com.mx

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