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Económico y Financiero

CEESP: Debilitamiento de la Economía

CEESP: Debilitamiento de la Economía
junio 03
2019

El debilitamiento que muestra la actividad económica desde mediados del año pasado refleja la combinación de diversos factores tanto externos como internos que, en conjunto, generan un ambiente de incertidumbre y de expectativas poco positivas para México, al menos para el presente año. Ello se ha reflejado en una constante reducción de los pronósticos de crecimiento.

Por el lado externo, la economía mundial vio un periodo de debilidad que al parecer muestra un cambio de tendencia en el primer trimestre del presente año. Sin embargo, parece que el intercambio comercial de nuestro país con los Estados Unidos enfrentará un periodo complejo ante un súbito cambio de las señales provenientes de ese país, en vísperas del proceso para ratificar el T-MEC.

El presidente Trump anunció recientemente su decisión de aplicar un arancel de 5% a todos los productos mexicanos a partir del próximo 10 de junio, como una medida de presión para que México resuelva el problema de migración ilegal hacia los Estados Unidos. Pero no solo eso, Trump amenazó con que dicho arancel se irá incrementando mes a mes hasta llegar a 25%, mientras no haya una solución favorable a la exigencia del gobierno estadounidense al tema de migración.

El aumento o imposición unilateral de tarifas comerciales por parte de Estados Unidos va en contra de la legislación mundial de comercio y de las reglas del TLCAN vigente y de lo que será el T-MEC. Ello hace difícil creer que la amenaza sea seria. Podría tratarse de un desplante que generará visitas de funcionarios mexicanos a Estados Unidos para platicas al respecto y que al final Trump anuncie que los mexicanos en efecto reforzarán sus políticas de control migratorio y por lo tanto las tarifas no se aplicarán.

No obstante, la actitud reflejada por el Presidente de EEUU no permite descartar la posibilidad de que en efecto se impongan dichas medidas. Si ese fuese el caso, el efecto sobre la economía mexicana sería sin duda importante, ya que las exportaciones mexicanas se verían severamente afectadas. Después de los anuncios de Trump, el mercado cambiario ya reacciona ante esa nueva fuente de incertidumbre con depreciación significativa del peso frente al dólar. Por otro lado, tras esta situación habrá que estar pendientes del rumbo que pueda tomar el proceso de aprobación del T-MEC. Sin duda los trabajos de cabildeo deberán reforzarse para lograr un resultado positivo, pero obviamente las amenazas del presidente Trump enrarecen el ambiente político relevante para el proceso de aprobación del nuevo tratado, al menos en los EEUU.

Cabe recordar el hecho de que con las medidas advertidas no sólo pierde México, si no también, y de manera más inmediata, los consumidores estadounidenses -quienes tendrán que pagar más por los productos mexicanos.

Asimismo, cabe resaltar que por primera vez se vinculan directamente los temas de comercio y migratorio en la relación bilateral entre México y los EEUU, lo que es sin duda un mal precedente para el país.

En el ámbito interno, el debilitamiento de la actividad económica de México se acentuó al reportar una caída de 0.2% durante el tercer trimestre. Si bien en términos anuales se mantuvo en terreno positivo al reportar un avance de 0.1%, este fue su menor avance desde el último trimestre de 2009 y también el más bajo para el primer trimestre de cada uno de los últimos cuatro sexenios.

Este comportamiento se puede atribuir tanto a un menor ritmo de crecimiento de la economía global, como a la debilidad de la demanda interna, que se vio afectada por factores tales como los problemas de distribución de gasolinas, los bloqueos a las vías férreas en Michoacán y los conflictos laborales en Matamoros, que incidieron negativamente en la evolución de la actividad industrial, el consumo y la inversión.

Adicionalmente, existen otros factores que, en opinión de representantes de empresas y analistas del sector privado, también han incidido negativamente en la evolución de la inversión y la actividad productiva del país y que se relacionan con la inquietud generada por cuestiones de gobernanza, como las define el Banco de México, entre las que resaltan los problemas de inseguridad pública, la incertidumbre política interna, la corrupción, impunidad y la falta de estado de derecho.

Ante este entorno, en su Informe Trimestral Enero-Marzo 2019, el Banco de México confirmó que la actividad económica del país continúa debilitándose, incluso en mayor proporción de lo que se tenía previsto, llevándolo a corregir a la baja su pronóstico de crecimiento para el 2019, de un rango de 1.1% a 2.1% a uno de 0.8% a 1.8%.

El análisis del Banco de México considera que conforme avance el año se verá una paulatina mejora en los indicadores económicos, por lo que se anticipa una modesta mejora en el ritmo de crecimiento. Con base en esto, el Banco Central decidió mantener sin cambio su expectativa para el 2020 en un rango de 1.7% a 2.7%.

No obstante, la inquietud que han creado las políticas del nuevo gobierno no genera incentivos adecuados para la inversión. Ello, desde la cancelación del NAIM, hasta el anuncio de que la refinería de Dos Bocas se iniciará sin haber dado a conocer el estudio de impacto ambiental y, más importante aún, sin el análisis de beneficio-costo al que obliga la Ley de responsabilidad hacendaria y presupuesto, además de la preocupación por las fuertes sumas de recursos destinados a programas asistenciales, el recorte de otros programas de seguridad social, así como la existencia de proyectos sin un claro beneficio social y económico.

Un entorno como este, aunado a las nuevas presiones del gobierno estadounidense pueden inhibir aún más la posibilidad de elevar el ritmo de avance de la economía, alejando cada vez más el objetivo de poder lograr tasas de crecimiento de 4%.

De ahí la inminente necesidad de reforzar los aspectos que faciliten la inversión privada, y complementariamente de reactivar la pública. Dichos aspectos incluyen la vigencia del estado de derecho, la claridad y transparencia de los procesos judiciales, la competencia de los mercados y la mayor inclusión en los mismos, la evaluación de los proyectos de inversión pública, la protección de la competitividad y en general la reducción de los costos de la economía que se han elevado por fallas en la seguridad pública, el transporte, la regulación y trámites excesivos, y la extorsión en diversas actividades.

MÉXICO

En línea con el menor dinamismo de la actividad económica, el índice global de personal ocupado de los sectores, que concentra en un solo indicador los datos de ocupación que reportan las encuestas del sector construcción, de la industria manufacturera, de comercio y de servicios privados no financieros, también muestra una tendencia a la baja desde principios del año pasado. De acuerdo con la información más reciente, en marzo este indicador reportó una disminución mensual de 0.1%, que fue su primera variación negativa en los últimos siete meses. A pesar de que en términos anuales se mantuvo en terreno positivo, su avance fue de solo 0.5%, el más bajo desde abril de 2010.

Durante abril, los indicadores de empleo y desempleo mostraron una ligera mejoría, aunque el débil crecimiento económico y la falta de inversión productiva, seguirán siendo factores que limiten mejores resultados. El reporte del INEGI indica que en el cuarto mes del año la tasa de desocupación se ubicó en 3.5%, una décima de punto porcentual por debajo del porcentaje observado un mes ante, pero una décima por arriba del dato del año pasado. La tasa de informalidad representó 56.7% de la ocupación, nivel inferior tanto al del mes previo como al de abril del 2018. La tasa de condiciones críticas de ocupación, que es un buen indicador de la precariedad del mercado laboral, tuvo una mejora significativa al ubicarse en 17.5%, dos punto por debajo de su nivel previo. No obstante, se mantiene como uno de los datos históricamente más altos.

ESTADOS UNIDOS

El Departamento de Comercio señaló que, de acuerdo con su segunda estimación, durante el primer trimestre del año el PIB creció a una tasa anualizada de 3.1%, una décima menos que la estimación preliminar y en línea con lo que anticipaba el mercado. Este resultado respondió principalmente, a la corrección a la baja en el crecimiento de la inversión privada, que pasó de 5.1% a 4.3%. Por su parte, el consumo mejoró su desempeño al corregirse al alza de un avance de 1.2% a 1.3%. En la misma línea el gasto de gobierno se elevó de 2.4% a 2.5%. En el caso de las exportaciones, su resultado mostró una corrección al alza de 3.7% a 4.8%, mientras que las importaciones cayeron a una tasa anualizada de 2.5%, notoriamente inferior al la caía de 3.7% que se reportó de manera preliminar.

El Departamento de Comercio señaló que, de acuerdo con su segunda estimación, durante el primer trimestre del año el PIB creció a una tasa anualizada de 3.1%, una décima menos que la estimación preliminar y en línea con lo que anticipaba el mercado. Este resultado respondió principalmente, a la corrección a la baja en el crecimiento de la inversión privada, que pasó de 5.1% a 4.3%. Por su parte, el consumo mejoró su desempeño al corregirse al alza de un avance de 1.2% a 1.3%. En la misma línea el gasto de gobierno se elevó de 2.4% a 2.5%. En el caso de las exportaciones, su resultado mostró una corrección al alza de 3.7% a 4.8%, mientras que las importaciones cayeron a una tasa anualizada de 2.5%, notoriamente inferior al la caía de 3.7% que se reportó de manera preliminar.

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