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Debilidades y fortalezas

Debilidades y fortalezas
marzo 01
00:07 2015

Al atisbar nuestro país, percibiéndolo como un todo, parecería que vivimos una catástrofe: desigualdad y pobreza extendidas y en crecimiento; crimen organizado y violencia que no ceden lo suficiente; diagnóstico de profundas fallas en el sistema educativo; poderes fácticos (grandes empresarios, clero político, corporaciones sindicales, etcétera) que se oponen a moderar sus privilegios ante los intentos de ponerlos a tono con las necesidades de la nación; crecimiento económico raquítico; desprestigio del poder público y de los partidos políticos; desconfianza generalizada de una ciudadanía expuesta a medios de comunicación, en su mayoría, irresponsables, amarillistas y/o mercenarios; escasa rendición de cuentas y frecuentes denuncias de corrupción, irregularidades y abusos por parte de jerarcas públicos, privados o eclesiásticos de todos los niveles a lo largo y ancho del territorio; desempleo que no disminuye; economía informal que crece, etcétera.

Sin embargo, junto a esta visión de caos, conviven las fortalezas y los procesos de mejora continua que habrán de hacernos una mejor nación. Por ejemplo, como consecuencia de un esfuerzo de décadas, nuestro país es la décimo cuarta economía del mundo; una de las naciones más trabajadoras; uno de los líderes en producción de software y electrónica; el mayor exportador de América Latina; el primero en inversiones en la industria aeroespacial; el octavo productor en la automotriz, el que ha impulsado un conjunto de cambios estructurales que lo harán crecer, en menos de dos décadas, de manera significativa.

Las debilidades y fortalezas son oportunidades de mejora en el proceso que nos ha tocado vivir como ciudadanos de una nación decidida a construir un sistema más libre y justo

Estas debilidades y fortalezas conviven de forma dialéctica, acompañando transformaciones en todos los órdenes, producto de los efectos impuestos por la dinámica de la globalización que han reordenado la economía, la política y la sociedad mexicanas.

El conjunto de estos reordenamientos ha detonado tres procesos de transición: primero, una política que se dirige hacia la concreción de un Estado democrático de derecho, con altos niveles de representatividad y gobernanza democrática y con participación significativa de la sociedad civil. Segundo, una transición económica que nos encamina a un crecimiento competitivo, estable y abierto. En tercer lugar, una transición social que pone el acento en la creciente participación ciudadana para presionar con eficacia sobre el poder político, tanto legítimo (Gobierno) como fáctico (grandes contribuyentes, poder eclesiástico, fuerza sindical).

EPÍLOGO

Nuestras debilidades y fortalezas son oportunidades de mejora en el proceso que nos ha tocado vivir como ciudadanos de una nación decidida a construir un sistema político, económico y social cada vez más libre y más justo. Este proceso de fortalecimiento permanente será largo, de hecho continuo y siempre inacabado, pero sus frutos nos habrán de convertir, paso a paso, en una sociedad en crecimiento, de clase media, socialmente segura e insertada en el concierto mundial.

C.P.C. Roberto Álvarez Argüelles

Expresidente del IMCP

mireyagarza@yahoo.com.mx

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