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¿De a cómo nos arreglamos? México: Ayúdame a Ayudarte

¿De a cómo nos arreglamos? México: Ayúdame a Ayudarte
diciembre 02
15:19 2016

“Acéitame la mano”; ¿De a cómo nos arreglamos?; “Lo dejo a su criterio”; “Ponte guapo”; “No importa que robe pero que salpique”. Son algunas de las frases que el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) presentó como las más utilizadas por los mexicanos cuando hablamos de corrupción en su estudio de 2015.

México: Ayúdame a Ayudarte. Ayúdame a entender cómo nos convertimos en el país más corrupto de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) para ayudarte a cambiar. Para buscar en dónde tenemos que encontrar esa fuerza que nos motive a emprender la lucha contra la corrupción.

Dicen que los mexicanos somos corruptos por nacimiento. ¿Qué tan cierta es esta frase? Más bien, ¿será que estamos tan acostumbrados a ver cómo saquean al país, a dar mordida, a pagar por algún trámite, que ya nos es indiferente? México, despierta. Te necesitamos activo si queremos lograr un cambio. Cambio que no será fácil, ya que hemos vivimos con el “gen corrupto” desde tiempos de la Conquista, pero estoy seguro de que lo podemos cambiar y avanzar hacia la transparencia, hacia la legalidad y hacia una sociedad con un alto nivel de ética que pueda distinguir entre lo bueno y lo malo.

La investigadora Nubia Nieto, en su estudio La corrupción política en México: del pasado a la transición democrática, menciona que: “La presencia de la corrupción ha sido uno de los fenómenos que no solo estuvo presente durante la Colonia, sino también en la Revolución y se transformó en el periodo posrevolucionario como una herramienta para institucionalizar el poder político. Es de recordarse la famosa frase del General Álvaro Obregón: No hay General que se resista a un cañonazo de 50,000 pesos”. En consecuencia, para el México nacido de la revolución, la corrupción se presentó de manera intrínseca al irse fusionando con las nuevas instituciones políticas y sociales, así como en la conformación de la nueva élite política conocida como “familia revolucionaria”.

Partiendo de esta cita de la investigadora Nieto, podemos justificar nuestra corrupción en el pasado. En que nuestros ancestros fueron corruptos, en que los españoles lo trajeron con la conquista, en que las culturas de México Prehispánico ya lo eran y la conquista lo fomento aún más. Podemos hacerlo si decidimos quedarnos estancados en una mentalidad pobre y sin ganas de prosperar, sin ganas de crecer y salir adelante.

México, mexicanos, en palabras de Juan Miguel Zunzunegui, necesitamos ir todos al psicólogo para sacar todos estos traumas. Quejarnos e intentar justificar lo que hoy tenemos como resultado del pasado, nunca nos hará salir como el país más corrupto de la OCDE.

Es cierto, nuestro pasado influye en el cómo somos ahora y en el cómo nos comportamos. Pero no podemos seguir culpando a una historia de la que debemos de aprender para no repetirla.

“La corrupción sigue estando presente tanto en el savoir faire del ejercicio de la política como en el savior tolérer de la sociedad mexicana.” Los niveles de violencia causados por el narcotráfico muestran que el equilibrio social fundado en la corrupción se ha roto.

Hemos crecido con este “gen de la corrupción” tan impregnado en nuestro ser que hemos tolerado todo. Pero no sólo hemos tolerado, sino hemos sido partícipes y hemos alimentado este cáncer social.

¿Cuántos no hemos dado una mordida por no respetar el reglamento de tránsito? Al final de cuentas, es más fácil que pedir la infracción pertinente y asumir nuestras consecuencias, ¿no? Ese es nuestro problema. Desde mi punto de vista, el que nunca queramos asumir las consecuencias de nuestros actos y que tengamos la “ley del mínimo esfuerzo” tan presente son dos de algunas causas por las que la corrupción ha crecido tanto.

Sabemos que el pueblo que no aprende de su historia está condenado a repetirla; y tal pareciera que nosotros vivimos en una especie de ciclo de historia. Repetimos y repetimos los mismos errores sin buscar un cambio que pueda romper, eventualmente, este ciclo y de esta manera avanzar hacia la construcción de ese México que tanto queremos.

Nos preocupamos por la delincuencia organizada, por el narcotráfico, por el lavado de dinero, por el tráfico de personas, por el tráfico de armas, por el incremento de violencia que hemos vivido en los últimos años, pero no dejamos de dar mordidas, de fomentar ese círculo vicioso que alimenta el cáncer conocido como corrupción.

Parade of 3d people forming a top view of Mexican flag. With copyspace.

El acto de corrupción, por más “pequeño e insignificante” que parezca, alimenta a todo el círculo. Reduce nuestra confianza en las autoridades y a ellas las acostumbra a no ejercer la ley. Permea hacia todos los niveles y esa “sorjuanita” que dimos por habernos pasado el alto, terminará siendo el pago que reciba un narcotraficante por un cargamento de cocaína, habiendo pasado por armas, violencia, muerte, sangre, influencias, entre otros. ¿Con esto nos damos cuenta o necesitamos ser víctimas de algún delito para entenderlo?

Es cierto, la corrupción es un delito de cuello blanco, por lo que no “mancha las manos de sangre”. Pero los delitos que subyace a la corrupción sí lo hacen. “El trinomio corrupción, violencia y narcotráfico tiene altos costos sociales y humanos”, menciona Nieto.

En 2009, una encuesta del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), reveló que el tema de mayor preocupación para los mexicanos es el narcotráfico y el crimen organizado con el 79% de reprobación entre la sociedad.

Para 2010, datos de la encuesta Mitosfky titulada ¿Cómo se siente el mexicano? reveló que el valor más preponderante entre los mexicanos es la honestidad, sin embargo, no se ha materializado en la disminución de la corrupción. Esta misma encuesta muestra que tres de cada diez mexicanos considera que “lograr un cambio” y “tener un buen gobierno”, así como “eliminar la corrupción” son prioridades para el desarrollo del país. Desafortunadamente, esto se queda en ideas y nuestros hechos son el reflejo de la famosa frase: “El que no transa, no avanza.”

México: Ayúdanos a Ayudarte. Llegamos a 2016, año en el que finalmente se reformaron las leyes y se creó un Sistema Nacional Anticorrupción. Sin embargo, este no funcionará solo con el esfuerzo del gobierno. Como su nombre lo indica, es un sistema, es decir, gobierno, sociedad civil e iniciativa privada; los tres ejes de nuestra sociedad debemos de estar presentes en su correcto funcionamiento.

México: Despierta. El mundo nos está observando. El mundo en donde existen leyes que castigan a la corrupción y a los actos corruptos en el extranjero, como en Estados Unidos de América y en el Reino Unido. Empecemos primero por castigar en casa para poder castigar fuera de ella.

Dejemos de culpar a todos los héroes históricos, a las culturas prehispánicas, a los españoles, al virreinato y a todas las etapas de la historia por darnos corrupción y enfoquemos esa energía hacia emprender acciones concretas. Nos enfrentamos a un sistema que ha sido así y será muy difícil cambiar. Pero nosotros somos la piedra angular en ese cambio. Busquemos acciones que nos permitan luchar en contra de este cáncer social. Tan simples como no dar mordida para nada. Tan simples como empezar por nosotros mismos y con ello dar un gran paso.

Recordemos que nuestra sociedad funciona en efecto dominó. Las acciones que nosotros emprendamos hoy se verán reflejadas el día de mañana por todos y así, de esta manera, aportando un pequeño granito de arena, lograremos ese México sin corrupción.

“Mientras no haya un verdadero respeto al Estado de Derecho, la transición a la democracia no está completada, y en tanto la corrupción siga reinando, el Estado Mexicano está condenado a padecer impunidad, injusticia y violación a los derechos humanos”, continúa Nubia Nieto.

El 9 de diciembre es el Día que las Naciones Unidas designaron como Día Internacional Contra la Corrupción, derivado de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. Comencemos ese día a ver la realidad con otros ojos. Comencemos con acciones pequeñas pero concretas. Acciones que nos permitan ir avanzado en esta lucha que tenemos que hacer de manera conjunta. Cada quien a su nivel pero todos juntos. Seamos el cambio que queremos ver para poder decir: “Cero por ciento corrupción, cien por ciento desarrollo.”

#UnidosContraLaCorrupción

#MXSinCorrupción

L.F.B Daniel Alberto Ortiz de Montellano Velázquez, CAMS, CFCS

Integrante de la Comisión de Prevención en Lavado de Dinero

daniel.omv@me.com

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