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Criptomonedas, impacto económico, contable y financiero

Criptomonedas, impacto económico, contable y financiero
agosto 01
2019

Al abordar temas relacionados con el dinero y su rentabilidad con las personas, negocios y organizaciones, es necesario acercarse a consideraciones filosóficas y existenciales del valor que se le da al mismo en la sociedad.

El dinero ejerce una función de intercambio que crea todo tipo de conexiones dentro del entramado económico, según la teoría del sociólogo alemán Georg Simmel. De acuerdo con esto, es flujo conector de la sociedad al convertir la economía monetaria de todo el mundo civilizado en un único círculo económico de intereses recíprocos.

El dinero es un elemento esencial en las relaciones humanas e influye de manera importante en la personalidad y los valores de las personas, constituyéndose como una de las formas esenciales de socialización, así como en una herramienta fundamental para realizar operaciones económicas. En este contexto, resulta relevante traer a colación el tópico de las criptomonedas (también conocidas como criptodivisas o criptoactivos), que han captado el interés de muchos investigadores económicos y financieros. De manera sintetizada, podría decirse que son monedas digitales en las que las técnicas de cifrado se utilizan para sistematizar la generación de unidades de moneda y confirmar la transferencia de fondos, al operar independientes de un banco central.

Dichos bloques se fundamentan en la tecnología de registros distribuidos como cadenas de bloques o blockchain para generar una base de datos que se mantiene a través de una red. Dicho lo anterior, cabría plantearse si las criptomonedas son disruptores tecnológicos y económicos como afirman muchos estudiosos del tema o, por el contrario, son un tema de moda que perderá vigencia. A tales efectos, en este escrito, se indican y comentan las principales repercusiones que puede tener el uso de criptomonedas de manera masiva por los diferentes actores económicos y las personas individuales.

CRIPTOMONEDAS COMO VARIABLE ECONÓMICA

En el ámbito de la criptografía no existe un ente central que emita o controle a las criptomonedas y, por ende, que las avale, por lo que el dinero digital es descentralizado y soportado por blockchain. Las monedas tradicionales son protegidas por los bancos centrales de cada nación, a diferencia de las criptomonedas, las cuales se soportan en cadena de bloques o registros distribuidos que proporcionan alta seguridad a una transacción, sin la necesidad de una autoridad que actúe como garante.

De acuerdo con esto, la emisión descentralizada de dinero digital implica que no haya una entidad que apoye este activo, por lo que la aceptación de las criptomonedas se soporta completamente en la confianza de los usuarios.

La irrupción de las monedas digitales desafía el paradigma del dinero respaldado por el Estado y el papel decisorio de los bancos centrales en el sistema financiero, ya que con las criptomonedas se elimina la necesidad de que exista un intermediario, lo cual podría reducir el papel de los bancos centrales y disminuir la potestad de los estados sobre la oferta monetaria. Esta posible pérdida de preponderancia atenta contra el señoreaje, concepto entendido como la utilidad que perciben los gobiernos a través del banco central, como resultado del ejercicio monopólico de imprimir y emitir dinero, y cuyo término proviene de épocas pretéritas en las que la facultad de acuñar monedas correspondía al señor feudal. Dicho lo anterior, la teoría económica indica que el dinero debe cumplir tres funciones esenciales:

  1. Unidad de cuenta
  2. Reserva de valor
  3. Medio de pago

Las condiciones no se cumplen a cabalidad en el caso de las criptomonedas.

CONSIDERACIONES CONTABLES

Puesto que la tecnología sobre la que se basan se adapta a la naturaleza intrínseca de la profesión, las criptomonedas están en la mente de muchos contadores públicos; por esta razón, cabría plantearse cuál debería ser su tratamiento desde este campo. De acuerdo con los principios contables generalmente aceptados, un activo es un recurso económico presente controlado por una entidad como resultado de eventos pasados, el cual tiene el potencial de producir beneficios económicos y se puede sostener que este tipo de moneda podría ser clasificada como tal; la disyuntiva es identificar de qué tipo de activo se trata.

Las criptodivisas no podrían considerarse efectivo, por tanto, no suelen ser aceptadas como moneda de circulación ni están soportadas por un gobierno; por estas razones tampoco podrían clasificarse como moneda extranjera. Hay quienes manifiestan que pudiesen tratarse como inventarios, porque son minadas o compradas con la intención de venderlas; sin embargo, al no tener sustancia física, no cumplen las condiciones para identificarse como activo tangible.

La clasificación de las monedas digitales como instrumentos financieros, por ejemplo, acciones o títulos de deuda, tampoco parece ser procedente, por consiguiente, no representan simultáneamente a un activo financiero de una entidad y a un pasivo financiero o instrumento de patrimonio en otra entidad. Al no poseer sustancia física, podrían encajar en el rubro de activos intangibles (NIC 38). Según los principios contables, un activo intangible se reconocerá si es probable que los beneficios económicos futuros fluyan a la entidad, así como que el costo del activo pueda ser valorado de manera fiable y las características se cumplen. Es posible sostener que las monedas digitales son activos intangibles, aunque con características peculiares o sui generis que no tienen una vida útil definida.

INVERSIÓN EN MONEDAS DIGITALES

¿Las criptomonedas son una amenaza cierta para las monedas fiduciarias? ¿Podrán captar el interés de manera representativa de inversionistas de acciones y bonos? ¿Serán cada vez más aceptadas por los comerciantes y el público en general? Habría que anotar que, en la actualidad, las monedas digitales son activos muy volátiles de alto riesgo, cuyo valor se fundamenta en las expectativas de que otros también las valoren y utilicen. Este tipo de moneda, al no tener un bien tangible que las avale, posee como soporte principal la confianza.

Debido a sus marcadas y constantes variaciones, el mercado de los criptoactivos podría considerarse como el mercado de valores más volátil que ha existido, el cual no es controlado ni regulado por alguna autoridad gubernamental o paragubernamental a nivel mundial. Además, dado su carácter pseudoanónimo, es vulnerable a que se emplee con fines ilícitos, como podrían ser los casos del financiamiento del terrorismo o el lavado de dinero.

Los estados sólo han podido controlar la cantidad de dinero que se convierte en criptomonedas y viceversa, pues los gobiernos son locales y se fundamentan en la identidad de sus ciudadanos; en cambio, la infraestructura de funcionamiento del mercado de las monedas digitales es anónima y de ámbito internacional, es decir, sin fronteras que la limite. Independiente de la volatilidad del mercado de este tipo de moneda, así como su posible utilización para la realización de actividades ilícitas, es una opción que llegó para quedarse y que, en lugar de oponerse, lo que se debe buscar es mejorar su funcionamiento y aumentar su nivel de transparencia.

CONCLUSIONES

La realidad ineludible es que con la tecnología digital no es posible dar vuelta atrás, pues la misma seguirá expandiéndose y pareciera que los esfuerzos para regularla o ignorarla no tendrán éxito. Cabría plantearse entonces si la digitalización, vía criptomonedas, redefinirá el uso del dinero. Hoy, la demanda de efectivo ha disminuido y es un hecho palpable que los jóvenes utilizan poco el dinero físico; esta dimensión demográfica podría suponer que la decadencia del efectivo no se detendrá ni revertirá.

La globalización, los adelantos tecnológicos y la digitalización son escenarios que han mejorado el bienestar económico colectivo; sin embargo, bajo la premisa de la regulación de la tecnología financiera, los gobiernos de muchos países están reordenando sus esquemas económicos en función de la disrupción que tecnologías como blockchain representan. En síntesis, parece que la forma convencional del dinero no da para más. Aquí sería aplicable la famosa frase del filósofo griego Heráclito de Éfeso: Nada es permanente a excepción del cambio.

Andrés Grisanti Belandria
Doctor en Ciencias Administrativas y Gerenciales
Profesor titular de la Universidad de Carabobo en Venezuela
andresgb08@gmail.com

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