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Creciente inequidad

Creciente inequidad
octubre 01
2019

Cuando en el 2002 el nobel de economía Joseph Stiglitz nos advirtió (“Malestar en la Globalización”) de los peligros que para el mundo en desarrollo representaba la globalización, dados los nítidos atisbos de creciente desigualdad que acusaba el diseño, el “equipo de nado sincronizado”, configurado por los conservadores, mezcla de servicios de inteligencia, operación diplomática concertada, práctica docente adoctrinada y medios de comunicación contratados (tradicionales y redes sociales) para descalificarlo, atacó sin piedad al científico, denostando y marginando su prestigio.

Doce años después, en 2014, Tomás Piketty, economista francés, publicó “El capital en el siglo XXI”. En el documentó el acelerado proceso de enriquecimiento que el 1% de la población mundial ostenta en contraste con el resto de la población y aportó elementos cuantitativos de como esa acumulación, históricamente, tiene una tendencia de crecer a un porcentaje mayor al incremento anual del mismo Producto Interno Bruto Global. En ese año, Piketty precisó que ese 1% poseía más del 40% de la riqueza total del planeta. El perverso “equipo de nado sincronizado”, en ejercicio de su práctica cotidiana, una vez más, intentó arremeter contra el texto y el autor. En esta ocasión su éxito fue pobre porque, para la comentocracia, ya eran muy evidentes tanto el desgaste como los desequilibrios, producto del neoliberalismo y su globalización asimétrica.

A finales del 2017, con datos incuestionables, afloró mayor información sobre el tema, ahora en “tiempo real”. En esta ocasión no provenían de científicos o docentes de quienes puede sospecharse “radicalismo”, sino de una institución financiera con reconocimiento internacional. Se trata del informe hecho público en noviembre de 2017 por el grupo bancario Credit Suisse que divulgó información, muy detallada, sobre la tendencia observada en los procesos de acumulación mundial de riqueza. El informe es muy largo, los datos sobresalientes son los siguientes:

  • La desigualdad ha aumentado a pesar de que el mundo cada vez es más rico, el 1% de la población global acapara el 50.1% de la riqueza total y, añade el informe: esta proporción aumentó desde la crisis del 2008, cuando ese 1% concentraba el 42.5%, mostrando nuevos máximos cada año;
  • A pesar de que, en los últimos 10 años, la riqueza global ha aumentado 27%, desde el surgimiento de la crisis financiera del 2008, existe una creciente disparidad entre los más ricos y los más pobres;
  • En 2017, la riqueza total creció hasta 280 billones de dólares, el punto más alto desde que el Credit Suisse, empezó a medirla en el año 2000;
  • Los mayores concentradores de riqueza continuaron beneficiándose y en todas las regiones la desigualdad aumento entre 2007 y 2017. Por otro lado, 3,500 millones de personas (70% de los adultos de todo el planeta) poseen menos de 10 mil dólares;
  • La población con menos recursos se concentra, de manera desproporcionada, entre los grupos más jóvenes, quienes tienen menos oportunidad de acumular bienes. El informe resalta cifras sobre la generación de los milenialls, dejando claro que tienen menos éxito en la creación de patrimonio, que sus padres a la misma edad;
  • Algunas de las principales razones del alza en la desigualdad son el creciente uso de activos financieros (especulación) y un fortalecimiento creciente, sin explicación aparente (más especulación) del dólar estadunidense;
  • Nuestras proyecciones para 2022, concluye el informe del banco, sugieren escenarios más pesimistas. No hay atisbos de que la tendencia se revierta o corrija.

EPÍLOGO 
En las circunstancias actuales, la desigualdad global, que se replica por regiones y por países, atisba una preocupante y creciente inequidad.

C.P.C. Roberto Álvarez Argüelles
Expresidente del IMCP
mireyagarza14@yahoo.com.mx

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