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COVID-19, crónica de una crisis anunciada

COVID-19, crónica de una crisis anunciada
julio 01
2020

El empleo se ha visto afectado de manera significativa, ¿están listas las organizaciones para adaptarse a la nueva realidad?


El 31 de diciembre de 2019, el gobierno chino anunció a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el brote de numerosos casos de neumonía a consecuencia de una causa, hasta ese momento, desconocida. Un mes después, había más de 10 mil casos detectados relacionados con un nuevo virus: SARS-CoV-2. La rápida expansión, la tasa de mortalidad y la imposibilidad por parte de los especialistas para encontrar una cura o vacuna, obligó a la OMS a declarar, el 30 de enero de 2020, la Emergencia de Salud Global.

Para finales de febrero, en China había más de 80 mil casos y se contaban por decenas los países en los que aparecían nuevos brotes. El 28 de febrero surgió el primer caso detectado en México, y para el 11 de marzo, después de la afectación en más de cien países y más de 100 mil casos detectados, la OMS decidió emitir la declaración de pandemia. Al cierre de esta edición, China ya no es el país con mayor número de casos por COVID. La lista la encabezan Estados Unido, Brasil y Rusia. Casi seis meses después de aquel 31 de diciembre, en el mundo se contabilizan más de 7 millones de casos detectados y, hasta la fecha, no se estima que hayamos alcanzado el punto más alto de contagio.

¿Cómo ha afectado?

Es una situación sin precedentes. Nadie fue capaz de anticipar, o siquiera imaginar, los impactos que generaría esta pandemia. El mundo ha dejado de ser como antes: las reglas sociales, la dinámica familiar, el comportamiento de los consumidores, la economía, entre muchas otras cosas, han cambiado dramáticamente. En general, todo ha sido impactado por esta crisis, la más severa de los últimos años. Las afectaciones humanas son cuantiosas, no sólo como una consecuencia directa de la enfermedad, sino debido a los impactos económicos y sociales. Como en muchos otros casos, tal vez sea imposible tener una cuantificación exacta, por lo que, al final, sólo se tendrán algunas estimaciones.

Principales impactos en las organizaciones

En definitiva, las últimas semanas se han caracterizado por mostrar el mayor grado de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad de la última década. Las empresas de todos tamaños han tenido que tomar decisiones sobre la marcha, aprender a repararse y transformarse en pleno vuelo. Algunas han fallado. Las afectaciones son evidentes y de todas magnitudes, se podría decir que ni siquiera la crisis económica de 2008 fue tan retadora. En este periodo se han visto empresas que han tenido la necesidad de cerrar sus puertas, ya sea debido al tema sanitario o por la afectación financiera. Pero también, y de forma un tanto sorprendente, se han visto negocios que se encuentran en una de sus mejores épocas.

En consecuencia, el empleo se ha visto afectado de manera significativa. Sólo en EUA, durante abril se perdieron más de 20 millones de puestos de trabajo, lo cual disparó la tasa de desempleo a su nivel más alto desde la Gran Depresión: 14.7%. En tanto, en México, durante el primer mes de la emergencia sanitaria se reportaron cerca de 347 mil empleos perdidos. Una cifra equivalente al total de empleos generados en 2019. Esta situación ha provocado que los empresarios de todos tamaños y sectores, con el fin de preservar las fuentes de empleo, se hayan visto en la necesidad de establecer convenios contingentes con sus colaboradores. Lo que ha representado, en algunos casos, la disminución en las horas o días de trabajo, y en otros, la disminución del salario.

En su mayoría, estos acuerdos fueron alcanzados gracias a la transparencia y vulnerabilidad que mostraron los empresarios, así como a la solidaridad y buena voluntad de los colaboradores. Tal vez es el escenario perfecto para iniciar la eliminación del viejo paradigma de las relaciones laborales basadas en la confrontación. Por otro lado, los negocios que mantuvieron la operación de sus centros de trabajo debieron adoptar medidas sanitarias extraordinarias en muy corto tiempo, con la intención de garantizar la salud de sus trabajadores, clientes y proveedores. De igual manera, también se ha presenciado la forma en la que los negocios han tenido que adoptar transformaciones culturales que, en otra época hubieran tardado años. Miles de colaboradores han aprendido, en pocos días, a mantener la operación a flote, pero esta vez desde sus casas u operando en jornadas severamente reducidas. Las habilidades y herramientas tecnológicas ya no son un reto y el trabajo a distancia se democratizó. Algunas empresas, incluso, reportaron ligeros aumentos en la productividad. Lo anterior deja una reflexión: ¿Esta es una oportunidad para ajustar las condiciones laborales que hasta hoy se consideraban inamovibles?

¿Qué sigue para las empresas después de la crisis?

Si bien el gobierno mexicano estableció que en junio se reactivarían las actividades de manera paulatina y, por tanto, la operación en los centros de trabajo, las afectaciones se extendieron y es previsible que continúen, al menos, por lo que resta del año. En este sentido, las primeras conclusiones son un tanto obvias: las organizaciones deberán adaptarse pronto a esta nueva normalidad. Por tanto, tendrán que modificar, entre otras cosas, su cultura, estructura organizacional, horarios, procesos, instalaciones e incluso su propósito, en algunos casos.

De acuerdo con el artículo “¿Cuál será la nueva normalidad a partir de la crisis del COVID-19?” (EY, 2020) hay dos temas principales sobre los cuales las empresas tendrán cambios importantes:

1) Trabajo remoto.El regreso a un entorno laboral donde los empleados llegan a la misma oficina física que dejaron antes de la crisis, es poco factible para el próximo año. Habrá que reorientar ciertas medidas para implementarlas en los lugares de trabajo. Los negocios pueden diseñar sus espacios de oficina para aplicar la sana distancia entre cada trabajador. En este caso, asumiendo oficinas con ocupación completa antes de la pandemia, los colaboradores deberán ingresar en horarios y días diferentes por la falta de espacio. Para solucionar este problema con las medidas de sana distancia, las compañías pueden implementar una combinación de trabajo remoto y oficina. Se podrían asignar algunos días de home office para evadir los espacios concurridos. Es probable que, al implementar estas medidas, muchas empresas decidan seguir con un modelo similar a esta mezcla al terminar con las regulaciones de sana distancia. Estudios han reflejado que en la modalidad home office la productividad y el cumplimiento de objetivos pueden incrementar entre 13-20%, según el tipo de actividades realizadas. Adicional a dichos beneficios, las empresas podrían generar ahorros en renta de oficina.

2) Nuevas maneras de crear, innovar y colaborar.La pandemia también genera oportunidades únicas de innovación y colaboración virtual. El trabajo remoto obliga a las empresas y empleados a encontrar nuevas modalidades de colaboración virtual y uso de nuevas herramientas. Esta tendencia ayudará a fortalecer la idea del trabajo en casa después de la crisis: los empleados ya estarán acostumbrados a utilizar herramientas de colaboración virtual que incrementen su productividad.

Conclusiones

Es una situación crítica, sin embargo, como en toda crisis, surge una oportunidad para las empresas, y en particular para los equipos de recursos humanos, para evaluar el nivel de madurez con respecto a los procesos que se encuentran íntimamente asociados con su fuerza laboral. El desempeño de funciones en medio de un entorno poco habitual, la supervisión de labores de manera remota y la continua búsqueda de la excelencia operativa, son algunos puntos que las empresas deberán observar para comprender la elasticidad de su fuerza laboral ante escenarios poco conocidos. Si bien nadie podría decir que esta crisis les ha venido como anillo al dedo a los empresarios, es una realidad que se ha convertido en un detonador o acelerador para la transición hacia algo que hace unos meses se veía un tanto lejos: el futuro del trabajo. Al final, en toda crisis hay una oportunidad; el éxito de cada organización dependerá de su nivel de creatividad para afrontar el reto y de su alineación con las necesidades, internas y externas, que exige el mundo laboral hoy en día.

L.C. Luis Mauricio Peña Muñoz
Integrante de la comisión técnica de Capital Humano y Talento del Colegio
Director de EY People Advisory Services para la región Latinoamérica Norte
luis.pena@mx.ey.com


Act. Miguel Ángel Reyes Best
Consultor de EY People Advisory Services para la región Latinoamérica Norte
miguel.a.reyes.best@mx.ey.com

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