Veritas Online

Café con dos de Economía

Coronavirus, afectación en la salud económica del país

Coronavirus, afectación en la salud económica del país
mayo 01
2020

En México, con la baja en los precios del petróleo, la depreciación del peso, el flujo de comercio disminuido y el turismo truncado, las expectativas de crecimiento económico oscilan entre el -2 y -5.8%

A pesar de las acciones económicas tomadas a nivel mundial desde mediados del 2019 para contener la recesión económica internacional,
entrar en ella fue imposible de evitar gracias a la pandemia del COVID-19. Derivado del distanciamiento social y en algunos países hasta de la cuarentena obligatoria, la demanda agregada en las economías del mundo disminuyó irremediablemente ocasionando con ello impactos serios en las actividades económicas. Afectaciones a todos los sectores, exceptuando los que producen satisfactores de necesidades básicas, están presentes en la gran mayoría de los países.

En México el escenario no es distinto, con la baja en los precios del petróleo, la depreciación del peso, el flujo de comercio disminuido y el turismo truncado, las expectativas de crecimiento económico ha sido reajustadas
por los principales analistas nacionales e internacionales. Las expectativas de crecimiento económico promedio oscilan entre el -2 y -5.8%, según Goldman Sachs, JP Morgan, Barclays, Santander, Morgan Stanley, Banorte, Scotiabank, BofAML, FG IntelEco, CitiBanamex y UBS. Por primera vez desde 1929 y 1930 cuando la gran depresión estalló, la economía mexicana experimentará dos años consecutivos de caída en el crecimiento del PIB en 2019 y 2020, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El panorama es más grave de lo que se puede observar. El Gobierno federal tendrá ingresos obtenidos por los energéticos muy por debajo de lo presupuestado derivado de los bajos precios en el petróleo y en
las gasolinas, así como por la baja recaudación ocasionada por la caída en el consumo y los ingresos. Al mismo tiempo el tipo de cambio enfrenta ya una depreciación en 23% (datos de Banxico) durante la presente administración, generando presiones inflacionarias. Ante las disminuciones en la tasa de interés y la poca certidumbre en el mercado interno, los capitales nacionales e internacionales han contenido la inversión y empezarán a salir del país, lo que generará mayores  presiones al tipo de cambio. Con la inversión y la producción en caída franca, el desempleo empezará a despuntar terminando por redondear las afectaciones en los hogares. Sin expectativas de crecimiento, producción ni inversión, las empresas comenzarán a quebrar y las pocas que sobrevivan quedarán muy afectadas.

Estas condiciones económicas adversas presentes en casi todos los países empiezan a ser corregidas por otras economías del mundo, sin embargo, en nuestro país no existe nada diseñado específicamente para enfrentarlas.
La presente administración tiene como eje principal de su “plan económico” los ineficientes programas sociales como las pensiones a adultos mayores y becas a estudiantes en pobreza extrema, los subsidios a sembradores y pescadores, únicamente tres obras de infraestructura y la disminución del gasto de gobierno en otros rubros. Claramente, acciones
insuficientes para el tipo de escenarios en el que ya nos encontramos inmersos. Respecto de la política fiscal, aunque no hay incremento en impuestos, lo que por sí solo es muy bueno, tampoco existe un programa fiscal claro para incentivar las actividades económicas.

Si bien es cierto que es responsabilidad de la sociedad en general contener los contagios del virus con el objetivo de afectar lo menos posible la salud pública, a pesar de las afectaciones económicas que esto genere, también es cierto que es responsabilidad del Gobierno federal propiciar las condiciones necesarias para corregir dichas afectaciones. En momentos de crisis
económica el gobierno es el principal promotor del crecimiento económico. Acciones encaminadas para posponer los impuestos, disminuir costos de producción, contener la depreciación, mantener la inflación estable, subsidiar micro, pequeñas y medianas empresas, garantizar el empleo, crear condiciones crediticias accesibles para inversión y consumo, así como incrementar el gasto de gobierno, son más necesarias que nunca. Desafortunadamente esto está fuera de la visión de la presente administración. 

Dr. Salvador Rivas-Aceves
Secretario de Investigación de la Universidad Panamericana y de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
srivasa@up.edu.mx

Facebook Comments

Related Articles

Búsqueda

Síguenos en Twitter

A %d blogueros les gusta esto: