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Control interno para el sector público

Control interno para el sector público
febrero 01
2020

El marco integrado de control para este sector origina algunas interrogantes a las que se dará respuesta en este artículo.

En el ámbito empresarial y en las organizaciones gubernamentales, los sistemas de control interno son esenciales para conducir sus operaciones hacia los objetivos institucionales o sociales. Cuando dicho control se cumple, principalmente en los entes gubernamentales, representa una fortaleza en la lucha contra la corrupción, y es en este punto donde el Marco Integrado de Control Interno para el Sector Público es un elemento clave. Sin embargo, el tema provoca diversas interrogantes, las más comunes (a las que se les dará respuesta en la parte final del texto) son:

  1. ¿La efectividad del control interno en el gobierno es un reto?
  2. ¿La función gubernamental tiene de manera natural un desapego o aversión al control?
  3. ¿Hay control interno en el sector público?

Contexto: el control interno en México

El control interno es inherente a las organizaciones, nace en conjunto con los entes económicos y está integrado a la gestión en todos y cada uno de sus procesos. En el ámbito empresarial, es un concepto maduro con el que todos los actores están familiarizados.

En el sector público mexicano, la conciencia y aplicación práctica generalizada es reciente, hace aproximadamente 15 años que el gobierno federal inició con la implementación de un modelo de control interno para sus dependencias y entidades. Pero, ¿qué es el control interno? La propia descripción del concepto en el documento “Marco Integrado de Control Interno para el Sector Público”, Sección 1. Conceptos Fundamentales de Control Interno, da una idea muy cercana de qué es. Para contextualizar, se define como “un proceso efectuado por el Órgano de Gobierno, el Titular, la Administración y los demás servidores públicos de una Institución, con objeto de proporcionar una seguridad razonable sobre la consecución de los objetivos institucionales y la salvaguarda de los recursos públicos, así como para prevenir la corrupción […]. Aplicable al entorno operativo de una institución, y llevado a cabo por su personal, asegura parcialmente que sus objetivos serán alcanzados”.

Las mejores prácticas internacionales sugieren la adopción de un modelo de control interno. En el ámbito gubernamental se optó por el modelo COSO (siglas en inglés del Comité de Organizaciones Patrocinadoras de la Comisión Treadway).

En México, a partir de las reformas constitucionales que en 2012 dieron origen al Sistema Nacional Anticorrupción, se creó el Sistema Nacional de Fiscalización, uno de los subsistemas más importantes para estandarizar el trabajo de los entes fiscalizadores, que cuenta con un grupo de trabajo dedicado al desarrollo de las normas de control interno para el sector público, denominadas Marco Integrado de Control Interno para el sector público (MICI).

Emitido en 2014, este marco propone un modelo general para establecer, mantener y mejorar el sistema de control interno institucional. Desarrolla propuestas conceptuales que representan una guía sólida y apegada a un mismo modelo para ser adaptada, incluso adoptada por los entes públicos de los órdenes de gobierno federal, estatal y municipal, y propone dar la mayor formalidad y jerarquía al proceso de implementación para hacerla mediante decretos.

El MICI se basa en la concepción sistémica del control interno en los entes públicos, enfatizando que no puede considerarse como un evento aislado, inmerso en la estructura orgánica que representa un gran apoyo a las personas que ejecutan las operaciones y así lograr los objetivos institucionales que dan razón de ser a los entes públicos.

Como todo esfuerzo de estandarización, el MICI ha tenido un proceso de difusión y capacitación para los responsables, en conjunto con el proceso de implementación. En esta etapa, lo realizado por parte de la Secretaría de la Función Pública constituye una interesante referencia de las acciones que debieran tomar todas las dependencias y entidades de los gobiernos estatales y municipales. En ese sentido, lo más relevante es que:

  • En septiembre de 2018 se actualizó el Acuerdo de Control Interno en conjunto con el Manual Administrativo de Aplicación General en materia de control interno, para alinearlo a la propuesta conceptual que contiene el MICI. Estas disposiciones son de observancia obligatoria para todas las dependencias y entidades del gobierno federal.
  • Los elementos del control interno del modelo COSO están incorporados en el manual administrativo en materia de control interno, conservando lo sugerido en el MICI.

Implicaciones y respuestas

Con base en lo descrito, las respuestas a las interrogantes que se plantearon al inicio de este artículo deben tomar en cuenta las siguientes implicaciones:

  • La implementación de un modelo uniforme de control interno en los entes públicos de los tres órdenes de gobierno del país es una estrategia adecuada y acorde con el espíritu y propósitos de estandarización que dio origen al Sistema Nacional de Fiscalización.
  • El proceso de armonización de las normas de control interno en todos los órdenes de gobierno es una tarea compleja y de mediano o largo plazo; en consecuencia, su implementación sigue la misma suerte en el tiempo que trascurrirá hasta consolidar el MICI. Una experiencia cercana la constituye el proceso de armonización contable gubernamental emprendido hace diez años, en el que la autoridad ha optado por no sancionar los atrasos e incumplimientos.
  • Si bien actualmente están en marcha los esfuerzos de implementación del modelo de control interno contenido en el MICI, el proceso es altamente sensible a las prioridades de los entes públicos en lo económico y en lo político.

Por lo tanto, las respuestas a las tres preguntas iniciales serían las siguientes:

1 ¿La efectividad del control interno en el gobierno es un reto? Sí y no sólo en el gobierno, sino en todo tipo de organizaciones y entes económicos, sin embargo, en el gobierno –por su naturaleza– son más visibles.

2 ¿La función gubernamental tiene de manera natural un desapego o aversión al control? Está obligada en la mayoría de los casos por disposiciones legales, a establecer y observar normas de control interno para el cumplimiento de sus objetivos; así, se considera que el ámbito gubernamental es más sensible –entre otros factores– por los relevos de autoridades, la improvisación, el fenómeno burocrático y la asignación de recursos.

3 ¿Hay control interno en el sector público? Aunque parezca una afirmación temeraria, sí hay controles internos en el sector público, y dicho control es sensible y se ve afectado por quien los aplica. El que esté en curso la implementación de un modelo estándar no implica la ausencia de controles.

En conclusión, es importante destacar que se debe tener presente que el control interno es dinámico y debe ser constantemente revisado, evaluado y actualizado, porque buenos controles internos actuales no garantizan buenos controles futuros.

C.P.C. José Alfredo Monterrubio Jiménez
Consultor gubernamental independiente
De la comisión de Investigación en Contabilidad
y Auditoría Gubernamental del Colegio
amonterrubioj@prodigy.net.mx

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