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Contabilidad Electrónica 2015, ¿renovarse o morir?

Contabilidad Electrónica 2015, ¿renovarse o morir?
septiembre 01
00:30 2014

En 2015 iniciará el envío ante el SAT de la información relativa a la contabilidad electrónica fiscal, el tiempo se acaba y para algunos contribuyentes implicará el final de un gastado esquema para documentar sus operaciones.

Antecedentes

El tema del envío en línea de la contabilidad electrónica planteado desde la reforma al Código Fiscal de la Federación (CFF), mediante un renovado artículo 28, vigente desde el primer día de enero de 2014, “en apariencia” sólo implica una información más que el próximo año nos solicitará el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Sin embargo, primero debe partirse del hecho de lo que desde este año “integra” la contabilidad electrónica, y para ello ya el CFF y su Reglamento se encargaron de precisar que literalmente se trata de la documentación e información de los registros contables y fiscales de “todas” las operaciones realizadas por el contribuyente.

Por si esto fuera poco, en los mismos preceptos se establecieron una serie de características y requisitos de los asientos o registros contables, cuyos detalles se comienzan a tornar cada vez más complejos, incluso al grado de tener que recurrir a su aclaración mediante alguna regla de la Resolución Miscelánea Fiscal para 2014 (RMF).

Desde su publicación el pasado 30 de diciembre, la Miscelánea nos ha mantenido como espectadores de un cambio radical que supuestamente iniciaría hacía la segunda mitad del año, pero que luego de dos modificaciones a la misma, nos ha dejado claro que debemos esperar hasta 2015. 

En la espera, me refiero exclusivamente al medio electrónico a considerarse para construir el archivo en formato XML, y también al envío de la información mediante el buzón tributario; el cual uno de estos días nos dará la novedad de que ya cuente con los menús necesarios para adjuntar la contabilidad electrónica, ya sea el catálogo, la balanza o las pólizas.

No obstante, dicha espera no implica que debamos seguir contabilizando las operaciones como lo hacíamos hasta 2013, pues nos debe quedar claro que hubo una reforma fiscal radical en materia de una “nueva forma de contabilizar” nuestras operaciones, la cual ahora convertirá a nuestra contabilidad en información pública de uso inmediato, cuando la reciba la autoridad en línea.

Información fiscal previa a la contabilidad electrónica

El envío a la autoridad fiscal de la información de las operaciones del contribuyente, ha evolucionado desde la última década a la fecha; pues se ha pasado de reportes, declaraciones, avisos, etc. “en papel”, a verdaderos compendios de información encriptados en distintos formatos electrónicos, que van desde simples archivos de texto o basados en DEM, hasta el nuevo XML.

Cuando se vuelve la vista atrás y se recuerda que la autoridad fiscal a través de sus distintas aplicaciones electrónicas o “Mi portal” ha venido captando diversa información fiscal de los contribuyentes, se debe tener en cuenta que la “declarada” por éstos, al paso del tiempo ha sido utilizada para realizar compulsas y cruces que de alguna manera, confirman o hacen inciertas sus operaciones.

Empero, la mayoría de esa información es netamente fiscal, tal es el caso de las altas, modificaciones o avisos al RFC; las declaraciones informativas o de pago de contribuciones, a través del llenado de las aplicaciones digitales dispuestas por el propio SAT; o bien, la copia de los CFDI o facturas electrónicas generadas por los contribuyentes y certificadas por un proveedor autorizado.

Información contable como el medio pendiente de fiscalización en línea

Si ha quedado claro el hecho de que además de la información fiscal que el propio contribuyente provee al SAT, también éste solicita a terceros involucrados, responsables solidarios, o mejor aún, a las instituciones financieras los estados de cuenta bancarios de las operaciones cotidianas de los contribuyentes, ya sólo faltaba su contabilidad.

Precisamente aquí es donde la situación se torna más compleja, pues como ya se comentó no sólo se trata de enviar nuestros archivos digitales con el catálogo de cuentas o las balanzas de comprobación mensuales de julio a diciembre de 2014; sino, que por primera vez en la historia, el SAT podrá hacer más sencillo su procedimiento de fiscalización total de los contribuyentes.

Sí, el hecho de que ahora el propio contribuyente reporte detalladamente la forma en que se contabilizaron sus operaciones, el soporte documental de los comprobantes fiscales, la forma en que se realizó el pago, o simplemente los papeles de trabajo que respalden cada registro o asiento contable, completa el ciclo que le permitirá al SAT fiscalizar mensualmente al contribuyente.

Aproveche el tiempo, ponga al corriente su información contable

Ya sabemos que la contabilidad electrónica registrada a lo largo de los últimos años seguirá sin cambio, en espera de algún día ser solicitada por la autoridad fiscal en el ejercicio de sus facultades de comprobación, si fuera el caso; entonces, la pregunta sería, ¿están correctamente registradas mis operaciones y soportan los efectos fiscales declarados?

Sin duda la respuesta en la mayoría de los casos debería ser afirmativa; no obstante, la realidad de algunos contribuyentes es diferente, habrá por ahí algunas operaciones que no se registraron correctamente, por lo cual se les dio un efecto fiscal en perjuicio del fisco federal (por decirlo sutilmente). En consecuencia, es momento de aprovechar el tiempo, corregir y ponerse al corriente.

Es pues a estos contribuyentes a quiénes les exhorto a reflexionar y evaluar la profundidad de las discrepancias o irregularidades, determinar el crédito fiscal y demás contingencias fiscales y hacer algo positivo al respecto, antes de que la información de 2014 a entregar el próximo año, termine por completar la pista que seguramente encontrará la autoridad fiscal.

Hacia una contabilidad electrónica fiscal ¿retro?

Aparentemente, esta “nueva” forma de registrar las operaciones señalada en el CFF, su Reglamento e incluso en la RMF, no tiene nada de novedoso, pues en esencia se trata de aplicar una “normatividad contable” basada en una técnica bien definida por los Contadores Públicos y utilizada por más de 30 años mediante boletines que establecieron los fundamentos de la contabilidad financiera.

Ya hacia la última década esa normatividad evolucionó a lo que hoy son las Normas de Información Financiera (NIF), e incluso gracias a la globalización económica, también se deben aplicar (cuando corresponda) los Principios Estadounidenses de Contabilidad, o las Normas Internacionales de Información Financiera.

Incluso, tanto en el CFF, la Ley del Impuesto sobre la Renta, su Reglamento y la Ley Federal de Derechos, se hace alusión a dicha normatividad, y la propia autoridad fiscal ha señalado en sus criterios internos, que los contribuyentes deben aplicarlas cuando se encuentren vigentes en el momento de determinar la contribución.

En ese sentido, queda claro que la contabilidad seguirá siendo la misma técnica, que si bien no siempre coincidirá cabalmente con lo dispuesto en las disposiciones fiscales, también lo es que si se siguen aplicando armónicamente ambos elementos, se podrá extraer de dichos registros, el soporte contable que permita obtener la base fiscal del pago de contribuciones.

Asimismo, con base en una adecuada contabilidad electrónica fiscal, además de tomar oportunamente mejores decisiones, también permitirá cumplir con las distintas obligaciones fiscales que en esta materia dispone tanto el CFF como su Reglamento; tal es el caso de la formulación de estados financieros básicos.

Corolario

La puesta en marcha en 2015 del envío de la contabilidad electrónica fiscal, representará un parte aguas entre el antes y después de la fiscalización electrónica que emprenderá la autoridad fiscal en los próximos años, por lo que muchas cosas van a cambiar; será como estrenar un nuevo trabajo donde los reportes se le entregarán, además de “su jefe inmediato”, también al SAT.

Por lo anterior, en lo que resta del año es imprescindible ponerse a trabajar para alcanzar el objetivo de poner en medios digitales, con la estructura del Anexo 24 de la RMF, la información contable que nos solicita la autoridad fiscal; pero sobre todo, estar consientes de que el contenido de esos archivos electrónicos, deberá coincidir con el resto de nuestra información fiscal declarada.

Usted tiene la respuesta al cuestionamiento que motivó este artículo, ¿renovarse o morir? Acaso esta nueva forma de registrar las actividades que realiza, ¿le impedirán continuar operando como hasta ahora? o simplemente seguirá pensando que vivimos en el país de “no pasa nada”…

Sin duda, es muy probable que con esta medida, disminuyan o incluso terminen algunas malas prácticas todavía realizadas por unos contribuyentes en perjuicio del fisco federal, como ciertos esquemas agresivos de evasión fiscal, como el que realizan las empresas facturadoras de operaciones simuladas (EFOS) y las empresas que deducen operaciones simuladas (EDOS).

 

Por LC. Gerardo García Campa

Integrante de la Comisión de Desarrollo Fiscal 1-Bosques del Colegio

Director General de asesorfiscal.mx

gerardogarcia@asesorfiscal.mx

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