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Ética

Conocer al enemigo: Reto de valientes

Conocer al enemigo: Reto de valientes
enero 07
2016

El 2016 puede ser un año de augurios y de nuevos conceptos importantes para aprender a vivir diferente, con nuevas esperanzas para quienes quieran reinventarse a sí mismos. Tiempo para olvidar y perdonar cualquier problema, enfermedad o desdicha que perturbe la mente y pueda evitar el progreso de vivir feliz, obviamente con las restricciones de acceso al conocimiento y cultura general que por motivos geográficos, de tiempo o recursos no podemos permitirnos en muchos de los casos, incluso hasta por la falta de concentración para desear nuevas cosas o actividades.

El peso de la razón es la mayor evidencia ante el sentido común con un mínimo de inteligencia para poder aceptar verse al espejo con la intención de reconocer que las mayores fallas y errores que tenemos son las que por lo regular, de forma espontánea, observamos. Son las ineptitudes que más criticamos, es decir, nosotros mismos, por lo general, somos el mayor enemigo oculto que no queremos ver. Diversos estudiosos han comprobado neurológicamente que el ego es un caparazón para evitar tomar conciencia ante la falta de educación y atención con nuestros errores que señalamos a nuestros semejantes. Gozamos de desplantes virtuales y pasajeros que no aportan satisfacción real, además de que mostramos poco interés con el bien común y medio ambiente que piden auxilio y caridad humanitaria, también hay evidencia real y razonada que ante la falta de principios familiares, limitaciones de valores y confusiones de responsabilidad ética se pueden ocultar los verdaderos perfiles y confusiones de conductas que en muchas de las veces son asociadas con la corrupción e impunidad que dan la soberbia ante la falta de introspección íntima, con tal de conseguir cosas materiales o llenas de vanidad superflua.

Estimado lector, le invito a formar parte del reto de valientes para dignificar la teoría de la relatividad de la justicia y la verdad personal con el fin de conocer al enemigo que llevamos dentro, como parte de los defectos humanos, pues somos ajenos a la perfección, más no a la superación y concientización para obtener mejores maneras en el pensar con el corazón. Ahí es donde radica la verdadera inteligencia y en el sentir con la cabeza para su satisfacción conductual en el cumplimiento de normas profesionales, sustentables y sociales, creando ámbitos trascendentales derivado del amor al auto respeto admirado, comprendido y comunicación afectiva para llevar a cabo la toma de decisiones para ubicar una diferente formación e información de su ser y placer automático al meditar para poder conducirse en un marco conceptual de coordinación del proceso sorprendente y congruente del Sentir, Pensar, Hablar y Actuar (SPHA).

Atrévase a dar más atención a sus valores con mayor fuerza de energía vivencial para poder distinguir su marca emotiva de agrado, aceptabilidad y nivel de madurez de la etapa de la vida que le corresponde, para ser capaces de poder descubrir y distinguir sus obligaciones existenciales y de salud. Necesidades de sobrevivencia, afecto, desarrollo y seguridad; los deberes cívicos, sociales y ecológicos; su cabal desempeño en la otorgación de sus servicios laborales para  el cumplimiento de la ética profesional; acatamiento normativo globalizado de calidad humana; responsabilidad personal intima y sustentable, así como sus obligaciones patrimoniales para una mejor calidad y agrado de vida satisfactoria.

Actualmente se sabe que las enfermedades más comunes son las relativas a las deficiencias neurológicas o del cerebro como la esquizofrenia, neurosis, depresión,  estrés, sicosis, paranoia, etc. Si a eso le agregamos la insolencia, la envidia e inseguridad educacional, pobreza mental y falta de objetivos de vida sana, nos resulta difícil pensar que hacer o con quien tratarnos. Primero debemos atender la salud, después evitar seguir postergando prioridades y enlistar pendientes para dar soluciones eficaces y prácticas.

¿Cómo lograrlo? Acuda al médico para un chequeo, no espere a estar enfermo, seguramente le dirá que no se intoxique más ingiriendo cosas poco saludables, hacer ejercicio, trabajar menos y vivir más, dormir bien sin televisor, celular o computadora. Haga meditación y evite pensar o hablar cosas negativas, solo descubren su personalidad errática y falta de tino, evite en la medida de lo posible perder el tiempo y gastando su vista frente a pantallas y monitores, ejercítese física, mental, emocional y espiritualmente, aprenda a respirar y reflexionar. Use adecuadamente su cerebro (hardware) para implementar las herramientas necesarias que le den la oportunidad de procesar las estrategias que permitan un comportamiento más adecuado para desarrollar servicios con resultado decente y producir bienes útiles a través del reto valiente e inteligente del poder de la mente (software) con el objetivo de cargar mejores sistemas y procedimientos para tener mayores hechos con base a la integridad que le permita beneficios reales.

Elabore su propio cuadro de prioridades y habilidades para destacar consigo mismo, ámese, quiérase y cuídese, forme parte de un club de superación artística, deportiva, cultural o de lo que más le agrade. Evite trabajar en exceso, especialícese, debemos formar parte del reto de valientes para aumentar la atención, atracción y dedicación en el poder del cerebro para fijar una concentración y dinámica mental, del uso productivo del tiempo y la energía, ante un desgaste de superficialidades derivadas del egoísmo y olvido del sentido de los valores que nos dan ética responsable para realizar de mejor forma las actividades humanas con base en el desarrollo y placer de los sentidos quienes dominan la trayectoria personal del buen vivir, lo que conlleva una mejor actitud y rectitud con su consciencia en un mundo tan agitado con compromisos excesivos, prisas e indecisiones que desgastan la mente y el espíritu de la raza humana.

Debemos dedicar mayor atención al bienestar y decoro personal, así como mejor calidad de armonía en las conductas sanas mediante el uso adecuado de la capacidad del cerebro, mente y corazón dando una mayor oxigenación para su mejor desempeño al tejido neuronal en la planeación y meditación del pensamiento relativo al desarrollo de los sentidos y sus funciones de autocontrol de los miles de millones de neuronas y los billones de conexiones para regular las acciones y reacciones del cuerpo, a fin de alcanzar pensamientos de orden superior en el aprendizaje y uso de la memoria para mejorar la coordinación del lenguaje no verbal con una postura corporal y movimientos más congruentes que marquen la diferencia para sentirse mejor con uno mismo y merezca el respeto y admiración a su buena educación por parte de los demás.

La honorabilidad profesional del contador público colegiado se basa en cumplir cabalmente con los códigos institucionales, legales, normativos, estatutarios y reglamentarios que procedan para poder desarrollar sus actividades y especializaciones competitivas, mediante la capacitación continua que exige este mundo globalizado y la certeza necesaria en la elaboración y revisión de los estados financieros para dar mayores resultados útiles, éticos, técnicos y productivos en el cumplimiento responsable de las obligaciones que se asumen en los distintos servicios que se brindan.

Quizá por falta de tiempo, conocimiento o desgracia muchos colegas contadores colegiados olvidaron cumplir con sus cinco puntos relativos a la capacitación sobre temas de ética y responsabilidad profesional sobre las normas de calidad, ese puede ser un reto de valientes para luchar contra nuestro propio enemigo y lograr que se vuelva nuestro amigo para gestar nuevos cambios productivos y salvaguardar el prestigio de ser colegiados en la carrera de la contaduría pública, reconocida y destacada en el ámbito internacional por ser la profesión mejor organizada para el beneficio de la sociedad.

Comprométase a un aprovechamiento y formación integral para administrar la mayor riqueza que tenemos, pero por desgracia la desperdiciamos pensando ingratamente que somos eternos y pasa tan rápido la vida, que el tiempo es uno más de los egoístas que no saben perdonar. El peor error es arruinar el presente recordando las fallas de lo pasado que ya no tiene futuro. El mayor acierto es crear un futuro con un nuevo pasado que inicie con el hoy de un mejor presente que luche contra los fantasmas de lo impropio o de aquello que afecte el ser sano, sensato, sensible, sociable, sereno, sustentable y servicial.

 

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez
Consultor en Conciencia Ética y Responsabilidad Profesional
Colaborador Permanente del Colegio de Contadores Públicos de México
cpcvicenterobleda@hotmail.com

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