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Concurso mercantil

Concurso mercantil
octubre 01
2020

Este mecanismo se plantea como una medida para renegociar adeudos, aunque es necesario conocer el procedimiento y sus efectos fiscales.

Ante la caída de la actividad económica en México, y en el marco de la contingencia sanitaria, el empresariado mexicano tiene una gran presión financiera para cumplir con sus obligaciones, tanto aquellas derivadas de las relaciones de subordinación con empleados, como las vinculadas al cumplimiento de pagos a proveedores o financiamientos con entidades bancarias.

Aunado a ello, el Ejecutivo federal no ha otorgado (hasta la fecha) estímulos fiscales que permitan aminorar esa presión. Al contrario, ha implementado políticas de fiscalización encaminadas a la revisión del cumplimiento de obligaciones del primer semestre de 2020.

Así, muchos contribuyentes se encuentran en estado de insolvencia, de modo que comienzan a valorar la posibilidad de recurrir a concursos mercantiles, para la posterior liquidación de sus compañías.

El concepto y sus etapas
La ley mexicana denomina concurso mercantil al proceso judicial conocido como quiebra, concordato, bancarrota o insolvencia, que pretende simplificar y facilitar un arreglo entre deudores y acreedores, el cual se subdivide en dos etapas:

Conciliación. Es la vía por la que se pretende conservar a la empresa que incumpla de manera generalizada en el pago de sus obligaciones, por medio de la celebración de un convenio con sus acreedores. Con esto se busca brindar continuidad al negocio, al establecer esquemas de pago a futuro.

Quiebra. Es el estado jurídico asentado por un juez, como consecuencia de la imposibilidad para hacer frente a las obligaciones de pago. Esta declaración se encamina a la venta o liquidación de la compañía, así como de sus unidades productivas o de los bienes, para el pago de los acreedores.

Condiciones
En relación con el incumplimiento generalizado de pago a dos o más acreedores distintos, el artículo 10 de la Ley de Concursos Mercantiles (LCM) establece como condicionantes:

  • Tener por lo menos treinta días de haber vencido y que representen 35% o más de todas las obligaciones a su cargo, en la fecha en que se haya presentado la demanda o solicitud de concurso.
  • No tener ciertos activos específicos para hacer frente por lo menos a 80% de sus obligaciones vencidas (efectivo en caja, depósitos o cuentas por cobrar, entre otras).

Los acreedores privilegiados que tendrán derecho, con respecto a otros, ante un concurso mercantil son:

  • Trabajadores, siempre y cuando los montos correspondientes a los pagos de salarios e indemnizaciones estén conforme a la ley (artículo 224 de la LCM).
  • Créditos por deceso o enfermedad del comerciante.
  • Acreedores con garantía real (artículo 89, fracción III de la LCM).
  • Fisco federal, de acuerdo con el artículo 149 del Código Fiscal de la Federación (CFF) y el 221 de la LCM.

Efectos fiscales
Se determinan en función del proceso formal de concurso mercantil. Se subdividen en tres partes:

1- No causación de intereses (en términos de la LCM). En su artículo 89 indica que a la fecha en que se dicte la sentencia de concurso mercantil, el capital y los accesorios financieros insolutos –sin garantía real– dejarán de causar intereses y se convertirán a unidades de inversión (UDI).

2- Condonación de créditos fiscales (en términos del CFF). Su artículo 146-B señala que la autoridad fiscal podrá exceptuar parcialmente créditos fiscales de contribuciones a pagar previo al inicio del concurso, siempre que se haya celebrado un convenio con sus acreedores, bajo estos esquemas:

  • Menores de 60% del total de los créditos fiscales. La condonación no excederá del beneficio mínimo, entre los otorgados por los acreedores que representen por lo menos 50% del monto reconocido a acreedores no fiscales.
  • Mayores de 60%. La exención no superará el monto de los accesorios de las contribuciones adeudadas.

3- Disminución de deudas perdonadas de pérdidas pendientes por disminuir, de acuerdo con la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR). En su artículo 15 explica que los contribuyentes sujetos a un proceso de concurso mercantil podrán disminuir el monto de las deudas perdonadas conforme al convenio suscrito con sus acreedores reconocidos, en los términos establecidos en la LCM, de las pérdidas pendientes de disminuir en el ejercicio en que dichos acreedores les perdonen las deudas citadas. Cuando el monto de las deudas perdonadas sea mayor a las pérdidas fiscales pendientes de disminuir, la diferencia que resulte no se considerará como ingreso acumulable.

¿Hay alternativa?
Establecer concursos mercantiles para mediar o renegociar adeudos puede ser una buena opción para el empresariado mexicano. Sin embargo, existen muchas otras vías que no implican el cese de operaciones por insolvencia, entre ellas:

  • Reestructuración de deudas contraídas con bancos.
  • Financiamiento revolvente para cubrir deudas.
  • Factorajes financieros para dotar de flujo a las operaciones.
  • Avisos para disminuir el coeficiente de utilidad para el pago de impuestos por el resto de 2020.
  • Convenios con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para diferir el pago de cuotas patronales.

En la actualidad, el cierre de una empresa no sólo implica una grave afectación al empresario que concluye de golpe los sueños y esfuerzos puestos en ello; sino que también pone en duda el futuro de las familias que dependían de ese empleo para su sustento.

Es necesario que el Ejecutivo establezca facilidades fiscales respecto del pago de impuestos federales (tal y como ocurre con los gravámenes locales de ciertos estados, los cuales han otorgado diferimientos y condonaciones). Además, urge contar con apoyos económicos que favorezcan a las empresas nacionales (no sólo al sector primario). De lo contrario, se verá un incremento en concursos mercantiles, liquidaciones y cierres por insolvencia.

C.P.C. Eduardo García Hidalgo
Integrante de la comisión Fiscal 4 del Colegio
Del Grupo Asesores en Negocios
contacto@asesneg.com.mx

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