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Comunicación no verbal: Lo que decimos sin palabras

Comunicación no verbal: Lo que decimos sin palabras
abril 29
2014

Los movimientos, los gestos, la voz o incluso la distancia hablan de nosotros y de cómo somos. En cualquier trato personal o profesional es importante poner atención en estos detalles.

La comunicación representa un papel muy importante en las relaciones humanas, sin embargo, durante el intercambio de información verbal hay una transmisión de datos sin decir palabras; por medio de las palabras se transmiten datos, mientras que las posturas o acciones del cuerpo evidencian actitudes, emociones y sensaciones. Hay personas que cuando hablan gesticulan o emplean movimientos de forma constante enviando mensajes al receptor, convirtiéndose entonces en una comunicación no verbal.

Esta se representa por gestos, postura corporal (pies, torso, manos, cara), contacto físico, visual, tonos de voz, silencios, tensiones o pausas, incluso los objetos que se portan de forma consciente e inconsciente envían mensajes a los demás; asimismo, este tipo de comunicación generalmente está acompañada de actos no verbales (emblemas, señales verbales o fisiológicas). Estos actos pueden ser fisiológicos o bien depender de las culturas, hábitos familiares, creencias, grado de formalidad de la situación (ver cuadro de Actos no Verbales).

La expresión no verbal está conformada por tres elementos importantes: paralingüística, kinesia y proxémica. La primera comprende factores que están ligados al lenguaje, como el timbre de voz, volumen, tono y ritmo. La kinesia y la proxémica perciben elementos que se asocian al comportamiento, la kinesia considera la expresión facial, la postura, mirada y los gestos; la proxemia se refiere a la distancia que una persona requiere para interactuar con los demás, el nivel de adaptación, el manejo del espacio físico y personal, esto es: íntima privada, personal, social, pública.

El alejamiento de miradas y tensión del cuerpo en lugares públicos o concurridos denotan una restricción al espacio personal, en ese momento se emplea la conducta ocular o lenguaje ocular y la kinesia corporal. La mirada es un indicador de que se escucha a alguien, el mirar por mucho tiempo a una persona genera tensión entre las mismas, pero si esta se desvía de forma constante envía un deseo de escapar de la situación, más si se mira hacia abajo, puesto que representa un estado de sumisión.

La distancia íntima privada representa el grado máximo de confianza entre las personas con acercamientos de 15 a 45 cm o menos, la distancia personal se utiliza entre conocidos que no son íntimos en aproximaciones de 46 a 120 cm; la distancia social de 120 a 360 cm se emplea con extraños, con quien no se tiene una relación amistosa o no se conoce; la distancia pública, 360 cm a más, entre más amenaza exista a la invasión del espacio personal se incrementa la distancia interpersonal, por ejemplo: las personas introvertidas, poco amistosas o reservadas requieren más espacio que las extrovertidas, los hombres interpretan el acercamiento de las mujeres a su espacio como una connotación más íntima.

En este sentido es recomendable tener una distancia apropiada del espacio de un brazo extendido hacia la otra persona, para expresar respeto, afinidad, compañerismo.

Una señal de invasión de espacio es el retraimiento del cuerpo hacia atrás, las invasiones al espacio individual también se producen de forma olfativa, auditiva o sensorial; el espacio entre las personas aumenta o disminuye la comunicación interpersonal, por tanto la orientación del cuerpo indicará si la otra persona está poniendo una barrera; un ejemplo es la mirada porque establece un canal de comunicación, acercamiento, alejamiento. Su movimiento determina la relación que hay entre las personas: amistad, personal, laboral, mando; restar intimidad hacia un extraño o incluso ignorar la presencia de alguien.

El contacto es una representación latente de invasión de espacio personal, el acto de tocar representa una forma de llamar la atención de las personas, es una acción más expresiva que el lenguaje: un abrazo, entrelazar las manos, el tacto al hombro. Cuando estas son permitidas fomentan más las relaciones produciendo niveles de satisfacción en los seres humanos. El tacto transmite calidez, amor y es clave en las relaciones humanas.

Por lo general, las personas con “poder” son quienes más pueden tocar. En algunas profesiones u oficios (dentistas, peluqueros, sastres, enfermeras, doctores y maestros) el tacto es más recurrente. Edward Hall, en La dimensión oculta, señala a los latinos y mediterráneos como los individuos con más manifestaciones no verbales, disminuyen los espacios para relacionarse, se tocan más, se expresan más que los anglosajones, europeos del norte, estadounidenses y asiáticos.

La identificación de territorio o indicadores de territorio son parte de la delimitación del espacio interpersonal, más aún para conocer a una persona, los indicadores están manifestados en la decoración de todos los objetos que son propiedad del individuo o bien de los lugares en los cuales está interactuando.

La voz es un lenguaje paraverbal, que permite identificar a una persona, crea sensaciones, forma parte de la imagen y la intromisión al espacio personal, a través de ella se influye en los demás por el volumen, tono, velocidad, timbre. Se emplea para enfatizar ideas, moderar o alterar situaciones.

Son varios los elementos o componentes de la comunicación, por tanto su correcto uso permite tener el control de cualquier tipo de negociación.

Por C.P. María Guadalupe Martínez Castañeda

Miembro de la Comisión de Docencia del Colegio

maria_martinezc@my.unitec.edu.mx

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