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Comportamiento ético: Una propuesta para la acción

Comportamiento ético: Una propuesta para la acción
mayo 01
00:42 2015

Puede haber un sinnúmero de códigos y documentos que establezcan los principios de la ética, sin embargo, la única manera de hacer la diferencia en nosotros mismos y en la sociedad es actuando.

“Pórtate bien”, era la consigna que mis padres me repetían todos los días; “no hagas al prójimo lo que no quieres que te hagan”, nos repetía el padre de la iglesia de la colonia; “respeten a sus compañeros y respétense a sí mismos”, era la súplica de mi maestra de tercero, cuarto y quinto de primaria (fue la misma durante los tres años) cuando habían rencillas con los compañeros de la escuela. En diferentes momentos, pero el mensaje era el mismo.

En la vocacional y luego en la profesional nos pusieron a estudiar filosofía, ética, desarrollo humano, lógica; nos saturaron de conceptos, definiciones, reglas, autores y un sinfín de conocimientos teóricos, en donde la pregunta era ¿para qué?

Han existido grandes hombres y mujeres que a través de la historia han logrado que la humanidad mejore su condición, que evolucione y alcance distintas formas de vida, pero cuando se estudian sus biografías, uno se da cuenta que durante la vida se comportaron de diferente manera y que no siempre fueron unos sabios o eruditos, sino que en algún momento de su vida generaron ese conocimiento o que hicieron esas grandes cosas que después heredaron a la humanidad.

No basta que tengamos buenos pensamientos, grandes conocimientos o estemos llenos de buenas intenciones, lo único que al final realmente impacta es nuestro comportamiento. Nos podemos pasar mucho tiempo estudiando, reflexionando o deseando (y no significa que esto sea inadecuado), pero los seres humanos nos vemos impactados por el modo de actuar de otros.

Dentro de la profesión contable mucho se ha escrito acerca de la Ética Profesional, hemos tenido un Código de Ética casi desde el nacimiento mismo de la profesión. Hoy tenemos uno relativamente nuevo, vigente desde octubre de 2012, que se encuentra en convergencia con la normatividad internacional. Literatura sí hay, pero ¿y las acciones?

TRES SECUENCIAS

Lo que se hace como profesión contable es lo que realmente impacta en la sociedad. Las acciones que cada uno de nosotros llevamos a cabo son las que hacen que nuestra profesión se evalúe con o sin ética. No sirve de nada la simple existencia del Código de Ética para calificarnos como una profesión ética. El punto de quiebre se encuentra en la forma en que se ejerce la profesión.

Se entiende que desde la niñez es nuestro comportamiento lo que todos ven y sobre el cual se ven impactados. En el caso de nuestros clientes o empresas para las que trabajamos son ellos los que reciben el impacto de lo que hacemos o dejamos de hacer. No se pretende conducir este contenido a un punto de autoflagelación o de juicio moral, se quiere rescatar el aprendizaje que se ha obtenido desde niños: los resultados están en las acciones, no en los pensamientos.

Todas las acciones como profesionales de la Contaduría que se llevan a cabo se encuentran en el pasado. Muy poco, por no decir que nada, se puede hacer para cambiarlas. Hoy la propuesta es que nos demos oportunidad de reflexionar y que nos convenzamos que podemos cambiar, que podemos recuperar la credibilidad de todos nuestros usuarios, clientes, jefes, instituciones, de la sociedad.

Una propuesta para la acción estaría integrada de tres secuencias. La primera sería conocer, es decir, adentrarse en el estudio del Colegio de Ética Profesional, entender el alcance y el impacto de los valores fundamentales que pretende defender, la manera en que debemos detectar las amenazas, cómo valorarlas y finalmente analizar el gran compendio de salvaguardas que nos entrega dentro de su contenido y la forma en que podemos encontrar nuevas, que al final nos ayuden a eliminar las amenazas detectadas o que al menos nos ayude a minimizarlas.

La segunda sería convencernos para lograr alcanzar una mayor conciencia. No es suficiente que se conozca a profundidad el contenido del Código, sino que debe hacerse nuestro, lograr una convicción a prueba de dudas, a prueba de cuestionamientos. Lograr procesar toda información y entender que si todos cumplen de manera cabal con todos los lineamientos, el beneficio será, primero para nosotros mismos, pero al final se estará contribuyendo a un mejor desarrollo de la sociedad.

“Las acciones que cada uno lleva a cabo son las que hacen que la profesión contable se evalúe con o sin ética. El punto de quiebre está en la forma en que se ejerce”.

Y finalmente la tercera, ser congruentes, que se traduzcan nuestras palabras, pensamientos y conocimientos en acciones. Que cada día nos enfoquemos en comportarnos de la forma en que se cumpla con nuestro Código.

Si se comienza hacer de hoy en adelante, con el paso de los días, se logrará integrarlo a nuestro modo de vida, quizás se pueda convencer a otros de que también actúen de la misma forma; se podrán recuperar los valores perdidos… se podrá ayudar a salir de la crisis que como sociedad se está viviendo.

Conocimiento, convicción y congruencia son tres condiciones que nos podrán ayudar, no solo a mejorar el desempeño de nuestra profesión y su impacto en la sociedad, sino que las podemos aplicar en cualquier área de nuestra vida.

No se quiere dejar en el lector la sensación de que las ideas o los pensamientos no sirven, claro que son importantes. Rescato una frase del futurólogo Joel Arthur Barker: “Una visión sin acción es un sueño, una acción sin visión no tiene sentido, una visión con acción puede cambiar el mundo”.

El beneficio de este cambio lo recibirán todos porque si logramos que cada vez más personas hagan mejor las cosas, procurando el bien común y personal, entonces ayudaremos unos a otros a tener mejores condiciones de vida.

El tiempo es ahora, no debemos esperar, dejemos de justificarnos y de buscar excusas. Si bien es cierto que no se puede cambiar todo en un día, sí se puede comprometer a cambiar un poco cada día; generar nuevos hábitos basados en un pensamiento ético para lograr un comportamiento ético. No se tiene que avisar a nadie, no tiene que publicarse en ningún lado ni se tiene que pedir a nadie que lo revise o supervise porque el único que sabe que pasa en la vida de cada quien es uno mismo.

A lo largo del día se desarrollan un sinfín de comportamientos, en algunos casos nos ven personas que no nos interesan, pero en otros, lo que queremos es que nos vean y más allá de comportarnos hasta actuamos. Lo que nos tiene que mover es nuestra propia conciencia.

Cuando nuestra profesión nos pregunte al final de nuestros días ¿qué hiciste por mí?, deberíamos de contestar: actué éticamente, con conocimiento, convicción y congruencia.

C.P.C. Juan Carlos Bojorges Pérez

Integrante de la Comisión de Ética y Responsabilidad Profesional

jcarlos.bojorges@bgs.com.mx

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