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Colosio, a 20 años de su muerte

Colosio, a 20 años de su muerte
abril 29
14:45 2014

Una tarde como muchas otras, una tarde primaveral de un 20 de marzo, cuya tranquilidad fue intempestivamente interrumpida por una noticia que invadió los medios de comunicación y conmovió al país: “Luis Donaldo Colosio fue asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana, por un muchacho de 22 años que responde al nombre de Mario Aburto”.

¿Asesino solitario? ¿Crimen de Estado? Después de 20 años, la pregunta sigue en pie. Los expertos opinan lo primero, pero una parte importante de la sociedad sigue pensando en lo segundo: un crimen de Estado. Recuerdo el discurso pronunciado por Luis Donaldo Colosio el 6 de marzo de ese fatídico año, en un Monumento a la Revolución pletórico de priistas, 50 mil aproximadamente. El discurso fue inusualmente duro. Con él se distanciaba de Salinas y trazaba un nuevo camino, el camino de un nuevo Partido Revolucionario Institucional (PRI) que se unía a la ciudadanía y rompía con viejos moldes de autoritarismo y centralismo. Hay quienes dicen que ese discurso le costó la vida. Volví a leer su discurso y transcribo algunos de los párrafos que más me llamaron la atención:

“Hoy, ante el priismo de México, ante los mexicanos, expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y para acabar con cualquier vestigio de autoritarismo (…), debemos admitir que hoy necesitamos transformar la política para cumplirle a los mexicanos. Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder, que da lugar a decisiones equivocadas (…), por eso es que también hemos resuelto dar transparencia a todos nuestros gastos.

Sabemos quién jaló el gatillo del arma con la que mataron al candidato. ¿Hubo alguien atrás del asesino? Varios son los nombres que se nos vienen a la cabeza

“Como candidato del PRI reafirmo mi compromiso indeclinable con la transformación democrática de México… El PRI estará al frente del avance democrático de México, asumiendo sus responsabilidades y respondiendo a las exigencias de la sociedad mexicana (…), yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de dignidad, de justicia y de progreso (…), veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción…

“Yo veo un México con hambre y sed de justicia (…), de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla (…), veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen servicios y gobiernos que les cumplan (…), un México que exige soluciones…

“Mi compromiso es luchar contra la desigualdad y evitar crear nuevos privilegios de grupo o de región (…); como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades (…) es la hora del gran combate a la desigualdad, es la hora de la superación de la pobreza extrema, es la hora de la garantía para todos de educación, salud, de vivienda digna (…), es la hora de superar la soberbia del centralismo (…) es la hora de reformar el poder (…), es la hora del poder del ciudadano (…) es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad… ¡Quiero ser Presidente de México!”

Sabemos quién jaló el gatillo del arma con la que mataron al candidato. ¿Hubo alguien atrás del asesino? Varios son los nombres que se nos vienen a la cabeza, pero el documento oficial dice que fue un joven de 22 años que responde al nombre de Mario Aburto.

Por C.P. Alberto Núñez Esteva

Presidente de Sociedad en Movimiento A.C.

alberto.nunez.esteva33@gmail.com

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