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Código de Ética Profesional: El ejercicio del Contador Público docente

Código de Ética Profesional: El ejercicio del Contador Público docente
agosto 01
2016

Tanto en la práctica como en la teoría, es indispensable que el contador público tenga un código integral que rija su actuar en el aula y fuera de ella para que sea un ejemplo para las nuevas generaciones.

En México, la Contaduría Pública organizada, desde 1925 se ocupó de normar la ética profesional. Inicialmente fue el Instituto de Contadores Públicos Titulados de México (ICPTM), a través de un Reglamento. Posteriormente, ese ordenamiento fue adecuado y actualizado en 1955; en ese entonces, ya por el actual Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), este reglamento, dividido en seis capítulos, no contenía alguna referencia al ejercicio del contador público en la actividad docente.

En 1968 se emitió el primer Código de Ética (ya como Código, en lugar de Reglamento) en la que se renombraron los capítulos V (Relación con la Profesión) y VI (Sanciones) del anterior reglamento. Fue hasta su segunda edición, en 1976, que se modificó el nombre y contenido del Capítulo IV “Del Contador Público en la Enseñanza”, esta denominación fue sustituida en la tercera edición de 1979 para quedar “Del Contador Público en la Docencia”, desde aquella edición hasta la actual, los seis artículos que han formado este apartado han permanecido sin cambios.

A raíz de la entrada en vigor de la novena edición del Código de Ética Profesional con cinco partes indicadas por letras (de la A a la E, véase cuadro), esta versión es una adecuación del código internacional emitido por la International Federation of Accountants (IFAC), específicamente por la International Ethics Standards Board for Accountants (IESBA), y justamente se habla de adecuación porque no se trata solo de una traducción en las partes que tienen en común, además, el Código Internacional no contempla las partes D (Contadores Públicos en la Docencia) y E (Sanciones), que por tradición son regulados por el IMCP.

Desde la novena edición, el planteamiento del Código tiene como columna vertebral la definición del marco conceptual (Interés Público, Principios Fundamentales, Amenazas y Salvaguardas) para después llevar esas figuras conceptuales a las áreas de ejercicio del contador público. Esto sucede así con las partes B (Ejercicio Independiente) y C (Sectores Público y Privado), pero no con la parte D (Docencia), pues al no haberse actualizado su contenido, si bien establece disposiciones específicas en la materia, no tiene relación alguna con el marco conceptual de la Parte A.

Es por ello que el planteamiento de las tres primeras partes es sustancialmente distinto en su estructura y redacción a la Parte D. A 40 años de distancia de contener disposiciones aplicables a la actividad del contador público como docente, es indispensable adecuar esta parte en su planteamiento y en su relación con los aspectos sustantivos (Principios Fundamentales, Amenazas y Salvaguardas) con la finalidad de alinear sus planteamientos de fondo en el Código de Ética del Contador Público del IMCP para hacerla simétrica al contexto formal de las primeras partes del Código.

Los principios fundamentales (Integridad, Objetividad, Diligencia y Competencia Profesionales, Confidencialidad y Comportamiento Profesional) tienen que orientar la actuación del ejercicio docente. Al igual que en otras áreas del ejercicio profesional, el contador público en la actividad docente también se encuentra expuesto a los hechos o circunstancias que pudieran generar incumplimiento de los principios fundamentales, que conocemos como amenazas, y por lo tanto, sería importante contar con la guía para tener la capacidad técnica de identificarlas, evaluar su nivel y de aplicar salvaguardas.

Esta parte tendría que describir cómo se aplica en ciertas situaciones a los contadores públicos que se desempeñan en la docencia, el marco conceptual contenido en la Parte A, reconociendo que no describe todas las circunstancias y relaciones que pudiera encontrar el contador público en la docencia, que originen o puedan crear amenazas al cumplimiento de los principios fundamentales.

Indicaría que los contadores públicos en la docencia son responsables de su actualización técnica y de contribuir a la preparación con sentido profesional y ético de los contadores públicos en formación; a ellos les debe un trato digno y respetuoso; en general debe abstenerse de hacer comentarios en perjuicio de la reputación de alumnos, colegas, catedráticos o de la profesión en general. También pueden ser responsables de participar en el diseño y la evaluación de las currículas de la carrera de contaduría en las instituciones de nivel superior.

Aplicaría, en general, cuando preste servicios por asignatura, de medio tiempo, de tiempo completo, como investigador o encargado de un área académico administrativa para una o más instituciones de educación superior. La forma legal de la relación con ella notiene que ver con las responsabilidades éticas que obligarían al contador público en este sector.

Señalaría que tiene la responsabilidad de ampliar los objetivos legítimos de la institución de educación superior para la que trabaja, pues no se pretende obstaculizar el cumplimiento apropiado de esa responsabilidad, el Código se refiere a circunstancias en las que pueda estar comprometido el cumplimiento de los principios fundamentales.

Establecería que dicho cumplimiento puede verse amenazado por circunstancias y relaciones. Las amenazas se pueden clasificar dentro de una o más de las siguientes categorías: interés personal, familiaridad e intimidación. Ejemplos de circunstancias que pueden crear conflictos de interés personal para el contador público en el sector docente podrían ser:

  • Poseer un interés financiero o recibir un préstamo o garantía de la organización para la que trabaja.
  • Participar en arreglos de compensación por incentivos ofrecidos por la organización para la que trabaja.
  • Preocupación por la seguridad del empleo.
  • Presión fuera de la organización para la que trabaja.

Captura

Cuando se amplíen las metas y objetivos legítimos de la institución para la que trabaja, el contador público en el sector docente puede promover la posición de la institución, siempre que cualquier declaración que se haga no sea falsa ni confusa.

Resulta imperativo no solo que la Parte D del Código de Ética Profesional tenga una correspondencia con el marco conceptual descrito en la Parte A, también que los contadores públicos en el ejercicio de la docencia sean ejemplos virtuosos para las nuevas generaciones de colegas, tanto en su actuación en el aula de clases, como en el conocimiento, dominio y difusión de las normas éticas.

Lo que el maestro es, es más importante que lo que enseña”.

Karl A. Menninger.

L.C. y A.C. Héctor Torres Sánchez
Integrante de la Comisión de Docencia y Líder de la carrera de Contaduría Pública EBC Tlalnepantla
h.torres@ebc.edu.mx

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